El shale oil le permitió a los Estados Unidad hacerle un contrapeso a la OPEP, dijo Rafael Quiroz

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Ni el Partido Demócrata ni el Republicano pueden estar ciegos a esa realidad que representa el renacimiento petrolero y energético de su país.

Petróleo, lutitas y pandemia. Tres sismos que sacudieron al mundo energético. Ese es el título más reciente presentado por el economista Rafael Quiroz, docente en materia petrolera en la Universidad Central de Venezuela (UCV), quien se refiere en su texto a lo que llama el renacimiento energético de los Estados Unidos, gracias a la tecnología del fracking o fractura hidráulica de la roca madre combinado con perforación horizontal.

En inglés y en particular en el mundo de los profesionales del petróleo –marcado por la jerga anglosajona- sencillamente se habla de shale oil o shale gas como una actividad extractiva que ha permitido a Estados Unidos ser el principal productor de crudo del mundo con un volumen por encima de los 13 millones de barriles diarios.

Andrés Rojas Jiménez. -¿Ha sido el shale oil o el petróleo el lutitas el que ha permitido vigencia darle vigencia justamente a los hidrocarburos líquidos como la principal fuente energética del mundo?

Rafael Quiroz. Respuesta -Sin duda. Van a ser lutitas – o el mal llamado esquistos o también conocido como shale oil y también shale gas- el que le planteó a Estados Unidos una especie de renacimiento energético y petrolero específico. Eso pasó hace más de 10 años, a partir del año 2010, y desde entonces Estados Unidos vio una luz en sus escuálidas reservas de petróleo. Eso marcó un antes y un después para los efectos energéticos y petroleros de ese país.

-Cuando el presidente Joe Biden ganó las elecciones de noviembre de 2020, su oferta electoral estuvo marcada por el tema ambiental y en cierta manera contra el desarrollo de los proyectos de petróleo en lutitas que tuvo un impulso en los cuatros años de Donald Trump. ¿Se retractó de su promesa con grupos ecológicos?

-Indiscutiblemente por las 14 cuencas petrolíferas que se encontraron en los Estados Unidos, de las cuales siete son más grandes que la faja del Orinoco en Venezuela. Ni el Partido Demócrata ni el Republicano pueden estar ciegos a esa realidad que representa el renacimiento petrolero y energético de su país, que por lo demás lo aleja de su dependencia de los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y de los productores no OPEP. Eso le permite marcar pauta en su emancipación petrolera en el mundo energético.

-¿Cuánto tiempo puede durar esa emancipación?

-La explotación de las 14 cuencas no van a darse en menos de 40 o 50 años.

-¿Eso quiere decir que la fuerza de las energías renovables no es inminente?

-Para nada. Creo que las energías renovables baratas son bienvenidas pero distan mucho para reemplazar al petróleo. No olvidemos que todas las transacciones financieras día a día del petróleo sobrepasan todas las demás transacciones de todas las mercancías juntas, incluyendo las materias primas.  Aparte de eso está que la proliferación de usos que tiene el petróleo, que sobrepasa los 7.800 productos, subproductos y derivados, no puede ser reemplazado en menos de 100 años.

-¿Por qué contextualiza este libro en el momento de la pandemia del COVID-19?

-Porque es la pandemia el único elemento, factor o vector que va a paralizar el mundo del petróleo y la economía mundial en seco. Fue la pandemia la que llevó a la historia del petróleo a niveles históricos como fue el caso de la caída de los precios de los crudos que nunca en su existencia habían llegado a valores negativos y menos de 37 dólares el barril como ocurrió con el WTI.

-¿Por qué la revolución del shale oil no se está viendo en otros países?

-Porque el shale oil como toda energía fósil tiene sus desventajas como es la contaminación marcada por emisiones de gases. No todos los países por los efectos que tiene el shale oil o el shale gas se casan con este tipo de energía.

-Pero sí consumen el petróleo porque se está viendo que Estados Unidos juega ahora un rol importante como exportador de crudo

-Sí claro pero exportan también petróleo convencional mientras que el no convencional, como es el shale, tiene múltiples efectos, entre ellos los sísmicos. Pongo el caso de París, que tiene el segundo reservorio más grande de lutitas del mundo, pero está debajo de una roca en esa ciudad. Yo quiero saber quién le va a meter taladro para que los efectos sísmicos comiencen a tumbar la Torre Eiffel o los Champs-Élysées.

-Ese rol que tiene Estados Unidos como el principal productor de petróleo del mundo, ¿le hace contrapeso al poder que se le ha asignado a la OPEP?

-Sin duda. El incremento de shale oil en los últimos 13 o 14 años constituyó en algún momento, junto al resto de la producción de los Estados Unidos, la mitad de la producción de todos los países de la OPEP. De igual manera, afecta los precios del petróleo que para efectos del sector privado norteamericano no resultan ventajosos y eso hace que anden con cuidado porque podría derribarlos en forma brusca y repentina.

-¿Se podría ver la revolución del shale oil en China o Rusia?

-China tiene bastante que aportar porque cuenta con el principal reservorio de lutitas en el mundo. Está por encima de los Estados Unidos, que tiene el segundo lugar. No obstante, China tiene el problema que 80% de ese reservorio está en el centro geográfico, que es una de las zonas más pobladas; y a eso se suma que afronta problemas de agua en los últimos 260 años. Hay que recordar que para producir un barril de petróleo de lutitas se necesitan ocho barriles de agua dulce y los chinos no tienen manera cómo lograr ese suministro.

-¿Cómo quedan países productores de petróleo de América Latina, incluida Venezuela, con esta revolución del shale oil en los Estados Unidos?

-Sin duda están en desventaja porque ya no son tan importantes ni Argentina, ni México, ni Venezuela ni Brasil.

-Pero Estados Unidos sigue importando petróleo.

-Los que tienen más importancia son sus vecinos, comenzando por Canadá, que por razones de geopolítica petrolera es un aliado permanente y es el tercer país de mayores reservas petroleras y de producción en el mundo. En cuanto a México, no hay que olvidar ese frase que dice: ¡Oh pobre México!¡Lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos! Por tanto, esto me lleva a decir que ya los Estados Unidos no necesitan del resto de los países latinoamericano en materia de suministros petroleros.

-Pero Estados Unidos sigue comprándole a Brasil, Guyana, Colombia y recibe crudo de Venezuela tras la flexibilización de las sanciones

-Las compras en el caso de Venezuela son un tanto compulsivas porque eso es lo que se lleva Chevron, que son alrededor de 145.000 barriles diarios; y con eso no se hace nada ante un país que tiene un consumo de 20,8 millones de barriles por día.

Andrés Rojas Jiménez – Petroguia

 

Traducción »

Sobre María Corina Machado