Tomo prestadas dos palabras del léxico propio de la medicina para aplicarlas a la situación política venezolana. Esas dos palabras son: diagnóstico y terapéutica.
En medicina, el tratamiento exitoso de una enfermedad depende, en gran medida, de un diagnóstico acertado y de una terapéutica pertinente.
Un error en el diagnóstico o en la terapéutica podría conducir a resultados fatales.
En Venezuela, después de treinta años de una enfermedad denominada el “Socialismo del siglo XXI” o el Chavismo, es indispensable un buen diagnóstico y una buena terapéutica.
Recomiendo concentrar el diagnóstico en cinco áreas: la primera es sobre lo que pudiéramos denominar, la arquitectura institucional de la República.
Han sido treinta años dedicados a la destrucción sistemática de todas las instituciones. Comenzando por el estado de derecho y por el orden constitucional. Pasando por la administración de justicia y el poder judicial. Incluyendo la Fuerza armada y su relación con la República Civil. Todo el orden institucional debe ser reconstruido.
La segunda área para el diagnóstico es el área económica. También la economía ha sido objeto de una destrucción total que se traduce en un brutal empobrecimiento del país y de sus habitantes. Treinta años de socialismo y de chavismo, han sido treinta años de empobrecimiento, de destrucción de la moneda y de la empresa petrolera. Treinta años de recesión y de inflación. La moneda se ha envilecido. El déficit fiscal se ha hecho crónico y la principal industria del estado, PDVSA ha sido destruida.
La terapéutica tiene que estar orientada a la reconstrucción de la economía nacional, comenzando por la recuperación de nuestra industria petrolera.
En el área social la catástrofe ha sido similar. La pobreza se ha incrementado brutalmente. Hoy es mucho mayor el número de pobres. En cifras absolutas y, también, en cifras relativas. La terapéutica para superar la pobreza incluye un gran esfuerzo educativo, más y mejor educación. Sobretodo, programas ambiciosos de educación para el trabajo. Al mismo tiempo, recuperación de la economía y una política de generación de empleos modernos, productivos, estables y bien remunerados.
El cuarto tema para el diagnóstico es el que tiene que ver con el estado de los servicios públicos. Comenzando por los dos más importantes: educación y salud. Pero, al mismo tiempo, agua y energía eléctrica. Vivienda y seguridad. Vialidad, transporte y comunicaciones, así como, Aseo Urbano. En fin, todos los servicios públicos, porque todos ellos están en el suelo. Ese es el fruto de treinta años de socialismo.
Por último, tenemos el área de la ética y de los valores republicanos. Tarea de la próxima administración será la de erradicar la corrupción de la vida nacional. Esa tarea, como lo hemos dicho, comienza con un gran esfuerzo educativo. Educación en valores. Sembrar en los ciudadanos una conciencia de respeto hacia los bienes del estado y hacia los intereses de la República.
De un diagnóstico adecuado y de una terapéutica pertinente, depende el futuro de la República.
¡Seguiremos conversando!

