Carlos Ñáñez: El silente tránsito de la emergencia humanitaria, crónicas sobre la levedad del ser

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Porque todo en este mundo está perdonado de antemano, y por tanto, cínicamente permitido. Milán Kundera.

Para abordar la actual situación de este ex país, es necesario acudir a la obra del novelista checo Milán Kundera y para ello establecer un proceso de revisión hermenéutica que nos conduzca desde una de sus obras intitulada como: “La broma” en checo “Žert”, en la cual el autor encuadra una broma una chanza pueril en una sociedad sin sentido del humor y desesperada en donde se encuadra la vivencia del individuo dentro del espectáculo político de simulación que presenta el modelo estalinista, en nuestra desaparecida república la broma, la burla y la desesperación coexisten en perfecta yuxtaposición con el vicio propenso de la simulación desde el ejercicio del poder anquilosado y macilento de un estado, corrupto, ineficiente y perverso que solo le interesa enquistarse en el poder, mientras la sociedad encuadra todo en una broma, en un chiste, una suerte de sensacionalismo eterno en le cual se diluye la vida cotidiana de una sociedad vapuleada, extraviada y profundamente vaciada de espíritu.

Podríamos tropicalizar la novela de Kundera y establecer que esta antinomia que padecemos es una “broma”, en el sentido de un venezolanismo, es decir esta situación es una coyuntura perversa en el desarrollo histórico y social de una ex república, que diariamente es sometida a mayores rigores de horror y atropello a su dignidad, podríamos establecer perfectamente una sátira a esta situación que de no ser por su evidente crueldad devendría de tragedia a comedia hilarante, el drama de esta “broma”, lo medimos en vidas, en éxodo y en crueldad abyecta que es capaz de decapitar a sus acólitos, esta “broma”, es una suerte de réplica de un insaciable Saturno devorando a sus hijos, la imagen de un anciano esquizoide que se come el torso joven de uno de sus hijos, en nuestro caso de uno de sus colaboradores.

De la broma, pasamos acompañados de Milán Kundera a otra de sus novelas que nos permiten entender este eterno padecer, la obra del novelista checo que nos serviría para entender esta tragedia es la “risa y el olvido”, de esta obra podríamos rescatar el concepto de autoconmiseración, esa pulsión de sentir lástima por nuestra miseria y comparar nuestra misera existencia con la opulencia de los demás, el término en checo para la autoconmiseración es litost, siempre compararnos con otros, comparar nuestra ruina con la heteronomía una conducta muy lesiva propia de estos tiempos brutales.

De esta brevísima revisión hermenéutica podremos presentar la obra maestra de Milán Kundera, La insoportable levedad del ser, que demuestra la fragilidad absoluta del individuo frente al contexto y explica el desapego y la despersonalización sufridas en la Europa del Este, ese hastío inmenso, el evidente sentido de abandono y soledad, de fractura de la confianza al cual todos somos expuestos y del cual nadie escapa, justo en esa repudio a lo ontológico, los modelos absurdamente totales se hacen fuertes y encuentran aniquilar al ser, dejarlos sin morada, citando a Heidegger expoliarlos de lenguaje como morada del ser y por ende afectar su gnosis vaciando ulteriormente el espíritu.

En nuestro ex país todo se olvida, todo es un chiste, la risa acalla la tragedia de una sociedad primitiva, improvisada, improvisante e improvisadora, somos un aluvión, una cosa que está a punto de derrumbarse, un colapso eterno, un riesgo de cataclismo inmenso de colapso inminente, somos una amenaza extrema, un aluvión que está a punto de derrumbarse sobre la vida de todos.

Como corolario la crisis de la crueldad discurre como un aceite rancio y pestilente, una suerte de lubricante para el horror, entre tanto el nihilismo crece se desborda y termina haciendo lúdico el horror, el espectáculo de las bragas naranjas, al parecer editado por Antonín Artaud y Milán Kundera, ya se cobra un extraño suicidio, del cual no se nos explica, pero que debe alertar a los líquidos atolondrados que no desperdician una oportunidad para adular aquí y allá, a Tirios y a Troyanos, para esos atolondrados de las redes sociales que se hacen llamar académicos, la advertencia es que ustedes no tienen una égida de protección contra el mal y están tan cerca del horror como para ser presas de él. Allá ustedes mi intención no es ser escala moral de nadie y menos de quien cava su propia tumba, no en vano el adagio de dejar cavar la tumba a quien te hace daño.

Este país es una broma, olvidada entre risas e insoportable con el ser, muestras las crueldades crecen, la crisis fustiga, se exhiben espéctalos de luchas anti corrupción, corruptos llamando a otros corruptos, una comedia bufa en donde el ser es vaciado del ser, el dónde el alma es vaciada diariamente, somos levemente insoportables y sometidos al olvido colectivo.

La fuente del miedo está en el porvenir, y el que se libera del porvenir no tiene nada que temer. Milán Kundera.

 

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Sobre María Corina Machado