La represalia Israelí iniciada el 19 de abril, fue tardía considerando la dinámica habitual de la respuesta rápida con la que Israel suele actuar. Pero esta tardanza fue el resultado de las presiones internacionales de sus aliados occidentales, especialmente las del Presidente Biden, dirigidas una y otra vez hacia Bibi Netanyahu y a su Gabinete de Guerra. Lo que se sabía de antemano, es que Israel no dejaría pasar debajo de la mesa el ataque militar directo del Irán que constituye un hecho sin precedentes inaceptable.
La respuesta del Estado Judío fue Salomónica. Jerusalén no podía dejar silenciados los ataques del Irán del 13 de Abril pero dio una respuesta moderada – al atacar instalaciones militares aéreas en Isfahan, que llevan un mensaje claro por la cercanía de los ataques a la base de Isfahan, que queda muy cerca de las instalaciones nucleares, y es interpretada como una advertencia de que pueden atacar sin problema el gran potencial nuclear bélico que ostentan los Ayatolas con orgullo La respuesta de los defensores del Estado Judío, establecido en 1948 hace casi 8 décadas, no pueden y no quieren superar el trauma ocurrido en la madrugada del 13 de Abril, cuando Irán salió de su escondite para atacar a su enemigo, ya que este ataque no es solo un ataque militar más, sino el de un Estado que niega la existencia misma del Estado Judío.
Hasta ese momento, la acción militar destructiva de Teherán, no se hacía directamente, sino a través de los ¨proxis¨ usando cobardemente a los terroristas del Hizbola desde el Líbano, o del Hamas desde Gaza, o de los Huties desde Yemen, por no mencionar sino a algunos de sus militantes cooptados y financiados para exterminar al Estado Judío. Ciertamente, el respaldo activo de Teheran a esos grupos terroristas, se concretaba a través del respaldo de la Guardia Revolucionaria Iraní con dinero, armas y formación. Hasta el 13 de abril, usaban a sus aliados como títeres sin mostrarse ante terceros países, la misión perversa de su odio contra Israel y el Occidente.
Los ataques del 13 de abril, muestran la presencia militar directa de los Ayatolas que constituye un hecho sin precedentes en relación a Israel. Ese día se quitaron la máscara y asumieron la responsabilidad al sumarse a la destrucción que realizan sus aliados extremistas formados y armados por el Irán. En pleno Siglo XXI, un Estado religioso islámico promueve una Guerra Santa al estilo medioeval.
El odio contra el pueblo hebreo se parece mucho al que uso Hitler contra los judíos. Irán,ha reiterado en múltiples oportunidades su voluntad de acabar con el pequeño Satán, (que es como llaman a Israel), aún cuando su principal enemigo sigue siendo el Gran Satán liderado por Estados Unidos y sus aliados “ateos” del Occidente.
La intervención militar directa, produjo una profunda preocupación en los ciudadanos Israelíes, ya que se trataba de un nuevo frente mucho más peligroso que se sumaba a los cohetes iraníes proporcionados al Hizbola y al Hamas. En esa madrugada, los habitantes judíos, palestinos y turistas, sufrieron una catarata de más de 300 drones y misiles portadores de un total de 60 toneladas de explosivos, destinados a caer sobre sus cabezas. La trayectoria de los cohetes iluminó la madrugada de las principales ciudades del Estado Judío y sus habitantes corrieron a los refugios al clamor de sirenas para proteger sus vidas.
Ese drama lo pudimos constatar en directo por las emisiones en vivo de CNN, BBC y otros medios que reseñaron paso a paso el ataque militar iraní, fracasado, felizmente. El 99% del armamento fue interceptado por el Ejercito Israeli (IDF) con el respaldo militar de Estados Unidos, Reino Unido y otros aliados Si bien el ataque de los Ayatolas fue un fracaso militar, no es bueno minimizar su peligro. Esos mismos drones y misiles Iraníes lograron efectos destructivos en manos de los rusos en su guerra contra Ucrania.
Muchos sectores de Israel consideran que los ataques no terminan, y que además de la primera respuesta Israelí, es importante no perder de vista que su principal enemigo, procure tener en sus manos una Bomba Nuclear que es visto como una pesadilla permanente que hay que destruir.
El Presidente Biden convocó una reunión de urgencia del G7 para asegurar una respuesta diplomática común y de esa manera asegurar la existencia del Estado de Israel, pero al mismo tiempo para tratar de contener la posible escalada en el Medio Oriente El fracaso de los Ayatolas, fue una oportunidad para los disidentes iraníes en su lucha por la Libertad, que son los que quieren pasar la página del fundamentalismo islámico para promover la gran cultura de la civilización Persa. La tiranía interna de los Mullah aplasta las manifestaciones, pero la voz de la diáspora ha sido contundente, en especial las múltiples entrevistas de Reza Pahlevi, heredero de la Corona Iraní pero con un mensaje democrático y amplio, y con argumentos contundentes que recogen el clamor de varios sectores diferentes. A ellos se suman las voces de los Bahai, los judíos Persas, los perseguidos de todo tipo que procuran modelos identificados con los valores de las Democracias del Occidente y en rechazo al fundamentalismo islámico. La posición de la diplomacia bolivariana es lamentable, una vez más.
En vez de condenar el ataque Iraní, o de sumarse a los gobiernos de izquierda de América Latina que condenaron con diversos matices el ataque Iraní, y se refieren a un llamado para evitar la escalada, como lo ha hecho Brasil, Colombia, Chile, Cuba, en contravía marcha la diplomacia bolivariana que lanza las culpas del ataque Iraní a Israel.
En su comunicado afirma “ la inestabilidad ha aumentado dramáticamente como consecuencia de la irracionalidad del Estado de Israel y del genocidio en palestina” La posición asumida apoyando indirectamente el ataque Irani, es tan absurda, que esa posición ni siquiera ha sido defendida por países musulmanes como Jordania y Arabia Saudita, quienes han reaccionado contra el ataque Iraní. La obsesión anti israelí de Maduro y sus agentes diplomáticos, lleva a la irracionalidad del régimen en ese y en otros campos.
Por ejemplo, la pregunta que los Jueces de la Corte Internacional de Justicia se hacen de que tiene que ver el supuesto genocidio palestino con la defensa del Esequibo incluido en el Comunicado de la Contra memoria.
Los países democráticos de América Latina condenaron el ataque Iraní y expresaron su solidaridad con el Estado y con el pueblo de Israel Esa misma posición es la que asumió María Corina Machado al solidarizarse de inmediato con Israel al condenar el ataque sin precedentes y destacó el riego que representa la alianza de Venezuela con Iran. Afirmó que el retorno de la democracia mitigará ese desequilibrio que se produce. Ese es el camino internacional que Venezuela nunca ha debido dejar de asumir

