Luis Manuel Aguana: 20 años de ignominia electoral

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De una manera u otra comprobamos que es verdad aquel dicho popular que dice que el tiempo pasa y uno no se da cuenta. Es el fondo del viejo tango gardeliano “Volver” de 1935, que dice que “20 años no es nada”. ¡Y es verdad! Incluso si 20 no son nada, ¡imagínense 10!

En el año 2004, cuando Jorge Rodríguez y SmartMatic pusieron en funcionamiento el mamotreto de sistema electoral electrónico que tenemos ahora, para el Referendo Revocatorio de Hugo Chávez Frías, los venezolanos de manera ingenua nos creímos que podíamos ganarle en buena ley a ese nuevo sistema. Y fue tan duro el golpe que aún aturdidos pensamos que podíamos probar la trampa ejecutada de manera magistral, que los partidos aceptaron de buena gana que habían perdido. Y luego, 20 años después, todavía lo creen a pesar de haberles demostrado que no fue así, con informes estadísticos y técnicos detallados en la mano.

Algunos pocos técnicos comenzamos a ponerle la lupa a ese invento tecnológico y todavía el grueso de la población electoral de Venezuela, y lo más increíble, la oposición al régimen, siguen aceptando que se utilice ese sistema de contar votos que nos aplica el régimen desde hace 20 años, elección tras elección, sin chistar…

Y de nuevo, 20 años después, nos encontramos frente aun un sistema tecnológico supercomplejo para contar unos votos que solo requerirían que cada participante en el acto electoral sepa sumar en cada mesa del país. Lo hicieron y lo mantienen así de complicado, precisamente para esconder las trampas necesarias para permanecer en el poder.

Pero de nuevo nos ganó el tiempo. Era muy difícil, si no imposible, 20 años atrás hablar de fraude electoral. Los medios trancaban sus puertas porque era, según ellos, una manera de “propiciar la abstención”. Aun los partidos opositores y sus liderazgos no lo toman en serio como en ese entonces. Esto significaba que nadie podía estar enterado si la oposición no lo hacía público o al menos luchaba en contra de eso.

Cuando en el año 2006 un grupo de técnicos reunidos en una ONG electoral denominada ESDATA intentó el sacrilegio de poner en duda el sistema electoral automatizado creado por el régimen, y advertir a los políticos que manejaban el comando del entonces candidato Manuel Rosales, la trampa que les tenían preparada, se les tachó “académicos locos que no saben de política”, como lo relaté en detalle en mi nota en homenaje a Eric Ekvall hace 10 años (ver: Farewell Eric).

Han pasado 20 años desde el Revocatorio, y ahora las cosas son muy diferentes. Hoy con la profundización de la comunicación en línea, todos podemos hacer un video explicativo y colgarlo en las redes sociales, escribir y difundir electrónicamente advirtiendo de forma directa a todo el mundo cómo el régimen ha pervertido el sistema electoral venezolano de una manera que la gente pueda entenderlo. Sorprende que algunos consideren ahora este tema como una “novedad” porque ni siquiera se enteraron de que nos robaron el Referendo Revocatorio de Chávez en el 2004, simplemente porque la oposición oficial aceptó el fallo del un CNE corrupto.

El conteo de los votos de una elección siempre se ha basado en cómo lograr hacer llegar a un centro de cómputo centralizado, el resultado de una mesa electoral, sin importar que tan lejos del centro estuviera. En la Venezuela de las primeras elecciones, llegaban al centro de cómputo las Actas  de las mesas usando cualquier medio disponible. Allí se procesaba cada Acta de cada mesa, sumándolas una a una hasta llegar al resultado total, y se comunicaban los resultados al público mediante cortes por periodo de tiempo para ver la tendencia del resultado.

Solo fue hasta 1973 que el entonces Consejo Supremo Electoral (CSE) dispuso de un flamante computador IBM 360 Modelo 30 para hacer los cómputos de las Actas que llegaban a la institución electoral, y todavía estimaban contar todos los votos en 48 horas [1]. Con el correr del tiempo se fueron añadiendo a los diferentes procesos electorales, máquinas que registraban los votos de los electores en la propia mesa, los sumaban y luego enviaban el Acta electrónicamente a través de las líneas de la CANTV, previo al proceso de escrutinio de cada voto por los testigos de los partidos en todas las mesas al cierre del proceso.

