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Italo Zapata: ​A 48 horas del diálogo, entre la expectativa y la exigencia ciudadana

 

​A tan solo 48 horas de que se instale formalmente una nueva mesa de negociaciones, el país se encuentra una vez más en una encrucijada histórica. En las calles, en los hogares y en el seno de la sociedad civil organizada, el ambiente no es de fe ciega ni de entusiasmo ingenuo, sino de una profunda y rigurosa vigilancia crítica.

​Tras una larga cadena de procesos frustrados que solo sirvieron para dilatar soluciones, la ciudadanía ha acumulado suficiente memoria histórica. La gente ya no espera discursos grandilocuentes, retórica inflamada ni acuerdos abstractos firmados a espaldas de la realidad. Lo que el país exige hoy se resume en una sola palabra: Resultados.

​Para que este nuevo intento tenga credibilidad y no termine convertido en una frustración más, la agenda de negociación debe responder a las urgencias reales de la nación:

​Sin dilaciones ni tácticas de tiempo: Es indispensable fijar plazos concretos, agendas transparentes y mecanismos de verificación. La negociación no puede volver a ser un refugio para postergar las decisiones decisivas.

​Garantías institucionales y derechos humanos: Es urgente trazar una ruta clara de reinstitucionalización democrática, garantías políticas equitativas y la revisión inmediata y de fondo de la situación de los presos políticos, garantizando el respeto irrestricto a los derechos fundamentales.

​Conexión directa con el día a día: Ninguna mesa de diálogo será legítima a los ojos de los ciudadanos si no se traduce en alivio tangible para la economía familiar, la dignidad del salario y la recuperación de los servicios básicos.

​El protagonismo de la gente: La solución a la crisis no puede seguir siendo un monopolio de cúpulas. La voz de las comunidades, de las juntas parroquiales, de los consejos comunales reorientados democráticamente y de la organización vecinal debe ser escuchada y respetada.

​El país no necesita más promesas empeñadas; necesita hechos. Quienes se sienten a la mesa a partir de este momento deben entender que la paciencia ciudadana se agotó y que la historia no juzgará las intenciones declaradas, sino la efectividad de los acuerdos alcanzados. La fuerza de la ciudadanía estará atenta y vigilante.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM