Antonio Ecarri pasó de la bigamia política al concubinato activo, dijo Omar Luis Colmenares

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El dirigente de Alianza del Lápiz atendió con entusiasmo la convocatoria de Jorge Rodríguez para establecer el cronograma electoral, un paso dirigido a legitimar elecciones sin María Corina Machado, como las quiere Maduro. Esta participación lo acredita como integrante con méritos del grupo de alacranes y afines que actúa manejado por el régimen.  Asamblea nacional 5-2-2024 .

Antonio Ecarri es tal vez el único dirigente venezolano execrado de un partido bajo la curiosa acusación de bigamia política. Sanciones por casos de indisciplina, violación de normas doctrinarias, traiciones, saltos de talanquera y otras inmoralidades han sido comunes en el atribulado acontecer partidista nacional. Pero eso de ser expulsado por militar en dos partidos al mismo tiempo es un cargo que, por lo inusual, parece anecdótico, propio de politiquería barata, de politicastros.

Hoy, el dirigente de Alianza del Lápiz y aspirante a la Presidencia de la República pretende colocarse entre dos bloques, sin compromisos de ningún tipo –nada de sentimentalismo– con lo que llama “vieja oposición” ni con el oficialismo. Aunque, si se ve lo complacido que estuvo en el acto que organizó Jorge Rodríguez con distintos factores del país –sin la participación de la Plataforma Unitaria– para presentar propuestas sobre el cronograma electoral, parece claro que más que en soltería, se encuentra en concubinato con el régimen en la estrategia de dejar por fuera a María Corina Machado, la única aspirante opositora avalada por millones de venezolanos que no ven la hora de acabar con esta pesadilla que ya dura 25 años.

Pero volvamos a la sanción, que es apenas una raya en un recorrido caracterizado por saltos e imposturas. A Ecarri le cayó en 2015. Era miembro de Copei. La dirigencia nacional anunció la decisión en un comunicado de tono solemne y acorde con el espíritu socialcristiano. Reivindicó valores éticos de lealtad y compromiso. Había descubierto que el díscolo dirigente militaba de manera oculta en otro partido, Alianza del Lápiz, una plataforma que fundó en 2010 con el propósito declarado de promover el encuentro de organizaciones independientes, pero desde la cual hacía proselitismo en zonas del oeste de Caracas y, sin querer queriendo, se desmarcaba de las directrices verdes.

Hay que decir que, en algunos de sus párrafos, el parte copeyano no fue tan sutil. En la notificación acusó a Ecarri de “estar implicado en un bochornoso conflicto de intereses, de evidenciar inestabilidad y de haber dejado una estela de conflictos en los partidos por donde ha transitado”. La defensa de Ecarri se centró en denunciar que se le estaba usurpando el liderazgo en las localidades donde estaba trabajando. Copei saca de sus filas a Antonio Ecarri tras descubrir su “bigamia política”

A Copei había llegado en 2014, proveniente de Proyecto Venezuela, ese partido que vio luz en 1998 en Carabobo –estado donde nació– de la mano de Henrique Salas Romer como una escisión, precisamente, de Copei, y al cual se había unido en 2012. En 2015 era presidente de la tolda copeyana en Caracas y fue escogido como candidato a diputado en las parlamentarias de ese año. La luna de miel con los copeyanos acabó con la revelación de la “infidelidad”.

La carrera política de Ecarri tuvo su punto de partida formal en 2003, cuando comenzó a desempeñarse como síndico procurador en Chacao durante la primera gestión como alcalde de Leopoldo López. Había mostrado inquietudes desde la época universitaria. En 1999 –coincidiendo con la llegada del chavismo al poder– egresó de la Universidad de Carabobo con el título de abogado. En 2005 dejó el cargo en la alcaldía y obtuvo su primer éxito –y hasta ahora el único– al ser elegido concejal en el municipio caraqueño. Llegó a ser presidente del Concejo Municipal.

Lanzas con Uslar Pietri

Ecarri continuó su andadura participando en las actividades de la oposición –ya mallugada por la arremetida chavista– pero manteniendo distancias, su imagen de independiente y evitando alusiones duras contra el régimen. Y no se durmió en los laureles. Con la mira puesta en ampliar sus horizontes en los terrenos cultural y educativo, creó en noviembre de 2006, junto a Federico Uslar Braun (hijo del autor de Lanzas coloradas), la Fundación Casa Arturo Uslar Pietri, una organización dedicada a promover la figura del escritor y político venezolano. Antonio Ecarri.

A partir de entonces, contó con una plataforma que le dio visibilidad. Comenzó a frecuentar los medios de comunicación. En la redacción de diarios como El Nacional era frecuente su aparición en busca de espacios para divulgar informaciones sobre sus iniciativas. Aún no exhibía la barba que lleva ahora. Como presidente ejecutivo, insistía en asegurar que la fundación se había convertido en estímulo permanente para fomentar la escritura en los niños venezolanos, así como en trinchera de defensa para la educación venezolana. Tuvo buena prensa. En poco tiempo se convirtió en colaborador y en columnista en el periódico mencionado. Y se vio con fuerza para aspirar a mayores cosas en la política.

Ya con el esbozo de Lápiz, en 2010 estaba entre los participantes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y fue escogido por la agrupación opositora como candidato a diputado en las elecciones parlamentarias de ese año por el Circuito 2 del Distrito Capital (23 de Enero, Catedral, San Juan, Santa Teresa y Altagracia). Perdió con el candidato del PSUV, el difunto Robert Serra.

En 2012, como integrante de Proyecto Venezuela, partido del cual fue coordinador político nacional, fue presentado como precandidato a la Alcaldía del Municipio Libertador en las primarias organizadas por la MUD. Perdió con Ismael García, desconoció los resultados y se retiró de la Mesa. Se lanzó como independiente, pero renunciò antes de la elección.

