El desarrollo humano debe ser sostenible, lo cual quiere decir que para avanzar en nuestro bienestar no debería comprometerse el de las generaciones futuras. Antonio Molpeceres.
Allá en mis años de mozo, y perdonen la distancia como diría un poeta, siendo yo estudiante de la carrera de Economía, nos enseñaban que en esta ciencia había dos corrientes para su explicación. Una es la subjetivista, cuyo campo de estudio, como su nombre lo indica, utiliza conceptos subjetivos como la “satisfacción” o el “sacrificio” del individuo medidos en términos de “utilidad” que nos proporcionaba un bien o el “esfuerzo” para conseguirlo. De allí el ejemplo de la famosa medición de la “utilidad marginal de una cucharada de sopa” La corriente objetivista se orienta a la medición de hechos económicos tangibles como la producción, el consumo, costos, formación de precios, ganancias, etc.
Este gobierno, el de Chávez y quienes le siguieron, pasarán a la historia económica por el uso de una nueva conceptualización que si bien intenta medir fenómenos económicos tangibles, utiliza conceptos y categorías muy subjetivas como reservas económicas “excedentarias”; bolívar “fuerte”, “precios exorbitantes”; costos y precios “justos; obviamente no se trata de hacer aportes medulosos a la ciencia económica, sino el afán de crear subterfugios que en el fondo solo han beneficiado al régimen y su camarilla en el poder.
Es estrepitosamente sorprendente que habiendo sido favorecidos por los precios petroleros más elevados de nuestra historia económica, la deuda haya crecido a niveles alarmantes y la inflación haya sido una de las más altas del mundo la cual no ha logrado bajar de dos dígitos en estos años de destrucción nacional.
Enorme el compromiso y el trabajo que tienen por delante los nuevos gobernantes de la unidad democrática. En principio, es necesario que ellos y las organizaciones políticas que confluyen con el propósito de lucha por la democracia y la libertad de los venezolanos, asuman la unidad como proyecto político trascendente y no como un proyecto meramente electoral. Los resultados del 28-07-24 son un ejemplo exitoso de ese potencial unitario.
Constituye una oportunidad histórica de rescatar el contenido ético de la política en Venezuela; de sacudirse todo intento de corrupción, engaño y perversión, y de agotar todos los esfuerzos para el diálogo constructivo y el debate aleccionador entre todos los que creemos que eso es posible.
Los diagnósticos están hechos y estamos convencidos que la crisis del país no obedece exclusivamente a políticas económicas desacertadas sino a una conducción gubernamental y concepción ideológica erradas. El deterioro de instituciones básicas en las que se sustenta un Estado democrático moderno, así como la quiebra moral de la República, complican aún más la crisis económica del país.
No obstante, existen soluciones para los problemas económicos venezolanos, siempre y cuando se oigan otras voces y se acepten las propuestas que tengan un amplio respaldo de la sociedad. La política social funciona mucho más eficazmente para sacar a grandes sectores de la pobreza cuando hay crecimiento de la producción, empleos productivos y sueldos y salarios con poder de compra, en ambientes de baja inflación.
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