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Román Ibarra: Trampa cazabobos

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Qué semana la que le ha tocado a la oposición venezolana del G4; G3; G1, caballero. En Venezuela la política jamás morirá de aburrimiento.

En discurso de pre campaña electoral, como una carambola de dos bandas para convertir en juicio político la investigación en su contra, Donald Trump disparó un misil que revela su incontinencia e irresponsabilidad al hablar.

Dijo –palabras más, palabras menos- que al salir de la Presidencia, Venezuela estaba al borde del colapso, y que de haberse concretado, se hubieran tomado para sí, todo el petróleo venezolano, y ahora tenían que comprárselo al “dictador”. Quiso hacer ver, que de no haber sido por el “fraude” con el cual le “arrebataron el triunfo”, se hubiera logrado y que la oposición estaba comprometida exclusivamente con el esfuerzo de su gobierno.

Esta declaración pone en entredicho a quienes disfrutaron entonces de ese respaldo, y financiamiento, por comprometer la potencialidad energética y demás riquezas del país, a cambio de que fuerzas extranjeras los pusieran al frente del gobierno. Esto es, ni más ni menos, el mismo guión antinacional, y enajenante utilizado por Chávez, y Maduro poniéndose al servicio de Rusia; China; Irán, y Cuba.

Esta conducta evidencia el carácter inmaduro de esa dirigencia política, incapaz de organizar un programa de gobernabilidad creíble y concitar la razón, y la emoción de los partidos, y del pueblo tras la búsqueda de la unidad que se hace necesaria para derrotar al gobierno autoritario de Maduro.

Por si fuera poco, el gobierno aprovechó el dislate de Trump para victimizarse, y comenzar a hacer su juego –macabro e inescrupuloso- de dejar a la oposición desnuda, otra vez.

Ordenó la renuncia a sus partidarios en la directiva del CNE, forzando la convocatoria por parte de la AN para constituir el comité de postulaciones y con ello proceder a designar un nuevo CNE, a su medida. Apenas comienza la suma de maldades en el ajedrez que les gusta jugar.

Dice el refrán popular, que: “guerra avisada, no mata soldado”. No obstante, parece que en el caso de ese sector de la oposición venezolana, el refrán de marras no ha producido la enseñanza adecuada, en vista de que era perfectamente previsible lo ocurrido, excepto para ellos.

La reiteración en el tiempo de la abstención como política siempre errática, e improductiva, trae como resultado la AN que hoy tenemos abrumadoramente mayoritaria al favor del oficialismo, poniéndolo todo a su servicio.

El titubeo acerca de si requerían los servicios del CNE para hacer la Primaria de ese sector, bajo chantaje de uno de los candidatos, ayuda al gobierno a herir de muerte el proceso de Primaria, forzando la renuncia de los suyos y ordenando desde la AN la constitución del comité de postulaciones para escoger al nuevo CNE.

Ahora, si así lo deciden, tendrán que hacer la Primaria sin CNE, y ello habrá de dificultar el proceso, inhibiendo la participación de la gente, amén de la renuncia de un prominente miembro de la CNdeP, ya anunciada.

Esta estocada obliga a repensar el asunto y entender de una vez por todas, que este no es un proceso cualquiera. Se trata de un punto de inflexión muy importante, pues nos estamos jugando el destino del país en libertad, y democracia, o languidecer en manos de los peores.

Hay que evitar que el gobierno intente más inhabilitaciones. Necesitamos un programa de gobernabilidad sencillo y bueno para todos, y luego un candidato de consenso con suficiente entidad; jerarquía; reconocimiento interno e internacional, que ofrezca garantías de coexistencia pacífica; que abra puertas para el financiamiento internacional para invertir en el rescate institucional del país.

Acabar con la peleadera y el odio; gobernar para todos, y preparar el triunfo en las elecciones también de 2025 con nueva AN; Gobernaciones y Alcaldías. Consensuar los cambios con todas las fuerzas representadas en el próximo parlamento. ¡No más yerros!

@romanibarra

 

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