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Román Ibarra: El plan Trump

 

El Gobierno de los Estados Unidos ha presentado un plan para la transición en Venezuela, que en síntesis, se parece mucho al que ya había presentado Guaidó en medio de las negociaciones realizadas en Noruega y Barbados, y que el oficialismo rechazó en su momento.

Ello demuestra la sintonía que existe entre la oposición liderada por Guaidó, y los aliados internacionales, en cuanto a la posibilidad de buscar salidas políticas, pacíficas y electorales.

En los encuentros previos, el oficialismo utilizó esos eventos para ganar tiempo y evitar el objetivo para el cual se creó la negociación, es decir, para no llegar a nada.

Hoy, las cosas han cambiado sustancialmente en términos del empeoramiento de las condiciones de vida de los venezolanos, y de las posibilidades de maniobra del régimen de Maduro, habida cuenta de que las sanciones internacionales han producido mermas significativas en sus ingresos, pero sobre todo, un deterioro cada vez mayor en la calidad de vida de la gente común.

Evidentemente, las sanciones son la consecuencia y no la causa de la crisis profunda por la que atravesamos los venezolanos; esta crisis fue creada por la incompetencia, y la corrupción de los peores gobiernos que haya tenido la República en toda su historia, y me refiero obviamente a los 21 años de ejercicio ininterrumpido en el poder de Chávez y Maduro.

Hasta el momento, el oficialismo luce un tanto dividido entre quienes lo rechazan de plano, y otros como Jaua, quien propone algo similar, pero con el matiz de que lo lidere, precisamente Maduro, a todas luces el menos conveniente, pero ineludible en cualquier negociación porque es quien ejerce el poder real. Igual diferencia de criterios existe en sectores de la oposición.

Se trata de otra oportunidad para buscar soluciones pacíficas en medio de un ambiente polarizado, característica ésta que no auspicia entendimientos en breve. No obstante, no podemos rendirnos ante la adversidad, seguir buscando salidas, y evitar más deterioro.

En medio de este difícil panorama aumenta la presión internacional, pues por una parte la Fiscalía General de Estados Unidos luego de larga investigación, incluye en la lista de narcotraficantes y terroristas a 13 funcionarios del oficialismo venezolano, encabezados nada menos que por Maduro, Diosdado, y el ¨presidente¨ del tsj, y días después, el ejecutivo norteamericano ordena la operación militar antidrogas más grande realizada hasta el presente, y que abarca el Caribe y parte del Pacífico para contrarrestar la acción del narcotráfico internacional.

En nuestra opinión, más allá de las consideraciones catastrofistas que algunos le imprimen, según sus intereses, es hora de encontrar una salida política al drama humanitario venezolano, el peor del hemisferio sin duda, y ahora con el añadido de la pandemia mundial del Coronavirus, en medio de la destrucción casi total de nuestro sistema de salud con la imposición del socialismo del siglo XXI.

Esta pandemia evidentemente cambia todo, especialmente por los lapsos legales que habría que cumplir para la designación de un nuevo CNE, la depuración del Registro Electoral, y decidir luego de que se controle finalmente al COVID-19, si habrá elecciones conjuntas para la presidencia y el parlamento, con la participación de los organismos internacionales que le den credibilidad al proceso, lo cual incluye, que en la transición no participen directamente ni Maduro, ni Guaidó.

Lo que sí se puede acordar ya, como muestra de buena voluntad de las partes es el reconocimiento del oficialismo de la AN liderada por Guaidó, para juntos gestionar los préstamos respectivos del FMI, y la CAF para enfrentar la crisis de la pandemia, así como la restauración de los sistemas hidrológico y eléctrico a nivel nacional, y la liberación plena de todos los presos políticos.

¡Hagámoslo!

@romanibarra

 

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