Este 23 de enero a título de pre-campaña arranca afiebrada, en forma y fondo, la campaña electoral para unas elecciones de las cuales se sabe poco, más allá del que si la oposición sigue haciendo su trabajo será muy difícil que el continuismo siga en píe. La oposición democrática menos fragmentada que antes, lanza lo que puede ser su plataforma electoral bajo el seductor lema de GANA Venezuela (Gran Alianza Nacional) y el gobierno como ya es tradicional haciendo sentir el hierro de su mejor arma electoral como es desalentar la necesidad de cambio que clama el país todo, incluida una buena parte del oficialismo. La élite que detenta el poder denuncia conspiraciones satánicas para justificar la dosis de persecución del adversario democrático que siempre se aplica en los procesos electorales que han ocurrido. Represión que se justifica como traición a la patria en favor del imperio norteamericano y sus secuaces de Europa, bajo la amenazante Furia Bolivariana. Se hace rutina la denuncia y obstaculización de movilización pacífica del adversario, convocando movilizaciones de acoso y derribo contra el adversario, convertido por el verbo oficial en enemigo de la paz, como siempre ha sido desde 1999´pero esta vez, cuestión que cambia radicalmente el panorama como lo perciben las mayorías nacionales, sin dejar dejar de vender lo que demande la diabólica sed de beneficio de la economía imperial, aunque se siga aplicando formalmente “los buenos conmigo y a los malos ni sal ni agua”. Es de esperar que los recursos que habrá de bajar el ejecutivo para apagar el desconsuelo de los buenos, será abundantemente aliñado con el ímpetu de la economía Chevron que impulsa el ejecutivo de forma paralela a su inveterado antiimperialismo.
Dentro del clima sociopolítico que se acaba de enunciar, en el comenzar del proceso electoral en serio, el tema educativo tiene una marcada diferencia entre los dos factores que marcan la polarización que fluye hoy. Mientras la gestión y política oficial mantiene su arraigada voluntad de minimizar la acción pedagógica oficial en lo que compete a su responsabilidad de estimular el bienestar del factor trabajo y deshace sus compromisos con la calidad de servicio que presta la educación oficial, la oposición democrática teje, con profusión de información relativamente bien documentada, la Alternativa Educativa Democrática, sin caer en los simplismos electoreros de ocasión. Por intermedio de la propuesta educativa de un Plan de Gobierno marcadamente pragmático. Uno que con sus más y sus más y sus menos encara los grandes problemas educativos de país. Problemas que se resumen en la idea bien desarrollada argumentalmente de que tenemos una educación de modo de colapso, como expresión de la emergencia humanitaria compleja que sufre nación, que tiene que ser urgentemente conjurada por los medios que sean, palabras más palabras menos. Eso si formuladas esas apreciaciones con extremo cuidado, demasiado para algunos, para evitar expectativas de redención frente al maltrato neo-liberal que ha recibido el trabajo en educación en lo que nos separa de 2013. Maltrato protagonizado por el gobierno aparentemente obrerista del chavismo sin Chávez.
Revista: 988 Memoria Educativa Venezolana, paso a paso

