Si a ver vamos, como decimos entre nos, hemos arribado a lo que los teólogos de la historia, la geopolítica y real politik, nombran Estado Fallido.
Solo basta una detenida mirada al panorama nacional, para percatarnos que “no hay respeto, no hay estabilidad, no hay educación!, no hay salud, no hay seguridad, no hay libertad de prensa, no hay libertad de partidos” y ¡oh sorpresa!, tampoco hay gobierno.
Lo que sí abunda, hasta “pa’ tirar pa´ arriba”, es un alud de impotencia, de frustración, de abatimiento, e inestabilidad. Que al parecer, nos contagió a todos, con el venenillo del “Por Ahora”, que catapultó a los bárbaros en 1992, los llevó al poder en 1998, y ahora, en medio de sus fracasos, buscan traer de regreso.
Eso que llaman “trabajo digno”, hace tiempo que desapareció del mapa laboral venezolano. Y el vergonzoso salario mínimo, quedó, precisamente, convertido en eso: “en una Vergüenza Nacional”.
Y hasta el robusto Bolívar, se esfumó con sus acariciantes monedas. El controversial tema de la institucionalidad y colapso de los servicios básicos, merecen, “estremecedores capítulos apartes”.
En mi modesta opinión, creo que perdimos hasta la forma de caminar. Que nos quitaron “lo bailao”, y por esa irreverencia caribeña, “de fuego y espuela”. Solo refunfuñamos. Y nos negamos, a aceptar la realidad.
Que no hablar, del “endemoniado caos citadino”, que con sus diabólicas máquinas de dos ruedas, solo para ver, “a quien le ronca más el escape suelto”, propagan indolentes e irresponsables motorizados, en Caracas y muchas ciudades de Venezuela.
¿Entonces? ¿A dónde ha ido a parar, la tan alardeada, venerada, irreverente, y soberana, República Bolivariana de Venezuela?
Innegable, que ya no somos República, tampoco Bolivariana, y mucho menos, Soberana.
El nuevo experimento, (Made in Venezuela), concertado entre Donald Trump, y sus asesores, con el triunvirato del chavismo, (hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, y el outsider Diosdado Cabello), que la picaresca criolla etiquetó, “El Rodrigato”, nos ubican a las puertas del Estado No 51, del abrumador TÍO SAM.
Así, nos los lanza en la cara cada momento a los venezolanos, (blancos, verdes, amarillos, naranja, azules, rojos, y hasta resentidos verde oliva), el gruñón mandatario gringo. Lo hace, como para que no queden dudas, que somos, un país “pitiyanky”. “Rodilla en Tierra”, para los resentidos pesuvistas.
Muy claro lo describe la periodista y escritora, Gisela Kozak Robero, en un soberbio reportaje publicado en la influyente revista mexicana “Letras Libres”, donde señala que “la clave para el abordaje de la República Bolivariana, tiene que ver con la soberanía nacional”. (…). Y lo plantea así: “¿Cuál es el nivel real de autonomía que tiene la nación?Para ella, “la verdad, muy poca”. “Si la soberanía reside en el pueblo que la ejerce a través de la elección de sus autoridades, es evidente que hace años se perdió, porque el gobierno de Venezuela es ilegítimo”(…).
Su elegante pluma, se torna lapidaria, cuando dice que el chavismo, ”aceptó convertir a Venezuela en un juguete geopolítico antes que permitir la alternancia en el poder”.(…).
Son los inhóspitos confines, a donde ha llegado arrastrarse la “Revolución Bolivariana”. Otrora, auspiciosa República Federativa de Venezuela.
Con información de “Letras Libres”, TalCual, El Nacional.
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