El Día Internacional del Niño es una oportunidad para fomentar y crear conciencia en las escuelas, los hogares y en la sociedad en general para que todos los niños y niñas estén protegidos y seguros con salud, educación y bienestar, independiente del lugar de nacimiento o procedencia. De ahí, la importancia de dedicar un día mundial de la infancia para realizar un llamamiento a las necesidades de los más pequeños y de igual modo reconocer la labor de las personas y profesionales que se desempeñan en pro de los niños y niñas.
Con anterioridad al siglo XIX no había una legislación para cuidar y proteger los derechos de los niños. Después de ese lapso se inicia el establecimiento de los derechos de los párvulos. De acuerdo a relatos históricos sostienen que en la época de la antigüedad y en la Edad Media (476-1492) en algunos lugares del mundo los padres practicaban el derecho a la vida y muerte de sus hijos. Al avanzar el tiempo unos cuantos intelectuales incentivaron propósitos con la finalidad de instaurar los derechos de los niños. Entre ellos figuran el escritor francés Jules Vallés en su obre El Niño en 1879, quien destacó la preocupación por su potestad, también Kate D. Wiggin en su obra “Children Ringlits”, en 1879 y así sucesivamente otros personajes. La primera alusión en pro de los niños ocurre en la Declaración de Ginebra, el 26 de diciembre de 1924 redactada por Eglantyne Jebb, fundadora de la institución “Save the Children”.
En la 1948 la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos en los cuales contenía la potestad de los niños. De acuerdo a las experiencias vividas y padecidas por ellos, motivó a la ONU, el 20 de noviembre de 1959 para establecer la Declaración de los Derechos del Niño en la Resolución 138 (XIV). En ella instauró los siguientes principios: “El Derecho a la igualdad, a tener una protección, el derecho a un nombre y una nacionalidad, el derecho a la alimentación, vivienda y atención médica, el derecho a la educación y a un tratamiento especial para los niños que padecen alguna discapacidad mental o física, el derecho a la comprensión y al amor de los padres y de la sociedad, el derecho a actividades recreativas y a una educación gratuita, el derecho a estar entre los primeros a recibir ayuda en cualquier circunstancia, el derecho a la protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación y el derecho a ser criado con un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos y hermandad universal”.
La ONU decretó la Convención de los Derechos del Niño el 20 de noviembre de 1989. Entró en vigencia el 2 de septiembre de 1990. En mayo del 2000 la ONU confirmó el Protocolo Facultativo de la Corte Internacional sobre los Derechos del Niño, donde trata sobre la participación de los niños en los conflictos bélicos. Actualmente ese mandato internacional lo han firmado 190 Estados de los 192 que forman parte de las Naciones Unidas.
Dada la importancia significativa de la población infantil y asimismo el cuidado que están comprometidos los gobiernos y la sociedad, la Asamblea General de las Naciones Unidad aconsejó y decidió en 1954 destinar “un día a fomentar la fraternidad entre los niños del mundo y promover su bienestar con actividades sociales y culturales”. En ese sentido declaró el 20 de noviembre el Día Internacional del Niño. Así la conmemoración de esta efeméride infantil estimula y recuerda a los adultos que los niños son un colectivo muy vulnerable que padecen la crisis y muchos problemas existentes en la humanidad. Por tal motivo con es evocación “se recuerda que todos los niños tienen derechos a la salud, educación y la protección”.
En esta celebración anhelamos y enviamos cariñosamente una enhorabuena a los niños del universo y pedimos al Todopoderoso los bendiga y los guie por el camino de la felicidad y confort. Además, un loas al aliento, travesuras y alegría que nos brindas en los iniciales años de su existencia.

