Gustavo Coronel: El colapso de Pdvsa durante el siglo XXI

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Al inicio de la presidencia de Hugo Chávez, 1999-2002, PDVSA disfrutó de un breve período de inercia, gracias al cual continuó produciendo a niveles similares de los que habían prevalecido en la PDVSA de la democracia. Su primer presidente nombrado por Hugo Chávez fue un gerente probado, Roberto Mandini, quien duró muy poco, cuando se dio cuenta del rumbo que Chávez deseaba darle a la empresa.

1. Roberto Mandini fue despedido por Hugo Chávez y remplazado por Héctor Ciavaldini, un empleado de bajo nivel durante la PDVSA democrática, quien había sido despedido por incompetente y, por ello, había demandado a la empresa. Cuando llegó a la presidencia de PDVSA se dio el caso absurdo de un presidente que tenía demandada a su propia empresa. Este personaje de comiquita duró muy poco pero su presencia en PDVSA reveló que las intenciones de Chávez no eran mantener la meritocracia sino controlar la empresa empleando gente servil que se ajustara sin chistar a sus propósitos. Así lo admitió públicamente, jactándose ante el congreso de haber generado la crisis gerencial de PDVSA de 2001-2002, para ponerle la mano, ver: PDVSA en 2002: violación, protestas, despidos, paro y tragedia

2. Ciavaldini fue remplazado por Guaicaipuro Lameda, un general del ejército muy competente en el campo financiero, quien decepcionó a Chávez al aliarse con la gerencia profesional para mantener a PDVSA como empresa apolítica y  eficiente. Por ello Chávez lo despidió de manera sumaria.

3. Lameda fue remplazado por Gastón Parra Luzardo, un economista marxista que llegó a su cargo con un resentimiento profundo hacia la gerencia de la empresa, ya que había trabajado allí en décadas anteriores a niveles inferiores, sin poder progresar por la vía meritocrática. Parra era un estudioso de la industria petrolera pero desde una perspectiva académica. Su experiencia gerencial era nula. No duró mucho en PDVSA porque la gerencia de PDVSA se rebeló contra su arbitraria designación, motorizando una protesta que creció exponencialmente, terminando por sacar a Chávez brevemente de Miraflores. A su regreso Chávez, pito en mano y por televisión despidió a 20.000 gerentes y técnicos de la empresa, sellando así el inicio de su declinación.

4. Gastón Parra fue remplazado por Ali Rodríguez Araque, quien inició una política de entrega abierta de los recursos de PDVSA al gobierno de Chávez y, eventualmente, al régimen de Castro en Cuba. En total control de la empresa Hugo Chávez comenzó a utilizarla como su caja no tan chica. Los aviones de PDVSA se convirtieron en la flota propia del autócrata, utilizados para viajar a La Habana y  para transportar de vacaciones a los miembros de su entorno, familiares e invitados, desde Naomi Campbell hasta Sean Penn y Danny Glover, así como a presidentes de países bajo su órbita autoritaria como Correa, Ortega, Zelaya o Evo Morales.

5. Ali Rodríguez Araque no duró mucho en PDVSA y fue remplazado  por Rafael Ramírez. Desde 1999 hasta 2004 PDVSA tuvo seis presidentes, una manera estúpida y  suicida de manejar una empresa de la complejidad y magnitud de PDVSA y una clara muestra de incompetencia y corrupción administrativa por parte de Hugo Chávez, quien estaba simplemente deseoso de encontrar a su títere ideal para manejar a su antojo el dinero y los recursos materiales de la empresa

6. La llegada de Rafael Ramírez a la presidencia de PDVSA y su nombramiento como ministro del sector representó la llegada del títere ideal que buscaba Chávez y marcó el inicio de un colapso sostenido para la empresa. El primer gran crimen fue su dualidad de funciones. Fue nombrado ministro del sector energético y presidente de PDVSA, por lo cual se supervisaba el mismo, desapareciendo todo vestigio de rendición de cuentas. Ello condujo rápidamente a un nivel de corrupción nunca visto antes en PDVSA o en Venezuela. Durante la etapa de Ramírez Carreño (12 años) se perdieron (en estimación de Jorge Giordani, otro de los responsables de la debacle) unos $300.000 millones, debido a robos a todos los niveles de la gerencia, despilfarro, incompetencia, negligencia y continua sustracción de fondos para el uso político del régimen. PDVSA fue convertida en una “empresa social”, es decir, distribuidora de limosnas para los afectos al régimen,  importadora de comida podrida (PDVAL), financista de regímenes afines en la región (Esposos Kirchner, Correa, Morales, López Obrador, Humala, Ortega, Zelaya, Mojica, Movimiento Farabundo Martí de El Salvador) y sustancialmente divorciada de su negocio medular, estrategia populista que llevó la empresa a la ruina

7. La corrupción directamente atribuible a Rafael Ramírez y su pandilla está documentada en el libro “Quien Destruyó PDVSA”, coordinado por Sergio Sáez y el suscrito. Esta corrupción fue de dos tipos: la variedad gerencial, ilustrada por el infame discurso que Rafael Ramírez le dio a los gerentes de la empresa para declarar la entrega de la empresa al autócrata (capítulo 5 del libro) y durante el cual advirtió que los gerentes no chavistas serían sacados de la empresa a “carajazos”, y  la variedad administrativa, durante la cual se llevaron  a cabo robos de una inmensa cantidad de dinero ( ver el capítulo 11 del libro, en el cual de detallan 20 actos de corrupción de Ramírez), lo cual terminó por destruirla.

