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Ezequiel Querales Viloria: Humor y libertad ¡Hasta el final!

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Fue Quino, el gran humorista argentino, padre y hacedor de la inmortal Mafalda, quien sentenció que el humor siempre estará a favor de los más débiles frente a cualquier abuso de poder.

Agregaba que el humor igualmente, tomará partido en defensa del pueblo ante el yugo opresor, de cualquier color y lugar donde este se imponga.

En su entusiasta lenguaje de geniales jergas, Quino se comprometía, ante su audiencia argentina latinoamericana y mundial, por vía de la centellante voz de Mafalda, a desenvainar risas para demoler las horrendas mascaradas de demagogia que suelen practicar los sátrapas opresores, con los gastados señuelos populistas de “circo, con, o, sin pan”, en nombre de la “democracia y la libertad”, y de esa manera, burlarse del desvalido ciudadano.

Como lo exaltara nuestro gran humorista Laureano Márquez, en la oportunidad  de honrar su memoria cuando el apreciado comediante sureño partió al cielo en 2020, “el humor y ejemplo de Quino es una invitación a reflexionar sobre el sentido de la vida. La suya lo tuvo: su gracia nos hizo mejores personas”. Y será nuestro camino a seguir, a un “Final Sin Fin”, o, “Hasta el Final”, adicionamos nosotros.

En la Venezuela que hoy tenemos, de tanto “dale y dale” a la falsa justicia social, también se ha logrado construir una receta casi perfecta de mascaradas politiqueras, que ni por asomo, calzan un mínimo de decoro político, ni de la elemental ciudadanía.

Al contrario, es un revoltillo de espectáculos de “pan sin circo”, de petros-bonos devaluados, de camufladas complicidades colaboracionistas , que pululan en los altares del nuevo riquísimo, formados a expensas de la corrupción y del despiadado saqueo.

Un suculento guiso que viene sazonado con las ruines tramoyas, que van desde de las burdas implicaciones magnicidas, las inhabilitaciones, hasta las infundadas traiciones y conspiraciones a la patria. Manoseado ardid, para sembrar el miedo y el terror paralizantes.

Son maniobras telúricas, urdidas con las amargas hieles de la perversión y revanchismo del poder, para evitar a toda costa, que la ebullición de más del 85% del descontento nacional, que ha dado claras señales de insurgir, se fragmente en la nada, y no se encause al auténtico liderazgo de la heroína de estos tiempos, María Corina Machado, la tenaz y aguerrida: MCM.

Afortunadamente, el ingenio de lucha, gallardía e irreverencia civil del pueblo venezolano y de sus ilustres trovadores, también es heroico. Y de cuando en cuando, se asoma a la arena política, a inspirar y alentar con su canto, la batalla de líderes y lideresas.

Valerosas luchas que se han alumbrado con el resplandor de un “Final Sin Fin” del exquisito poeta Eugenio Montejo.  El  de “Nos iremos sin irnos, ninguno va a quedarse ni va a irse,  tal como siempre hemos vivido a orillas de este sueño indescifrable,  donde uno está y no está y nadie sabe nada, para un “Final Sin Fin”.

O, con “el Abajo Cadenas” y poesía irreverente, del gran bardo larense, Rafael Cadenas, cuando enarbola “su desamparo de joven idealista que pasó por encima de todos los de su generación… y sigue hasta el día del juicio final” (…). Versos que le hicieron merecedor, de los laudos más atesorados de las letras hispanas, como el Miguel de Cervantes y el Reina Sofía, obtenidos con su esencia deslumbrante, “por la existencia misma, del ser humano”.

Ya no con la exquisitez de la belleza poética, pero con ganados valores de dignidad y coraje, irrumpe en el firmamento político venezolano, el “Hasta el Final”, con el que se investirá a la primera mujer presidente en la historia de Venezuela, y la número 14 de Latinoamérica, por demás, un número de suerte.

Como el país entero lo conoce, es la férrea dama lacerada en las perversidades y complicidades de los pandilleros en el poder, pero moldeada en el clamor desesperado de un pueblo, que ahora la conmina a levantar las banderas caídas de la libertad y la esperanza, para derrotar el egoísmo y el desaliento.

Del humor irreverente, imposible olvidar al eterno Pedro León Zapata, quien solía bromear sobre lo difícil, “que es  hacer humor en un país que lo que da es risa”. Hasta el Final, junto al humor, también nos llenará de risas, esperanzas, alegrías, y nos devolverá La Libertad.

ezzevil34@gmail.com

 

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