Carlos Casanova: La gran tarea: La organización de base

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La Primaria, con la participación ciudadana logró legitimar a la candidata presidencial y hacerla líder de la sociedad opositora. Un gran logro en un país donde la ilegitimidad reina.

La Primaria acabó con la estrategia revolucionaria de dividir a la oposición, ya que dividió partidos, pero no a la sociedad. De ahí que esta fuerza política democrática debe contar con una organización que supere con legitimidad las partes divididas de los partidos y levante banderas de la ética, moral e incorruptibilidad en su accionar político.

El desanclaje que viven las organizaciones políticas, todas, impide que esta mayoría que somos de más del 85 % del país que no quiere revolución logre pequeñas victorias reivindicativas construyendo el músculo de la vocación de poder.

El proceso legitimador iniciado con la primaria presidencial no debe acabar, la tarea de un líder es formar más líderes, y no seguidores. Si la Primaria legitimó el liderazgo de la candidata, debe igualmente legitimar a quienes son los dirigentes en cada comunidad, de esta manera se constituiría una estructura más grande y legitimada que suma de la división fragmentaria de los partidos, quienes se verían beneficiados también de la renovación de propósitos políticos.

Es la única forma de romper la estrategia de la revolución gobernante, que es mantener dividida a la oposición, que por demás creó satélites que quieren orbitar en su área de influencia, se trata es de elegir por medio del voto en sus propias comunidades quiénes serán sus dirigentes.

De esta forma incluso los partidos políticos lograrían renovar sus liderazgos desde la base, enraizándose nuevamente con los ciudadanos, cuyo propósito de acción política seria entonces sus propios espacios comunitarios, y desde ahí surgirá de forma y manera organizada la alternativa democrática seria y cierta.

El modelo revolucionario va en dirección a la construcción del Estado comunal, que no es otra cosa que el Estado comunista desde la proclama de ser socialista. Este modelo es de pensamiento único, no es de pensamiento plural, de hecho todas las leyes del Estado comunal señalan que su propósito y fin es la construcción de la sociedad socialista, con lo cual queda excluido el pensamiento plural.

Es necesario y fundamental esta reflexión que formulo, toda vez que la Constitución habla de democracia directa, no menciona ni una sola vez la palabra partidos políticos, quedando claro que la división y fraccionamiento de los partidos como única forma de organización de la oposición se vería liquidada por la extinción de estos, estrategia del Gobierno.

La gran tarea es la organización de base legitimada, nada de consensos, la vocación democrática y de resistencia política debe ser una conducta de vida desde las comunidades, donde el 8 de cada 10 familias son opositores.

Construir ese movimiento es la tarea, ya que es la construcción de la multiplicación de los dirigentes en las comunidades con una legitimidad superior al chavismo dedocrático.

Este movimiento desde las bases a donde la revolución no tiene nada sí es el motor del cambio político en Venezuela indetenible, incomparable, no chantajeable.

El obstáculo que siempre ha tenido el propósito organizativo de base en la oposición es el llamado a elecciones, ya que el esfuerzo se centra en lograr el padrón electoral, que si bien es cierto es necesario, no sustituye a la organización de base, pero ésta si puede encontrar más rápidamente ese padrón electoral.

La organización de base tiene más actividades por hacer que solo lo electoral, si contáramos con esa organización legitimada ni la revolución volvería a hacer llamados de consejos comunales, ya que los perdería todos.

No podemos seguir construyendo un movimiento político de líder único como en el chavismo. La fuerza es la organización, es la que multiplica acciones, suma voluntades; entender la diferencia entre sumar seguidores y construir liderazgos es vital para ganar y triunfar superando los globos de distracción.

 

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Sobre María Corina Machado