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Román Ibarra: Se fundieron los motores

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Lo que en su oportunidad fue impulsado con bombos y platillos por el gobierno como el lanzamiento definitivo para el ¨desarrollo¨ económico y la felicidad social de los venezolanos, no ha sido otra cosa que la frustración más grande, y elocuente del fracaso de un gobierno continuado, que junto al de Chávez, ha sumido al país todo, en el fracaso más rotundo, y miserable de que se tenga memoria hemisférica.

Todos los ¨motores¨, el social; el económico, y los otros cuyos nombres no vale la pena recordar, terminaron fundidos y arrumados en el cementerio interminable de las mentiras de la ¨revolución¨.

No hay una sola cosa positiva por la que se les pueda recordar, o felicitar, en materia social; económica, o política. El retroceso frente a todo lo construido en la etapa de la democracia representativa que va de 1958, a 1998, es inmenso. Hoy, el país aun no ha entrado al siglo XXI.

La infraestructura del país es un desastre; destruyeron las bondades heredadas, y fueron incapaces de construir nada nuevo: el Metro de Caracas; las empresas básicas de Guayana; PDVSA; las zonas industriales de Carabobo, y Aragua; las zonas libres de impuesto de Margarita, y Falcón. Ah, pero si fueron capaces de cobrar obras proyectadas y jamás construidas como el Metro Guarenas-Guatire; el eje Orinoco-Apure, por solo citar algunas de las más emblemáticas.

Los servicios esenciales hoy no existen, porque se entregaron a la corrupción de los Bolichicos y las inversiones en el sistema eléctrico no se hicieron. De ahí vienen los apagones, y no de ningún saboteo, ni de iguana alguna. Todo es justificación ¨argumental¨, siempre baladí para explicar lo que jamás hicieron, pero cobraron.

Tampoco hay agua; ni hospitales; ni mantenimiento de autopistas; carreteras, ni vías agrícolas; ni presupuestos para la educación; ni salario para maestros y profesores. Tampoco para los trabajadores, y mucho menos para pensionados y jubilados que mueren de mengua.

Un crecimiento económico engañoso que no alcanzó lo que habían  prometido, y que solo comporta un ligero rebote de la muy prolongada caída, provocada por su mal manejo, y que además en la economía real, la micro en la que vive la mayoría, termina siendo una expresión ruinosa que impide la realización de la cotidianidad de la gente común, imposible para proveer el cumplimiento de las necesidades familiares.

Pero la más dramática de las crisis, es la política; porque siendo el escenario para dirimir conflictos; negociar, y producir acuerdos, es la más burlada y afectada por el incumplimiento del gobierno, que al fin y al cabo, tiene la primera responsabilidad.

Se quejaban de la oposición porque no entraba en el carril democrático, y actuaba conforme a formulas golpistas, como la abstención, entre otras que desde aquí criticamos con fuerza en su momento. Pero resulta incomprensible que cuando la oposición rectifica y vuelve al camino constitucional y electoral, es entonces el gobierno quien torpedea cualquier negociación y acuerdo.

Resulta inconcebible, e inaceptable, el hecho de que después de tres meses de las elecciones presidenciales que adelantaron a su antojo; con absoluto ventajismo; atropellos de la peor calaña, todavía no muestran los resultados.

Es obvio que no los exhiban porque decidieron el camino del arrebatón electoral; es decir, como perdimos, nos quedamos por la fuerza. ¨Por las buenas o por las malas, pero nadie nos saca de aquí¨.

Mandaderos partidistas como el CNE-Amoroso; el Gobierno-TSJ, o el Gobierno-Fiscal General, siempre prestos para el cumplimiento de las órdenes del amo, sin importar si estas son las más abyectas. ¡El amo es el amo!

Recurrir al insulto procaz contra todo aquel que tenga como propuesta el reconocimiento de la verdad, no es sino la expresión de la desesperación, y la intención de acabar con la sensatez.

Llenar las cárceles más temibles de presos inocentes, incluyendo mujeres, y menores de edad, es abominable violación de DDHH fundamentales. Ya son 1.953 presos políticos (Foro Penal) sin respeto al debido proceso desde el 28 de julio, fecha de la monumental derrota electoral que todo el mundo sabe, pero la dictadura no quiere reconocer.

Utilizar la AN, controlada por el oficialismo, y acompañada por una ¨oposición¨ a la medida de sus intereses, ahora promueve la declaratoria como Persona Non Grata del Canciller brasileño Celso Amorím, por el hecho de que este, a nombre de su gobierno, no acepta la decisión del gobierno venezolano de declararse ganador de las elecciones, sin pruebas.

El Canciller Amorim, ha reiterado que el gobierno venezolano incumplió su promesa de mostrar las Actas, y desde luego, Brasil no puede estar asociado a un desafuero como el protagonizado por Maduro, en el contexto de la lucha electoral interna de su país, y la defensa de la democracia y la alternabilidad.

Lo cierto es que el tiempo avanza, el gobierno sigue buscándose enemigos internos, y externos (más grave aún), en un escenario en el que –al final- la respuesta pudiera venir de la Fuerza Armada que en el marco constitucional, tiene la responsabilidad de poner orden a este desconcierto.

Este es un escenario para la ingobernabilidad total. Es hora de reaccionar y negociar acuerdos que auspicien la gobernabilidad. En política se pierde y se gana, y perder no es el final, Lula dixit. Perdieron.

@romanibarra

 

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