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Rafael Rodríguez Mudarra: La oposición unifica sus fuerzas

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Que el gobierno que preside  Nicolás Maduro, como albacea  de Hugo Chávez  conformado en sus mayoría por militares activos, que sin haberse quitado  el uniforme tomen parte en la controversia electoral,  ocupan  puestos de alto coturno en la burocracia estatal,  la mayoría  con falta de conocimientos  para ello, llegan  a menoscabar  los derechos y garantías que le da la Constitución y pone en tela de juicio en forma pública, el deber institucional  de no pertenecer a una organización política, no reflejando su firmeza de    pertenecer a una institución que le permite  votar,  pero sin autorización  de  actos de propaganda  o proselitismo político, lo cual   podemos constatar en forma reciente cuando el comandante de la  Guardia Nacional nos pronuncia un  discurso incordio, tedioso y   laudatorio. Lo que es más  hace referencia  al proceso  comicial, actuando como  presunto agente del partido   del gobierno  llega a decir sin competencia  para ello: “que  permitir la elección de algún candidato inhabilitado constituye un acto  que traerá como consecuencia provocar la violencia en el país”; pero no  quedó sólo el militar  que le habló al país  el día   del cumpleaños de la creación  del este componente de la Fuerza Armada Nacional; tuvo quien  lo elogiara: No fue otro que el reelegido ministro de la Defensa  Padrino López que recomienda  leerlo: dado que  constituye una  pieza magistral que reafirma la institucionalidad  militar. Sin duda  para otros, lo dicho por el alto oficial es indebido por haber  actuado de manera parcializada  a favor de la política electoral  llevada  a cabo por el  régimen. El  gobierno hace  ver  a diario que cuenta con  el   compacto e indivisible  respaldo  que le asegura la fuerza castrense.

Los discurso  de la burocracia gubernamental son del mismo tenor. Sucede que con frecuencia los dictadores hacen uso del  respaldo  militar tendente a su perpetuación  en el poder, pero en muchos casos se equivocan.

Los regímenes  de carácter autoritario tanto en países  occidentales, como en los socialistas, sin excluir a los que en América del sur   vienen gobernando de manera  contraria a la integración institucional de la República, cómo es el caso de la casta gubernamental de Venezuela donde rige el gobierno presidencialista. No entiende que el poder  ejecutivo conforma uno de los cinco poderes  que   integran al Poder público nacional, que la incompatibilidad es la regla. En Venezuela el mandatario que la  gobierna ha hecho que  los militares activos ocupen  altos cargos, que se hagan defensores de la política  del gobierno   e intervengan  en proceso electoral sin obediencia a su régimen disciplinario. Nicolás Maduro quién simula ser respetuoso del sistema constitucional  de Venezuela,  bajo la pretensión   de una  ideología  del comunismo degastada por Stalin la cual ha adoptado, no ha sido capaz  para sustituir su capricho  gestor de la autocracia,  mediante la colaboración  consensual de haber elaborado un programa  técnico que hubiera llevado a la nación al desarrollo económico y al respeto de la Constitución y  leyes vigentes del país. Maduro, disimulando no  ser un dictador. Si en verdad  ejerce el mando  supremo de la FAN debe hacerlo con respeto; pero ha  hecho todo lo contrario hace de lo epónimo costumbre discursiva, en cada acto los hace jurar su obediencia a la revolución; y a su persona. Los considera  como los héroes del país. No quiero  entrar a discutir  los halagos del  presidente al sector castrense; pero eso sí, debo  hacer referencia   a lo que dice: Alfredo Romero director del Foro Penal: “Que lo que pasa en el país  es responsabilidad de régimen, que niega a sus compatriotas  el ejercicio de los derechos básicos. De  288 presos políticos  155 son militares  que llevan tres años  en prisión ´preventiva, considera la  prisión política arbitraria, también  el retardo procesal. No es simple violación de los DDHH, es crimen de lesa humanidad. La repetición de un juicio es una táctica para no liberar a los presos. Un detenido que está a punto  de recibir sentencia puede ser obligado a comenzar de nuevo”. Todo lo dicho nos lleva a la convicción  que la arbitrariedad ejercida por gobierno autoritario, ha logrado unirnos para el cambio deseado.