En el fondo, el esquema conceptual de llevar las Actas a un centro para su totalización no ha variado a pesar de la velocidad del cambio tecnológico, cuando todos los ciudadanos podemos comunicarnos con quien sea, en donde sea, en cualquier parte del mundo. ¿Por qué un Acta no puede ser comunicada a todos de la misma manera? Si la tecnología para eso ya existe, entonces ¿por qué no usarla en beneficio de la transparencia?

Y a pesar de eso, “el mejor sistema electoral del mundo” que se inventaron Jorge Rodríguez y SmartMatic hace 20 años, sigue siendo una enorme caja negra llena de tecnología extremadamente costosa, donde sabemos el resultado de las elecciones en la madrugada del otro día. Al menos en 1973 el CSE les daba a los venezolanos los famosos boletines de corte porque tecnológicamente no podían hacer otra cosa para calmar el ansia de información de los venezolanos, porque las Actas todavía se encontraban en un aeropuerto o camión del Plan República, en algún lugar de Venezuela, y en la medida que las Actas llegaban al CSE iban saliendo los boletines. Eso era respeto a la voluntad del elector. Pero la tecnología llegó para quedarse, el problema está en cómo se use de una manera transparente para beneficio de todos.

En mi modesta opinión técnica con el actual nivel de tecnología imperante en el mundo un centro para la totalización solo existiría para refrendar los resultados oficiales y no para secuestrar la información porque ya existe en las manos de cada uno la suficiente capacidad de cómputo para sumar Actas. Y si se hace una elección estrictamente manual, con conteo de votos al final del proceso en cada mesa electoral, lo que se requeriría sería una aplicación de celular en cada mesa, certificada por el organismo electoral, con los suficientes controles de seguridad, para enviar el Acta escrutada con la firma electrónica de los testigos al centro del organismo, y que este desde allí publique en tiempo real en su web cada acta que se transcriba en cualquier parte del país.

No se requerirían complejos sistemas de encriptación porque los garantes de esa información serían los mismos que firmaron el Acta y que certificaron públicamente con sus nombres y partidos, en la misma mesa de votación, la veracidad de la información que estaría a la vista de todo el mundo. Esa Acta podría ser bajada por cada ciudadano, organización, medio de comunicación del país y del mundo, para ser sumada en un formato que pueda ser fácilmente procesado por la ciudadanía. Incluso, el CNE podría poner una pantalla gigante en la Plaza Caracas con el resultado minuto a minuto de la elección, como ocurrió en la elección del Presidente Electo de Panamá José Raúl Mulino, donde se registraron los resultados en una página web que se actualizaba cada segundo (ver Tribunal Electoral Resultados elecciones 2024 Panamá.

De esta manera, cualquier persona puede hacer el “tracking” de cada mesa en la misma medida que vayan cerrando, y que sumadas todas nos irían informando de la situación de las mesas, parroquias, municipios y Estados del país. Un elector podría denunciar si por alguna razón los resultados de una mesa no se corresponden con los que presenció durante el escrutinio.

Como se verá, ese esquema del pasado donde se monte un parapeto de millones de dólares que con costosos sistemas de seguridad envíen Actas a un centro de cómputo para ser procesadas, ya no es necesario con el actual nivel de la tecnología. Desaparecerían las máquinas de votación de los centros y el montaje mil millonario de computadoras en el CNE más allá de un procesamiento ordinario de la información electoral. ¿Dónde estaría el mayor peso? En la organización y distribución de las mesas y cuadernos de electores para cada centro.

No está lejos el día de la revisión a fondo del sistema electoral automatizado de Venezuela y la aplicación de la sentencia del TSJ legítimo del 13 de junio de 2018 (ver sentencia en TSJ Legítimo declara Nulo el Uso del Voto Automatizado para Elecciones en Venezuela, en: Tribunal Supremo de Justicia declara nulo el uso del voto automatizado para elecciones en Venezuela). Lo anterior no es más que el sueño de un técnico de una generación pasada que no ha perdido el sentido de la realidad presente para la Venezuela del futuro, donde  se tendrá que ser mucho más eficiente con mucho menos dinero, sin sacrificar seguridad, confiabilidad y sobre todo transparencia, pilares fundamentales de unas elecciones libres, justas y verificables, después de 20 años de ignominia electoral…

 

Traducción »

Sobre María Corina Machado