Después de lo ocurrido entre 2014 y 2015, con sus salidas de Proyecto Venezuela y de Copei, se va por un costado. Desde 2015 y hasta 2021 se concentra en trazar líneas con su organización y en apoyarse en la Fundación Casa Arturo Uslar Pietri. Este último año vuelve por los fueros y se postula por segunda vez a la Alcaldía del Municipio Libertador bajo la bandera de la Alianza del Lápiz y con el apoyo de Fuerza Vecinal. En esos comicios resultó electa la candidata del chavismo, Carmen Meléndez. Ecarri marcó pauta del rumbo que continuaría al señalar que “los políticos de la oposición tienen un alto rechazo”.

La punta de Lápiz

Desde 2018, la Alianza del Lápiz, promovida en un principio por Ecarri como una organización para la formación de jóvenes, se había convertido en partido político. A partir de 2021, el dirigente tenía el discurso claramente afinado y aumentó sus críticas a la oposición, a la que estigmatizó como “vieja”. Comenzó a hablar de la necesidad de alejarse de los radicalismos y a presentarse como un líder diferente, con el objetivo de acabar con la polarización.

Ecarri no se ahorró calificativos contra los “viejos partidos”, a los que calificó de manejar de manera muy errática el interinato de Juan Guaidó, olvidando, tal vez deliberadamente, que su padre, Antonio Ecarri Bolívar, se desempeñó como embajador en España en representación de ese gobierno.

Hasta ese momento, su distanciamiento con la oposición podría ser asumido como una reacción en cierta medida justificada, legítima para quien se siente descontento y con el derecho de presentar alternativas. Pero el empeño en desprestigiar al liderazgo opositor y la condescendencia con el régimen han hecho aflorar muchas dudas sobre la inocencia del aporte que hace a su sostenimiento.

Ecarri apuntó alto y se unió al coro desafinado de voces que dirige el gobierno como marionetas de una farsa. Tras intentar deslegitimar el llamado a primarias y de cuestionar la credibilidad de las organizaciones civiles y de la oposición, el 14 de julio de 2023 fue proclamado precandidato en el II Consejo Superior de su partido Lápiz.

Candidatura con sazón español

Fue un anuncio que había cocinado tres meses antes con la llamada Plataforma Opositora que conformó junto con Timoteo Zambrano, de Cambiemos, y Luis Augusto Romero, de Avanzada Progresista. Los tres “opositores” anunciaron su propósito de despolitizar el país, de conformar un tercer bloque con gente de los dos bloques, con disidentes del chavismo y de la oposición.

En el mismo mes de abril, el anuncio había sido sazonado en España, con ingredientes que le añadió ese operador internacional del chavismo que se llama José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del gobierno español y vocero principal del ala dura del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), la que está representada sin disimulo por el presidente Pedro Sánchez, siempre condescendiente con Maduro.

Ecarri, Timoteo y Romero (hombre de confianza de Henri Falcón) fueron recibidos por Rodríguez Zapatero en Madrid. En una foto que divulgó Avanzada Progresista aparecen los cuatro sonrientes, claramente satisfechos de haber recibido el beneplácito de una figura capaz de abrirle puertas en España y en Europa. La reunión trascendió y desató rumores de un posible financiamiento de parte del político socialista. Algo improbable. Lo que sí no parece descabellado es que Ecarri recibió directrices para participar en la trama de legitimar unas elecciones hechas a la medida de Maduro.

De hecho, en la gira por España, la tríada criolla también se pudo reunir con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, encuentro propiciado evidentemente por Zapatero y por los contactos que pudo hilvanar el padre de Ecarri en tiempos en que fue embajador del desacreditado interinato.“España es el país que más entiende a Venezuela”, dijo Ecarri en su momento.

Entre el mutismo y la euforia

En estos últimos meses, el precandidato de Lápiz ha sido un espectador casi inmutable ante los acuerdos de Barbados  (firmados el pasado 17 octubre) y las primarias ganadas abrumadoramente por María Corina (el 23 de octubre de 2023), por citar dos eventos que han movido el tablero y que, por decir lo menos, deberían merecer la consideración de un político serio.

En cambio, no ha tenido reparo en atender y elogiar ruidosamente la última iniciativa del gobierno, que no solo busca apartar a la candidata que recibió el mandato del pueblo venezolano y violarle sus derechos políticos, sino de enterrar lo acordado en las negociaciones facilitadas por Noruega. Ese día, en impecable representación de su papel en la pantomima, Ecarri aparentó una postura opositora al solicitar que se garantice la observación internacional. De inmediato, por si acaso, expresó su rechazo a cualquier tipo de sanción de parte de la comunidad internacional, pidió a la Unión Europea que venga a oír a los independientes y denunció que “los que fueron a pedir sanciones no son los que pasan hambre aquí”, según lo citó el diario Vea.

Así las cosas, Ecarri, quien durante tanto tiempo se ha sujetado a la figura intelectual de Uslar Pietri para erigirse a su vez como un hombre académico y de luces, está mostrando sin matices su propia cara al formar parte –en rol de segundón, por lo demás– de una comparsa en la que sobresalen personajes como José Brito, Bernabé Gutiérrez, Gustavo Duque, Javier Bertucci y Daniel Ceballos –para no seguir–, destacados no precisamente por el intelecto que derrochan.

Ecarri aceptó, desde hace tiempo, congeniar y codearse con alacranes y afines; ser parte de una cofradía inescrupulosa, oportunista; y lo que es más grave, prestarse a la legitimación de la dictadura que aprisiona a los venezolanos.

La Gran Aldea

 

Traducción »

Sobre María Corina Machado