Gioconda De San Blas: Unidad y voto

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En un esclarecedor artículo, el filósofo chileno-alemán Fernando Mires, acucioso analista del proceso político en Venezuela a lo largo de estos años sombríos, con quien no siempre acordamos, dice algo que por obvio luciría redundante si no fuese porque tanto líderes como ciudadanos comunes en numerosa proporción permanecen ciegos a una verdad que nos explota en la cara: «Para decirlo de un modo intencionalmente chocante – Mires dixit: la única fuerza política que actualmente posee Maduro es la no-unidad de la oposición. De ahí que dinamitar la unidad de la oposición, ha llegado a ser su imperativo máximo. Pues bien, no hay mayor fuente de unión política que un proceso electoral».

No obstante, a pesar de esta verdad casi axiomática, vemos con tristeza, más bien con angustia, cómo venezolanos que dicen pertenecer a la oposición o se asumen líderes de ella, se han dedicado con fervor digno de mejor causa a insultar y desacreditar a otros opositores, en peleas intestinas de destino destructivo, sin que en algún momento se detengan a protestarle al régimen (nuestro único y verdadero adversario) las carencias de todo orden en servicios públicos, la miseria general en la sociedad, la corrupción y tantos otros males que afectan la vida del venezolano de hoy. Flaco servicio hacen a la causa de la democracia, por cuyo retorno abogamos. Mientras tanto, Maduro nos observa y sonríe, su plan avanza.

¿Cuál es o debe ser nuestro objetivo esencial? Salir de este régimen, no otro. Y salir de él con la herramienta legal y pacífica que tenemos a mano: el voto unitario. En ese afán y lejos finalmente de los inconducentes delirios abstencionistas del pasado, nuestra meta debe ser movilizar a los venezolanos, porque de ese compromiso ciudadano dependerá que continuemos en este horror o le pongamos fin. «No es el momento de quebrar lanzas con el gobierno ni desgastarse en disputas internas. La misión principal de los líderes opositores en Venezuela es conservar y fortalecer la unidad en la ruta al 28 de julio». Solo así podremos enfrentar con éxito los embates del régimen en su empeño por dividirnos en beneficio suyo.

Habrá quien diga que esta elección presidencial es una farsa, por todas las irregularidades cometidas o en proceso de serlo, lo cual arrima desencanto a una oposición que no acaba de unirse. ¿Quién dijo que sería fácil votar a la sombra de un gobierno autocrático? Por lo mismo, no hay más opción que trabajar con lo que se tiene, con voto y unidad, tomando en cuenta que no estamos en democracia.

De manera que no es esta una fiesta electoral; muy al contrario, vivimos una confrontación electoral contra un gobierno que no está dispuesto a perder el poder. Y al que sin embargo podemos derrotar si nos acercamos a votar y defender el voto inteligente o de protesta (Smart voting) que propiciaba el malogrado líder opositor ruso Alexei Navalni, víctima reciente del despotismo del régimen de Vladímir Putin, en pro de encauzar la votación de los partidos opositores por una sola vía contra el partido oficial y así sumar a la causa.

Entre nosotros, debemos estimular el voto masivo por un candidato unitario, nuestro voto inteligente, por vía de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), a través de la cual María Corina Machado participó en la elección primaria de octubre para emerger como líder indiscutible de la oposición. Desconociendo los acuerdos de Barbados suscritos por la oposición y el régimen, éste le ha bloqueado toda posibilidad de postularse como candidata a la presidencia de la república (ni a ella ni a Corina Yoris, en representación suya), a través de maniobras inconstitucionales tan graves que han provocado duras notas reprobatorias de quienes han sido sus compañeros de viaje hasta ahora: el presidente Petro de Colombia, el presidente Lula de Brasil, el expresidente Mujica de Uruguay, entre otros.

Nos recuerda Mires: «La suerte de Venezuela, menos que en las manos de Maduro, está hoy como ayer, en las manos de la oposición venezolana […]  [Nos toca, de no lograrse la postulación de Machado] elegir un solo candidato entre ‘lo que hay’, un nombre símbolo, un significante vacío si se quiere, en fin, alguien que ayude a convertir las próximas elecciones presidenciales en un plebiscito nacional, en un sí o un no a Maduro».

En aras de ese objetivo supremo, corresponde ahora dejar de lado diferencias y apuntar a las coincidencias, a lo que nos une, a esa casa común donde aportaremos esfuerzos y voluntades para la construcción de la gran mayoría que derrotará al régimen en julio.

El tono de la tuitera @nuevatec47 bien que dibuja el sentir de las mayorías que se expresarán dentro de pocos meses, cuando vayamos unidos a votar: «El voto de julio no es el voto de la pureza, ni de la buena política, ni el de la espiritualidad. Es el voto de la arrechera en contra de Maduro por dejarnos sin país. Y arrechos estamos casi todos».

 

Traducción »

Sobre María Corina Machado