8. La corrupción de PDVSA durante la etapa Ramírez enriqueció particularmente a algunos contratistas como Wilmer Ruperti y a los llamados bolichicos.  ¿Quiénes eran los bolichicos? En una entrevista Thor Halvorssen hijo dijo lo siguiente sobre este grupo: Los bolichicos son un grupo de jóvenes sin experiencia alguna en el sector eléctrico que obtuvo 12 contratos de PDVSA, Corpoelec y Sidor/CVG para enfrentar la crisis eléctrica del año 2010… Luego subcontrataron a ProEnergy, una empresa estadounidense que se encargaría de lo técnico, debido a la total falta de conocimiento del grupo Derwick acerca de la construcción y equipamiento de plantas eléctricas”….. Los principales bolichicos son Pedro José Trebbau López, Leopoldo Alejandro Betancourt López, Francisco D’Agostino Casado, Edgar Romero Lazo, Francisco Antonio Convit Guruceaga, Eduardo Tobías Travieso, Domingo Xavier Guzmán López y Gonzalo Adolfo Guzmán López….”.

9. El efecto de la corrupción y la incompetencia durante la etapa de Ramírez resultó en una dramática declinación de la producción con respecto a los niveles de 1999. Peor aún, el plan de producción dejado por la gerencia pre-chavista apuntaba a un incremento de producción que hubiera llevado a PDVSA a producir 5 millones de barriles diarios en 2005. Este plan fue mantenido – en el papel – por Ramírez, pero nunca arrancó. No hubo ni aumento de producción ni construcción de refinerías ni exploración. Todo lo que hubo fue robo y saqueo.

10. Al salir Ramírez de la empresa en 2014,  debido a la muerte de Chávez y a la entrada al poder de otro payaso, peor aún, Nicolás Maduro, PDVSA entró a ser manejada por una sucesión de otros incompetentes y corruptos que continuaron la destrucción de la empresa comenzada por Ramírez. Quienes fueron: Asdrúbal Chávez, Eulogio del Pino, Nelson Martínez, Manuel Quevedo, de nuevo Asdrúbal Chávez, hasta llegar al colapso total. En 2015 (ver Memoria y Cuenta de PDVSA) la empresa tuvo un 40% menos de ingresos que en el año anterior y mostró una reducción de producción de unos 700.000 barriles diarios con respecto a 1999, último año de la PDVSA pre-chavista, un colapso todavía atribuible todavía a la funesta presidencia de Ramírez, ya que las fluctuaciones en la producción de una empresa tienen sus orígenes en lo que ha sucedido en años anteriores. Los costos de operación ascendieron a $34000 millones y los aportes a las llamadas misiones debieron reducirse dramáticamente. El suministro de alimentos, por ejemplo, bajó de $1600 millones a $524 millones. PDVSA le traspasó a FONDEN (Fondo creado por el régimen, el cual había sido  manejado por Chávez y Ramírez sin control) unos $80.000 millones, cuyo destino no es conocido. PDVSA entró en una etapa de cesación de pagos a proveedores y contratistas.

11. Los desastres operacionales durante la etapa de Ramírez fueron gigantescos. En un recuento del ingeniero Einstein Millán, podemos leer lo siguiente: “A partir de 2008 PDVSA básicamente reasignó sus taladros operativos, descuidando sus áreas tradicionales, esas que producían los crudos de mayor valorización: los condensado/liviano/medianos… llevándolos a la Faja, acompañado de un tímido aumento en la actividad del orden del 30%, mientras sus colegas de la OPEP lo hacían en exceso al 300%, con mucho menos reservas en su haber… Las operaciones de perforación y reacondicionamiento de pozos experimentaron desde 2007-2008 una inusitada disminución en el porcentaje de éxito. Los días requeridos para perforar y reparar pozos y los costos por pozo se elevaron sustancialmente en un 150%-200% dependiendo del activo, mientras que los barriles por día generados por pozo disminuyeron drásticamente, haciendo el barril producido cada vez más costoso…”.

 12. La gente que Maduro colocó en el ministerio del sector energético y en PDVSA ha sido de un bajo calibre moral, como el que caracterizó a Ramírez y Del Pino y menos conocedores aún del negocio petrolero. Asdrúbal Chávez, Quevedo, Tareck El Aissami terminaron de prostituir la empresa. Cada uno de ellos llevó a la empresa su pandilla propia. Durante esta etapa madurista la producción terminó por colapsar, de 2.650.000 millones de barriles diarios a unos 700.000 barriles diarios en la actualidad. Las actividades de exploración y producción se desplomaron, ya no hay taladros activos,  las refinerías están en manos de iraníes, la comercialización cayó en manos de una gavilla de ladrones quienes se llevaban el petróleo sin pagar, gracias a los cómplices que trabajaban en la empresa.

 En resumen

PDVSA ha desaparecido. Es una marca totalmente desacreditada en el mundo del petróleo. Venezuela ha perdido la influencia y el buen nombre que tuvo en el seno de la OPEP durante el siglo XX.

Y, asombrosamente, todavía hay quienes hablan de recuperar a PDVSA y de la necesidad de tener una empresa estatal de petróleo. Quienes así hablan no han aprendido nada. Si Venezuela no se quita de encima el pesado fardo del estatismo no podrá recuperarse jamás y quedará chapoteando en el pantano del atraso. 

Sobre este último punto regresaremos en nuestro siguiente escrito.

 

Traducción »

Sobre María Corina Machado