Marcel Fürstenau: Gerhard Schröder y Putin

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Cuando la amistad se convierte en descaro

Europa está en guerra por una ofensiva rusa en Ucrania, que Vladimir Putin ordenó el 24 de febrero de 2022. Poco antes, el canciller alemán, Olaf Scholz, había intentado en vano hacer cambiar de opinión al jefe del Kremlin en Moscú. Al despedirse de su visita, Putin dirigió a su invitado unas palabras sobre el que probablemente sea su mejor amigo fuera de Rusia: le dijo que los alemanes deberían estar agradecidos con Gerhard Schröder. El excanciller es un “experto independiente” y un “hombre decente”, señaló Putin.

Schröder, con mucha influencia en el sector del gas y afiliado al Partido Socialdemócrata (SPD), está acostumbrado a los elogios de un presunto criminal de guerra. El excanciller alemán y Putin se entienden a la perfección desde hace décadas. La afirmación de Schröder de que Putin es un “demócrata impecable” es legendaria, y habla por sí sola. Dos hipócritas que se pasan la pelota e intentan confundir a los demás. El ejemplo más reciente: las declaraciones de Schröder en una entrevista con el New York Times.

Schröder, el secretario de prensa personal de Putin

Al hombre al que durante décadas le ha gustado ser la voz cantante, de repente se comporta con sigilo cuando se trata de su amigo Putin: “Lo que puedo decirles es que Putin está interesado en terminar la guerra. Pero no es fácil. Hay algunos puntos que aclarar”. Las palabras de Schröder sonraon como las del portavoz personal del exagente del servicio secreto ruso. Se anduvo con rodeos, tratando de dar la impresión de que sabe más de lo que dice.

Esto es un acto de una prepotencia vergonzosa por parte de un hombre entrado en años, que cree que sus frases sin sentido se asemejan a la retórica de un estadista. Schröder, en realidad, ya desaprovechó la oportunidad de convertirse en un estadista respetable -como Helmut Schmidt o Richard von Weizsäcker-  después de su derrota electoral ante Angela Merkel, en 2005, cuando ofreció, sin demora, sus servicios a Putin para facilitarle sus acuerdos energéticos con Alemania.

El excanciller no es un modelo a seguir

Su tendencia a la puesta en escena es parte de la esencia de este ‘macho alfa’, quien en verdad merece ser llamado ‘camarada de los jefes’. Al excanciller de izquierda Schröder, que fue también jefe de las Juventud Socialdemócrata del SPD, todavía le gusta hablar con los jefes de empresas millonarias. Esto no es un reproche, al contrario; Schröder, al fin y al cabo, logró abrirse camino y llegar alto a pesar de sus orígenes humildes.

Desde esa perspectiva, en teoría, incluso podría ser un modelo a seguir. En la práctica, sin embargo, su comportamiento siempre ha tenido un halo de arrogancia y egocentrismo, lo que confirma que solo se preocupa por sí mismo. Aquellos que se enfocan tanto en sí mismos como lo hace Schröder pueden ser particularmente propensos a una autoestima desmedida.

Un amigo, un buen amigo

Todo esto encaja con su viaje privado para ver a Putin, poco después del comienzo de la guerra. En verdad, creía que podría persuadir a su amigo para que pusiera fin a la guerra contra Ucrania. Quizás Schröder incluso soñó que, si tenía éxito con Putin, recibiría el Premio Nobel de la Paz. Sin embargo, regresó silenciosamente desde Moscú a su ciudad natal de Hannover. No dijo ni una palabra sobre su reunión con el señor de la guerra en el Kremlin.

El comportamiento de Schröder recuerda de manera trágica a una popular marcha militar escrita en Alemania en 1930: “Un amigo, un buen amigo, es lo mejor del mundo”. Su melodía pegadiza continúa en la segunda línea: “Un amigo siempre es un amigo, incluso si el mundo entero se desmorona”. Todavía no se ha llegado a ese punto, pero desde el 24 de febrero de 2022, las fuerzas armadas de Vladimir Putin ya han destruido muchos pueblos y aldeas de Ucrania, matando a miles de personas. Desafortunadamente, para Gerhard Schröder eso todavía no es motivo para ponerle punto final a su amistad con el presidente ruso.

 

Traducción »

Sobre María Corina Machado