La Ciudad Universitaria de Caracas es la sede de la Universidad Central de Venezuela y la obra más destacada del arquitecto Carlos Raúl Villanueva, quien le dio vida a este patrimonio mundial, cultural y natural de la humanidad con el diseño y construcción de decenas de edificaciones que, por su estilo atrevido y moderno para la época, marcaron un antes y un después en la arquitectura del país.
En 1945 se inició la construcción de la ciudad del saber que cuenta con nueve facultades y más de 80 edificaciones.
El lugar, situado en el sector Los Chaguaramos de Caracas, cuenta con nueve facultades, dependencias administrativas y de investigación, servicios culturales, deportivos y hospitalarios.
Este proyecto inició formalmente el 2 de octubre de 1943, cuando el presidente Medina Angarita decretó la creación del Instituto de la Ciudad Universitaria, que tenía como función principal construir la nueva ciudad.
Villanueva encabezó el Departamento de Arquitectura y fue el principal responsable de levantar la nueva sede de la UCV, para lo cual visitó e intercambió ideas con los responsables de la construcción de la ciudad universitaria de Bogotá en Colombia.
Posteriormente, en el año 1945 se comenzó la construcción del proyecto con un eje principal que partía desde el Hospital Clínico Universitario y culminaba en el estadio Olímpico, y se complementaba con los diferentes edificios de los institutos de Anatomía y Medicina Experimental, que estaban distribuidos de una manera simétrica para lograr la definición del espacio.
Escuela Nacional de Enfermeras. Foto: Luis Felipe Toro
En la década de los 50 Villanueva le da un giro de 160 grados al proyecto al tomar la decisión de romper con el esquema establecido y desarrolla una propuesta donde sobre un gran jardín se elevan los edificios, emergiendo por encima de la copa de los árboles. Establece que el complejo sería un espacio ininterrumpido, que logra la disolución de los límites entre el adentro y el afuera.
“Ha nacido en efecto un nuevo espacio, una nueva sensación espacial muy distinta en su contenido, más dinámica, más activa, más hermana. Ha conseguido evitar no solamente la forma puramente geométrica, sino que todo se disuelve ahora, se adelgaza, se vuelve continuo y transparente y, sobre todo, se une con otros espacios y otros volúmenes y otras aberturas, con una riqueza de posibilidades jamás imaginada. Todo se atraviesa, se interpreta de un modo fluido y penetrante, en una gama rica y potente y expresa características propias que son: elasticidad, movimiento, continuidad y dinamismo”, indica Villanueva, según refieren Los Cuadernos del Patrimonio Cultural de las investigadoras María Fernanda Jaua, Ana María Marín y María Antonia Rodríguez.
El arquitecto estableció que los edificios contarían con espacios que se abrían al exterior y se comunicaban por medio de pasillos cubiertos que cruzarían los jardines y permitirían la visión de un espacio hacia el otro, mientras que la red de calles y estacionamientos comunica a la universidad con el resto de la urbe.
La entrada Tamanaco, por la Plaza Venezuela. Foto: Luis Felipe Toro
Primeras obras de la Ciudad Universitaria de Caracas
Los edificios del clínico y las escuelas de Medicina y Enfermería, el Instituto Anatomopatológico y el Instituto de Medicina Tropical constituyen la primera fase de construcción de la Ciudad Universitaria. Luego se procede al levantamiento del Centro Administrativo y Cultural de la Plaza Cubierta, el Aula Magna y el edificio de la Biblioteca Central.
El hospital clínico se construyó en un gran edificio que vigila el resto de la ciudad y cuenta con una planta de doble simetría que compone el vacío central que se encarga de relacionar y conectar las ocho alas que lo conforman.
La construcción del Edificio del Museo en la hoy Plaza del Rectorado. Foto: Luis Felipe Toro
La ruptura del primer plan también trajo como consecuencia modificaciones exteriores de los edificios médicos. Se buscó suavizar la rígida simetría con la colaboración del artista Mateo Manaure a través de una policromía que colorea alternadamente las cornisas, muros y columnas del espacio.
Paralelamente, se edificó la Escuela Técnica Industrial que no era parte del proyecto de la Ciudad Universitaria en un principio, y luego se anexó como Facultad de Ciencias.
«Entrada a la Universidad desde la Plaza Venezuela». Foto: Luis Felipe Toro
Complejo deportivo universatario
Para el año 1949 se comienza la construcción de los estadios Olímpico y de béisbol, donde el arquitecto Villanueva implementa una novedosa propuesta incluyendo composiciones ligadas a las nuevas formas del urbanismo. A estos espacios se le suman el complejo de piscinas, la cancha de honor y el gimnasio cubierto, convirtiéndose así en uno de los recintos deportivos más completos que tiene la ciudad.
Esta parte de la obra, cuyo desarrollo tardó unos diez años, jamás fue finalizada según el proyecto inicial de Villanueva. Entre los pendientes quedaron la cubierta de doble curvatura de concreto que debió techar el gimnasio cubierto.
Conjunto central y facultades de la UCV
Residencias estudiantiles. Este edificio es hoy escuela de Comunicción Social. Luis Felipe Toro
En 1952 se inició la construcción del conjunto central formado por los edificios institucionales que se comunican entre sí por medio de la Plaza Cubierta, como son el Aula Magna, la Biblioteca Central, la Sala de Conciertos y el Paraninfo y el Rectorado.
En el lugar también se ubicó el reloj universitario, que se caracteriza por su estructura de esqueleto a base de concreto ascendente.
