Una lección de democracia está dando la Universidad venezolana por intermedio del complicado proceso electoral que llevó a Víctor Rago en segunda vuelta al rectorado, como vicerrectora académica a la profesora Fátima Garcés, como vicerrector administrativo al profesor José Balbino León y en la Secretaría a Corina Aristimuño. De igual modo se definieron los decanos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, donde ganó el profesor Juan Carlos Apitz; de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, donde triunfó el profesor Luis Angarita; y de la Facultad de Agronomía, donde el profesor Rafael Galíndez consiguió la mayoría de los votos. Tan complicada como el proceso electoral va a ser el clima económico y social dentro del cual se moverán las autoridades.
El currículo Nacional Bolivariano diseñado en el 2007 con tanto fasto de palabras elogiosas a una ideología pedagógica antigua, preñada de buenas intenciones pero sin correlato en la acción pedagógica concreta. Una reforma curricular que tuvo más sintonía con las necesidades pedagógicas del país del siglo XIX, que con la exigente entrada de país en el siglo XXI. Nada hace pensar que el ajuste curricular que anuncia ANDIEP en ausencia de información oficial razonable sea el revulsivo que necesita una educación que funciona, como funciona. Va a ser muy difícil que la reforma anunciada tenga efectos beneficiosos para la tarea pedagógica real, cuando el trabajo en educación oficial recibe la remuneración que recibe. Cuando se contrae a los límites de lo imposible, la relación docente alumno, dentro de instituciones devastadas por el abandono estatal y la displicencia ciudadana.
959 Memoria Educativa Venezolana, paso a paso

