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Los mitos familiares y su efecto

 

Los mitos familiares son creencias y esperanzas ficticias compartidas por toda una familia. Tales creencias tienen que ver con la familia misma y con los vínculos que la unen. Se asumen como “verdades” y determinan el comportamiento individual y colectivo de ese grupo humano; también determinan los roles de cada uno.

Lo más común es que los mitos familiares sean preconscientes; es decir, que se muevan en la frontera entre lo consciente y lo inconsciente. Esto quiere decir que la familia reconoce tener determinadas creencias, pero no tiene claro hasta dónde llega su alcance, ni por qué se consideran válidas esas ideas.

Aunque los mitos familiares se definen como una creencia ficticia, lo cierto es que tras los mismos casi siempre se encuentran verdades que resultan penosas o intolerables para la familia. Por lo general, los indicios de esos mitos se encuentran en las reglas secretas o implícitas que cada grupo familiar implementa en su interior.

La familia es como una jaula; uno ve a los pájaros desesperados por entrar, y a los que están dentro igualmente desesperados por salir”.

-Michel de Montaigne-

Mano sujetando unas figuras con forma de familia

Las características de los mitos familiares

Una de las características de los mitos familiares es que toman forma principalmente en la asignación de los roles en la familia. Esas creencias definen quién es “la oveja negra” o cuál es el “modelo a seguir”, etc. Lo más habitual es que haya una fuerte resistencia a los cambios en esos roles; incluso, en algunos casos esto se transforma en un tema tabú.

Otras características de estos mitos son las siguientes:

  • Dan forma a las relaciones intrafamiliares.
  • Representan la imagen que la familia tiene de sí misma.
  • Cualquier intento de cambio en las creencias da como resultado una fuerte resistencia.
  • Cumplen el papel de encubrir una realidad que la familia se niega a aceptar.
  • Siempre tienen una base de verdad.
  • Se transmiten de generación en generación.
  • Están presentes en todas las familias, en mayor o menor medida.
  • Representan la forma como la familia se relaciona con la cultura.

Estos mitos son básicamente de tres tipos: de armonía, de disculpa y reparación y de salvación. Veamos.

Mitos de armonía

Los mitos de armonía corresponden a aquellas familias que construyen una imagen idílica de sí mismas. Desarrollan toda una serie de comportamientos para convencerse de que prima el equilibrio, la unidad y la fraternidad entre todos sus miembros. Es como si dentro de ese grupo familiar no hubiese problemas.

En general, este tipo de familia construye esa imagen de cara a los demás. Hay una culpa que se quiere encubrir y la idea de la perfecta armonía sirve como medio para que no sean indagados o juzgados por los demás. Suele haber depresión y aburrimiento en estos grupos familiares, así como fuertes hostilidades no resueltas.

Mitos de disculpa y reparación

Los mitos de disculpa y reparación son un poco más complejos, ya que suponen una elaboración más profunda. En este caso, lo que sucede es que se deposita sobre una o más personas la responsabilidad de las desgracias o los problemas familiares. Estas personas pueden estar vivas o muertas. A veces también se culpa a alguien externo a la familia, pero que tiene relación con ella.

El ejemplo más evidente es el del “chivo expiatorio”; a quien ocupa ese rol se le culpa por lo que no funciona bien o por los problemas que existen. Esto libera de responsabilidad a los demás miembros de la familia. Lo que opera en este caso es fundamentalmente un mecanismo de proyección; en este caso, colectivo.

Hombre experimentando culpa mientras mira por la ventana

Mitos de salvación

Cuando están presentes los mitos familiares de salvación, los miembros de la familia construyen la figura del “salvador mítico”. Este es un personaje del que se espera una intervención redentora, bien sea frente a un problema específico o a las dificultades en general. Se cree que dicho salvador tiene el poder para aportar lo que hace falta o desbloquear lo que no marcha.

La figura del salvador mítico puede estar encarnada en alguno de los miembros de la familia, pero también puede tratarse de alguien externo. Es muy frecuente que los grupos familiares le adjudiquen ese rol al psicólogo, cuando están en un proceso de terapia.

Cuanto más patológicas sean las relaciones familiares, con más frecuencia tienden a aparecer y consolidarse estos mitos. Estos son un camino equivocado para abordar, sin abordar, problemas que deben ser actualizados en su enfoque y solucionados.

 

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