Gloria Cuenca: De la ignorancia

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Puede ser que resulte fastidiosa mi prédica. Sí es una prédica. Trato un tema que planteó Confucio el gran pensador y filósofo chino. (551 A.C.) Lo retomó Sócrates (470 A.C.) y en la época actual ha vuelto a surgir de manera recurrente: cada vez son más cercanos y disparatados, ciertos dichos, expresiones, discursos, exposiciones, narraciones y demás, llenos de incoherencias, mentiras, inventos locos y muchas otras falsías más. Me refiero al tema, trajinado en estos artículos; sobre quien: “no sabe, que no sabe”. Suena a Perogrullo ¿Verdad? Sin embargo, no lo es. Cada día observamos, escuchamos, tenemos que compartir con gente que no sabe de lo que habla; ni la “o” por lo redondo, (expresión de mi madre, QEPD). Dicen, narran, cuentan, cantidad de sucesos. Se atreven a hablar en público, por televisión y demás, sin conocer el tema o, por cuanto simplemente, han oído algo al respecto. Improvisan, casi siempre inventos y mentiras. Nada que sea verdadero. Puede ser qué, a la persona en cuestión, se le ocurra algo en un momento y habla sin saber. También ocurre por maldad: otros, supuestamente, más preparados, hablan y los convenzan de ideas y acontecimientos falsos. Con intriga y mala fe:  éstos los conocen y saben, que se trata de un ignorante, no sabe. Lo peor: no sabe que, no sabe. ¡Qué triste, insistir en este tema! ¡Cómo será de importante el problema!   Confucio, más de 500 años antes de Cristo, se ocupó de esto y decía: “Saber que se sabe lo que se sabe y que se sabe, lo que no se sabe. He allí el verdadero saber”. Amables seguidores, contradictorios lectores, la preocupación del pensador indica: existían audaces que se atrevían a “hablar sin saber”. Después, el filósofo y pensador griego, Sócrates sintetizó el pensamiento: “Solo se que no se nada”.

¿Hay quien no entienda, por qué Sócrates-grande entre los filósofos- el primer mártir (reconocido) por la libertad de pensamiento, dijo qué no sabía nada? Se refería, por supuesto a lo que le faltaba por conocer y saber. Cuando más se profundiza en algún tema o disciplina, más cuenta nos damos de lo que nos falta por saber. A mayor conocimiento, mayor consciencia de lo que falta por aprender. Parece simple, no lo es. He narrado en varias oportunidades como Adolfo Herrera (QEPD), decidió aumentar 2 puntos a los alumnos. A quiénes habiendo presentado el examen, en los 10 minutos siguientes, después de terminado y entregado, espontáneamente, vinieran a decirle, que se habían equivocado. Y, ¿cuál era la respuesta correcta? Si lo decían, agregaba 2 puntos. Ante mi sorpresa, dijo, resignadamente: No sabe qué, no sabe. Una manera de lograr: que aprenda y tome conciencia”. Fue de gran impacto.  Reconocí, tenía razón. Años después encontré investigaciones, que amplían el problema planteado: el ignorante se vuelve prepotente. Consecuencia de que no sabe, se atreve a decir cualquier cosa, por la misma ignorancia. (Se trata de la metodología de Dawning-Kruger, los creadores e investigadores de la misma).

Paso a cuestiones relativas a la religión católica sin ser una experta. Manejo lo esencial. Jesús nació en Belén, de padres judíos y fue bautizado como judío. (Es decir, circunciso. No fue un niño “Jesús” palestino.) Sus críticas a la Iglesia refieren a la religión judía. Palestina no existía, en ese territorio estaban Galilea y Judea. Fue el Imperio Romano, no el español, el que le puso el nombre de Palestina. Fue judío hasta su muerte: el problema estriba en que la gran mayoría de los judíos, no creyó que Jesús Cristo era el Mesías mandado por Dios, Nuestro Señor, para expiar con los sufrimientos y crucifixión, por nuestros pecados y culpas. (Insisto: nada de Niño Jesús palestino) Soy una anciana de 83 años, y recuerdo, claramente, las lecciones de religión que me daban para hacer la Primera Comunión. ¿De dónde salió esta gente? ¿Qué educación les dieron? Preocupa la cantidad de disparates que dicen, al repetir discursos e invenciones, pretendiendo convencer. ¡Hay infinidad de conocimientos que no tenemos! Darse cuenta de la propia ignorancia, ayuda a investigar, a buscar respuestas, a crecer, a ser mejor, en definitiva, a decidir: estudiar. ¡Dios Mío! ¡Qué horror! Asumir qué saben siendo ignorantes redomados. Si no se sabe, hay que asumirlo, es decir: no se de tal o cual materia. Si no se estudió, siempre hay posibilidades de hacerlo, cuando se quiere salir de esa situación. Como lección recomiendo la extraordinaria serie de Netflix sobre la “Reina Isabel II”. (“The Crown”) Didáctica, esclarecedora. Se da cuenta, siendo la Reina de Inglaterra, que nunca ha estudiado. No la pusieron en el colegio. Un maestro iba al Palacio a enseñarla. Reclama a la Reina Madre, esa falta de instrucción. Decide, consciente de su responsabilidad, buscar un profesor, un preceptor, dadas las difíciles circunstancias en que le tocaron participar. Lo hace. Su país, el continente europeo, el planeta entero lo agradece. ¡Grande Reina Isabel II! ¡QEPD y Dios la premie por sus acciones! ¿Cometió errores? Por supuesto, era humana. Se habrá arrepentido de algunos, de otros no.  Ser capaz de darse cuenta de los errores, asumirlos y repararlos; es allí donde el humano, se  engrandece. Por eso: Errar de humanos es, rectificar de sabios. Vigente siempre: “Aprender a ser”, “Ayudar a ser”.

¡Dios nos ampare de tanta ignorancia e inconsciencia!

 

Traducción »

Sobre María Corina Machado