Otra de las innovaciones fue la separación peatonal y automotriz en el recinto con la instalación de corredores cubiertos que forman el paso peatonal.
Para 1953 se comenzó la construcción de las facultades de Humanidades y Arquitectura, siendo esta última un proyecto de significativa importancia para el autor, por lo que el edificio se destaca en la variedad de cubierta de los talleres donde se experimentó con las estructuras y formas, además de la presencia de las obras de Alejandro Otero.
Seguidamente, comienzan en 1956 las obras de las facultades de Farmacia y Odontología; en 1963 la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales; en 1964 el Instituto de Materiales y Modelos Estructurales y en 1967 la Escuela de Ingeniería Sanitaria.
Con el objetivo de integrar las diferentes artes en un solo complejo, Villanueva contó con la participación de 25 artista nacionales y extranjeros que elaboraron esculturas, vitrales y murales en todos los espacios.
La Biblioteca Central. Foto: Luis Felipe Toro
Legado de Villanueva
La salud de Villanueva se complicó en 1972 porque empezó a padecer de Parkinson, por lo que delegó el diseño de las edificaciones faltantes del complejo a su equipo, así como a las autoridades del gobierno y de la universidad.
Entre las obras que inició el arquitecto y no pudo culminar está el edificio de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, el cual luego de su muerte lo terminó su grupo de trabajo.
En 1969 se dieron uno de los primeros cambios del proyecto de ciudad cuando el Jardín Botánico, declarado parque nacional, y la Zona Rental fueron desprendidas del complejo.
Seguidamente, en los años 70 los edificios destinados a las residencias universitarias, construidos en 1951, son adaptados para las escuelas de Estadística y Ciencias Actuariales, Antropología y Trabajo Social.
El arquitecto y profesor de la UCV, Lesmes Castañeda, explicó que hay cuatro agregados emblemáticos a la obra original. El primero de ellos es el edificio del Decanato de Ingeniería, diseñado por el arquitecto Gorka Dorronsoro, quien además fue uno de los miembros del equipo original de Villanueva y continuó con su legado.
Seguidamente, los arquitectos Henrique Hernández, César Martín, Andrés Simón Herrera y María Teresa Novoa construyeron el edificio Trasbordo, culminado en 1977, como una obra experimental y temporal.
Instituto de Salud Pública de la Facultad de Medicina. Foto: Luis Felipe Toro
Posteriormente, en 1989 se inauguró el Instituto de Inmunología Nicolás Bianco, ubicado detrás del Anatomopatológico y cuyo proyecto fue impulsado por el Consejo Universitario. Asimismo, el arquitecto Donrronsoro, con colaboración de Julio Riquezes, Rosario Salazar, Gladys de Sánchez, Javier Nosti y Alberto Elola, culminó el edificio de la Escuela de Ingeniería Metalúrgica y Ciencias de los Materiales en el año 1988. Finalmente, se finalizó en 2006 la planta de producción de vacunas Rafael Rangel, diseñada por los arquitectos Roberto Puchetti y Max Rengifo.
Castañeda agregó que se construyeron otros edificios de poca importancia como el que está al oeste de la Escuela de Ingeniería Sanitaria que fue originalmente un módulo prediseñado para Fundacomún y actualmente es una dependencia de la Escuela de
También otras obras se realizaron con carácter provisional, entre ellas las aulas con techos laminados ubicadas al frente de la Facultad de Farmacia para alumnos del propedéutico.
Igualmente, el profesor indicó que en 1981 el Ministerio de Desarrollo Urbano (Mindur) terminó la construcción del edificio del estacionamiento con capacidad para 2.500 vehículos y la plaza de los estadios, la cual vincula entre sí a los dos complejos deportivos.
Entretanto, el comedor universitario ha experimentó varias ampliaciones en las últimas décadas.
Comentó finalmente que el Ministerio del Desarrollo Urbano también construyó los nuevos edificios de la Facultad de Ciencias paralelos a la vía del Hospital Clínico.
Escuela Básica de Ingeniería. Foto: Luis Felipe Toro.
Resguardo
El Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) es el rector en materia de patrimonio cultural en Venezuela, le corresponde ordenar, dirigir y coordinar todas las acciones que realicen en los espacio que se van a restaurar; en el caso de la Ciudad Universitaria ejerce la rectoría, por ser Patrimonio Cultural de la Humanidad, explicó la presidenta del ente, Dinorah Cruz. Agregó que el IPC forma parte de la Comisión Presidencial para la Restauración de la UCV y de la subcomisión de infraestructura que atiende el complejo.
Detalló que para cada intervención de las edificaciones se evalúan los proyectos mediante un comité de expertos conformado por profesores especialistas en restauración, en su mayoría egresados de la UCV, quienes definen los lineamientos generales de cómo se debe intervenir las infraestructuras.
El instituto mantiene la inspección permanente en las obras, a través del ingeniero Alfonso Olivares. La especialista puntualizó que el arquitecto Carlos Raúl Villanueva dejó los planos de la Ciudad Universitaria y cómo se deben preservar los diferentes espacios que la conforman, además existe un gestor del sitio que se ha encargado de hacer los manuales de conservación.
Acotó que en el complejo universitario hay 117 edificaciones, de las cuales se han abordado 50 frentes de obra y 33 edificios. El IPC realizó el diagnóstico de las obras de arte, que serán intervenidas en una segunda fase del plan de embellecimiento de la casa de estudio que realiza el Gobierno.
Edificio de la Organización de Bienestar Estudiantil, en la hoy Plaza del Rectorado. Foto: Luis Felipe Todo.
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