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Alejandro Bautista González: El mal gobierno  y  la Hiperinflación

 

La tragedia histórica de la economía venezolana se profundiza sin que nadie haga nada efectivo para detenerla. La gobernanza (capacidad técnica del Estado para responder a las demandas sociales y económicas con eficiencia y transparencia” (Campero 2002:2).) y la gobernabilidad (capacidad de formular e implementar políticas públicas por parte de un gobierno), son términos desconocidos o invalorados  por el régimen detractor. Señala C. Calderón  en  Camou 2001 “la noción de gobernabilidad está referida “a la capacidad política de una sociedad y debe ser vista como una construcción de la política”; la gobernabilidad democrática, por su parte, se refiere “a la construcción de un orden institucional plural, conflictivo y abierto” que implique “una capacidad mínima de gestión eficaz y eficiente y de autoridad que tendría que tener el poder ejecutivo frente a los otros poderes y la sociedad misma.

Por ello, parece apropiado restringir el uso del concepto de gobernanza para el análisis de las relaciones Estado y sociedad en sus distintos niveles jurisdiccionales cuando el objeto se refiere a políticas públicas, mientras que el concepto de gobernabilidad resulta más pertinente para una lectura más amplia de las relaciones Estado, sistema político y sociedad, o, como sugiere Prats, para el análisis de los sistemas sociales y no para sus partes.

En  1998, cuando se dio el cambio de la conducción gubernamental, la situación política y la economía no andaban bien, pero nada comparable con el desastre de hoy. El gobierno saliente era objeto de fuertes ataques de la sociedad civil y hasta de sus propios copartidarios, que exigía cambios de fondo en su economía bastante golpeada y acciones  efectivas de gobernanza y gobernabilidad que no pudo interpretar oportunamente. También el populismo y el verbo encendido de quien luego asumiría el mando, contribuyó al final de 40 años de democracia, que con todo lo bueno y sus fallas, permitió un crecimiento y desarrollo económico social e infraestructural de la nueva Venezuela, e índices que hoy añoramos: Inflación, 39%; valor de cambio de nuestra divisa, el dólar se cotizaba en Bs.523, 16; el salario medio equivalía a 210,79 dólares.

En contraste con los índices anteriores de 1998, cuando el actual régimen asumió el gobierno de Venezuela; para el cierre de 2019, estos son los índices resultantes alcanzados por el usurpador: Inflación 10 millones %, valor del dólar en Bs.47.325.02; salario medio equivalente a 6.19 dólares.(en abril de 2020 los pensionados que no reciben cesta tique, ni bonos, su salario se sitúa en menos de 2 dólares)  Como puede observarse, resulta increíble, que un país como Venezuela, siempre ubicado entre las mejores economías del continente, exhiba índices tan negativos como los presentados por el régimen, al cierre de 2019. ¡Qué mal gobierno!  Y pretende eternizarse.

El mal gobierno  y  la Hiperinflación, entre muchos factores, constituyen el peor castigo dado a los venezolanos.  Podríamos agregar que cuando una economía no crece durante más de tres trimestres seguidos se habla de una recesión, si esa recesión se prolonga en el tiempo se habla de una depresión. La de Venezuela es una “Gran Depresión”, que lleva más de seis años, superior en profundidad y duración a la vivida por otros países americanos en los últimos 100 años.

La inflación es el alza sostenida e incontenible de los precios en una economía. Se habla de hiperinflación cuando supera el 50% mensual. Venezuela ya tiene más de dos años en hiperinflación y todo apunta a que esta será una de las más virulentas y duraderas de la historia mundial. Hungría, Italia, Zimbabue, Alemania, la ex Yugoslavia y Grecia vivieron estos martirios  hace décadas, con cifras que escapan a la razón humana.

La mala gestión de los gobiernos; destrucción de la economía y la producción; la desconfianza en las políticas públicas; la eliminación de la autonomía del Banco Central; las expectativas negativas y el pánico entre los consumidores; las expropiaciones y confiscaciones masivas; el enorme gasto militar; el endeudamiento sin resultados; la baja recaudación real de impuestos; la pérdida absoluta de la confianza en la divisa local; los controles de precios, el castigo penal a comerciantes y productores; el abandono forzado del campo; la merma en las exportaciones son causas que se encuentran en esos sucesos.

Doctor en Cooperación Internacional, Integración y Descentralización: Los   Desafíos del Desarrollo Internacional

 

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