Reflexiones sobre el petróleo.
Venezuela tiene petróleo. Mucho petróleo. Estados Unidos necesita petróleo, mucho petróleo.
Para poder aprovechar su petróleo Venezuela necesita tres cosas: Capitales, tecnología y acceso a los mercados. Sin esas tres cosas, el petróleo venezolano es una riqueza inútil. Inútil para nosotros e inútil para ellos.
Estados Unidos tiene capitales. Tiene tecnología y tiene facilidades de acceso a la comercialización del petróleo en los mercados internacionales. Por eso es perfectamente razonable que exista un acuerdo entre Estados Unidos y Venezuela.
El problema surge cuando examinamos quienes negocian. Por parte de Estados Unidos negocia un presidente, Donald Trump, que es un presidente legítimo. Elegido por su pueblo. En elecciones incuestionables. Supervisado además por un Congreso igualmente legítimo, elegido por el pueblo norteamericano y por una opinión pública muy bien informada y muy atenta.
Por Venezuela negocia una señora, Delcy Rodríguez, que no tiene ninguna legitimidad ni ninguna representatividad. No hay Congreso ni Asamblea que supervise y la opinión pública no tiene ninguna información. Prevalece la desinformación y la opacidad.
Unas autoridades que surjan de un próximo proceso electoral, cosa que esperamos que ocurra muy pronto, podrían perfectamente desconocer esos acuerdos.
Esa circunstancia les da un carácter de precariedad y de inestabilidad que no son convenientes en ese tipo de asuntos.
Por último, hay dos cosas que quedan muy claras con este acuerdo: la primera es que al señor Trump le interesa más el petróleo venezolano que la democracia venezolana.
La segunda es que el discurso anti-imperialista de los hermanos Rodríguez era una mentira podrida.
¡Seguiremos conversando!

