El comunicado conjunto del 6 de agosto de los miembros del dialogo entre los muchos que son uno suscribe los principios mínimos que deberían regir el proceso:
*Respeto a la soberanía nacional.
*Negociación de buena fe.
*Búsqueda de beneficios para Venezuela.
*Solución política, pacífica, democrática y constitucional.
*Reconocimiento y respeto recíproco entre las partes.
*Igualdad política y trato paritario en la mesa.
*Cumplimiento verificable de los compromisos.
*Protección de los derechos humanos.
*Protección de los derechos políticos de todas las fuerzas.
Esta lista es una muestra más del cinismo insultante que caracteriza a estos actores de reparto de la tragedia política venezolana. Porque:
*Si el respeto a la soberanía nacional fuese parte integral del espíritu que los anima no podrían estarse reuniendo bajo el dictado y control de una potencia extranjera, la cual establece los límites de lo que pueden decidir, a fin de asegurarse de que ello este en línea con los intereses del país tutor.
*Si la negociación fuese de buena fe el objetivo fundamental del proceso debería ser llegar rápidamente a una democracia representativa para Venezuela, lo cual es imposible dado la composición de este grupo y su total carencia de equivalencia moral. Mientras en un lado de la mesa se sienta una pandilla criminal, en el otro lado de la mesa se sienta un grupo no representativo del liderazgo democrático venezolano.
*Si la negociación fuese para la búsqueda de beneficios para Venezuela y no para la búsqueda de beneficios para un país extranjero y para grupos minoritarios con agenda propia, la hoja de ruta para llegar a este objetivo sería muy diferente, ciertamente no incluiría dialogo con una pandilla criminal que solo busca su sobrevivencia en el poder y, luego, el perdón fuera del poder.
*Si la solución fuese democrática y constitucional este dialogo no podría estarse llevando a cabo, ya que uno de los dos grupos es ilegitimo y usurpador del poder y el otro grupo ha sido nombrado a dedo por un país extranjero, en calidad de invitado y con voz de un ventrílocuo situado a miles de kilómetros de distancia. Ni siquiera es pacifica, puesto que la violación del estado de derecho es un acto de violencia hasta peor que la protesta pública de la ciudadanía contra la usurpación, lo cual si es un mandato constitucional.
*Reconocimiento entre ellos mismos puede haber. Después de todo son viejos conocidos y hasta amigos. Respeto entre ellos puede haber, aunque no comprendería que alguien pueda tener respeto por el grupo del régimen chavista madurista que ha saqueado al país. Lo que es más difícil es que el país tenga respeto y reconocimiento por un grupo que carece de legitimidad y representatividad popular.
*¿Si hubiese protección de los derechos humanos tendría todavía el régimen en el poder casi 400 presos políticos? ¿Tendríamos exiliados, perseguidos, gente pasando abre y sin atención elemental de salud? Este es un chiste de mal gusto.
*Si hubiese protección de los derechos políticos para todas las fuerzas, ¿no estaría allí sentada María Corina Machado, presidiendo la oposición? O, mejor aún. ¿No estuviéramos ya inaugurando un nuevo presidente verdaderamente legítimo, en lugar de estar viendo este sainete?
Como decía Omar Lares: Se cansa uno.

