Entre nosotros, “hacerse el loco” es bastante común. Se dice, cuando un convidado a la “hora de pagar” se “hace el loco”. Es decir, va al baño, a hablar por teléfono, se encuentra con alguien y elude el compromiso: no paga. Manera común de no ser responsable; justamente hacerse el loco, y de cualquier forma no pagar. Patéticos, resultan los chamos, a veces, cuando se les llama la atención: “¿Es conmigo?” Cómo si no se dan cuenta de qué, han logrado la preocupación de quien los ve y se da cuenta de lo que están haciendo. Grave para los padres. Sin embargo, el colmo de los colmos está ocurriendo aquí en Venezuela, con los “politicastros”. ¡Imaginen! no se han dado cuenta de que perdieron por arrase las elecciones y que se tienen que ir, preferiblemente por las buenas para evitar más tragedias. Los tipos con una cara de “tabla” impresionante, hacen o quieren hacer “cómo sí” aquí no ha pasado un día, el 28 de julio del 2024, con la mayoría: más de 3 millones de votos, superan al perdedor, y los dejaron haciendo “cui-cui”. (Perdón, por el coloquialismo) A veces, las sorpresas, buenas o malas, no importa nos dejan mudos, sin habla, estupefactos. Sin embargo, aquí los dejó sin la más mínima esperanza, menos vergüenza al ver y darse cuenta de lo que ocurrió. Si bien, los del régimen resultan patéticos, creyendo que pueden seguir haciendo de las suyas con su contra propaganda y mentiras, no les sirve para nada; en el mundo civilizado y democrático, nadie cree lo que dicen. Los llamados “alacranes” resultan un espanto, y no, de la llanura. La gente piensa, “A estos los compraron con billetes”. Sí, en efecto, uno que otro, “muerto de hambre “y “jalador,” recibió dinero, dólares para ser más precisos. Otros, están chantajeados. ¿Cómo así? Bueno, tienen historias, que fueron grabadas, y saben que, si adoptan otras posturas, esas “anécdotas” pueden saltar a la divulgación constante en los medios estatales. Hay temas de droga, homosexualidades no asumidas, actos violentos, manejados a escondidas y hasta adulterio en varios casos. ¡Terrible! ¿Verdad? Amables seguidores y contradictorios lectores, “entre cielo y tierra” no hay nada oculto. Comunicadora desde siempre y por siempre, nada de lo que ocurre pasa desapercibido. Algunas veces, la mortificación hace que llore y me descomponga, Otras, recurro a escribir, para salir del embrollo. En oportunidades, las complejas circunstancias del país me envuelven. La situación existencial me acongoja y recurro a mi Fe cristiana y católica. No me hago la loca, pase lo que pase. Rezo y pienso, “no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista”. No obstante, se de cuerpos que no resistieron. En busca de solución a los problemas, confío con Fe en Dios y en nuestra admirada lideresa y el estimado presidente Electo. En realidad, buena parte de este inmenso y doloroso proceso requiere de nuestra Fe activa, de nuestro apoyo, de no caer en la desesperanza “aprendida o inducida”. Algunos lectores, por ser muy jóvenes; otros no se interesaron en el asunto; no recuerdan los momentos vividos terminando la década de los 80 y comienzo de los 90. ¿Quién podía imaginarse que el Muro de Berlín sería destruido? ¡Se trató de un sueño para los demócratas y una pesadilla para comunistas y socialistas! ¿El fin de la Unión Soviética? Inesperado, imprevisible, impensable. Sin embargo, ocurrió. Lo viví. Por cierto, en las calles de New York. Pasaba por Time Square: las marquesitas decían: se “eliminó la URSS y se creó la República Rusa”. Nos parecía tan increíble aquello, que pensamos que estábamos traduciendo mal. Las luces dieron 2 y 3 vueltas anunciando lo mismo: nos abrazamos, como si fuera Año Nuevo. De eso se trata de saber que habrá una época nueva, y la habrá sin duda. La democracia volverá con fuerza, decisión, energía y justicia. Siempre con lucha. No será fácil. No debe preocuparnos: ¿hay algo fácil en la vida? A veces las circunstancias terminan con facilidad; no es nuestro caso. En este país, pocos añorarán el desastre. Es difícil conseguir algo tan dramáticamente malo, conducido por ignorantes, ladrones, torturadore, asesinos, abusadores y sin consciencia, ocurrido en el mundo civilizado como pasó con nosotros. Propongo, desde ya, algunas ideas:
La primera: re-estudiar los 10 mandamientos de la Ley de Dios con fuerza desde la Escuela Primaria: “amar a Dios por encima de todas las cosas y al prójimo como a ti mismo” Deberán hacerse conversaciones, para que desde muy pronto comiencen a pensar y a discutir sobre eso. De seguida: “Honrarás padre y madre”, “No matar”, “No fornicar”, “No robar” deben ser temas discutidos y expuestos en la escuela primaria, de manera sencilla. En la secundaria, analizarlos y discutirlos con profundidad. Por supuesto: “No levantar falsos testimonios, ni mentir”, deberá ser una sesión permanente, para su análisis y discusión. La mentira debe ser erradicada. En cuanto a la codicia de los bienes ajenos y de la mujer del próximo, deberá proponerse además que, el “marido, ajeno” tampoco debe ser objeto de deseo. Mientras los bienes deben transformarse en un incentivo, sin llegar a la avaricia. Combatir la codicia es tarea fundamental. No resultará complicado, para quienes tienen una mínima base cristiana. La explicación, al menos, un mes, de los Mandamientos de la Ley de Dios, se impone como tarea prioritaria y como refuerzo de la ética. No podemos, ni debemos, hacernos los locos al respecto.
¡Cuidado con esto!