Sin duda el presidente ha queda sólo por sí mismo. Su ambición  de  poder lo  ha situado en un estado de soledad irreversible. La comunidad  no  confía en él. Se le tiene como ilegítimo por cuanto junto a su partido  y dirigencia  burocrática  la masa de ciudadanos, que representa la legitimidad no le tiene obediencia alguna, por cuanto conduce el gobierno por ellos designado en forma autoritaria y con la violencia de que son poseedoras las dictaduras. Maduro no respeta la Constitución mediante una elección cuestionada por haberse llevada a cabo por una constituyente irrita, hecha a su imagen se hizo del poder: Manda a prisión al adversario. Su mandato sobrepasa a los demás poderes: el Poder Judicial,  la AN, la FGR, la CGR,  el Poder Moral  todos le son obedientes. A   través de una enmienda se aumentó los años de gobierno y la continuidad presidencial. No rinde cuenta de gestión. Lo que es más, sus familiares y amigos gozan de toda clase   de ocurrencia, ignora que los gobernados no lo reconocen como legítimo, por eso  la sociedad se encamina  por tendencia natural  a no pertenecer al contexto del régimen,  a la vez que  solicita  un proceso electoral transparente no sometidos a las arbitrariedades y maniobra dirigidas a la perpetuación de un sistema, cuyo cambio han venido pidiendo con voluntad sobrada.

Frente a esta situación y la insistencia de Maduro a no reconocer a los  sectores que lo adversan,  como   el oponerse a que vaya a la competición para la  elección primaria una  persona presuntamente inhabilitado  que lo derrote como lo refleja la voluntad del pueblo; he aquí   lo  que pensamos, sobre si se están dadas las condiciones  para que se restituye la legitimidad institucional del país: nos corresponde afirmar que sí.

¿Por qué tal afirmación? Los hechos que se vienen sucediendo lo  confirman. La oposición   le ha dado seriedad al sistema de los partidos, ha interpretado que  la lucha  y la  integración   no son separables; que los partidos políticos cuando luchan por un  orden social más  justo, más auténtico  deben limitar su comportamiento en reglamentar la expresión de los antagonismos  y  tender a  eliminarlos. La convocación de unas elecciones primarias; así como el  nombramiento  de una Comisión   Electoral de Primarias para vigilar tal proceso nos lleva a la convicción que será un proceso que evitará la abstención y logrará derrotar la usurpación, por cuanto en forma legítima cuenta con el  apoyo  de un colectivo, a la vez que se ha operado una reafirmación de los partidos con fuerza suficiente para rechazar todo lo que sea su negación.  Es ejemplarizante que los 13 candidatos que participarán en el proceso electoral hayan revivido el triunfo electoral de URD cuando  el sufragio derrotó la dictadura de MPJ en la elección de la ANC de 1952, se fue reconocido pero  declaró inhabilitado a los diputados electos, este hecho produjo la revolución del 1958: El dictador abandonó el poder y   se marchó con un maletín repleto de dólares.

La oposición venezolana ha reconfigurado el sistema de partidos, el liderazgo da por entendido  que la lucha y la  integración no son separable, entienden que  luchar por un orden social más justo, como por una integración auténtica no constituye artificio que pueda entenderse como demagógicos  medio para sus intereses. Nos está dando una lección veraz para resolver  la situación de  cambio de sistema político arbitrario que  venido gobernando en forma  ilegítima y con violencia. Se han entendido  en llevar a cabo un proceso electoral basado  en  unas primarias, para la escogencia de una precandidatura  para optar por la  presidencia constitucional de la República. En tal competición participarán   13 candidatos, los cuales han debatido sus  ideas en conjunto y de manera pública,  los que es más han firmado el compromiso de respetar el  que sea elegido e ir con él hasta el final: para tal compromiso  han constituido un acuerdo  con expresión sobre los principios fundamentales de la sociedad  y las instituciones  de integración  para eliminar los antagonismos que se venían presentando. Tal  actitud   se gana a las masas, a los sectores laborales del país, al clero, a los sectores estudiantiles, profesionales, al sector empresarial progresista tanto de la ciudad como la del campo, a los intelectuales y a  personalidades de alta consideración que hartos de la violencia e imposición de privilegios de los abusos, solicitan que realicen una elecciones no amañadas.

Pero que piensa el gobierno, este no actúa respetando las leyes, teniendo el control de la AN, nombrará un CNE que le garantizara   la no inscripción de  un candidato electoral a quien se le tenga  como inhabitado, no estándolo. De suceder. ¿Cuál camino tiene la oposición venezolana? no le queda otro que dado el acuerdo de fondo que ha firmado: Hacerlo respetar.  Las masas han entendido que la lucha no es  dentro del gobierno. La lucha es pues un proceso que se va a dar sobre gobierno, que no cuenta con su obediencia. Todo lucha de los que adversan  al sistema es sobre el gobierno. La integración no solamente para evitar los conflictos. De suceder la no inscripción del candidato escogido por la oposición, es de pensar que la  integración y concienciación reflejada en el proceso primario, atribuye la libertad  de escoger el medio posible a su alcance para asegurar  la victoria .

 

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