El conflicto ha trascendido fronteras, como un efecto mariposa que ha provocado desde a una crisis energética -con sabotajes a gasoductos incluidos e intentos apresurados para reducir la dependencia de Rusia- a otra alimentaria, sobre todo los países en desarrollo. En lo político, Occidente ha pactado sanciones y la OTAN, a la que Putin ve como un enemigo, se ha reforzado en el este de Europa y prepara la entrada de dos nuevos socios: Finlandia y Suecia.

