pancarta sol

Peter Albers: El asalto al banco

 

 El asesino es el mayordomo susurró el acomodador a la pareja que no le dio propina luego que los ayudara a encontrar asientos, apagada la luz y empezada ya la película. Es lo que llaman “spoiler” en el argot cinematográfico: Revelar el final de una película, haciendo perder el suspenso y el interés por su desenlace.

No es lo que pretendo hacer al comentar una serie difundida en una conocida plataforma de Internet que ofrece películas y series a sus abonados, llamada “La Caja de Papel”, donde un psicópata a quien llaman “El Profesor” organiza una variopinta banda de atracadores para atracar el Banco Nacional de España y robarle toda la reserva de oro, celosamente guardada en las bóvedas de su sede central en Madrid, dejando así sin respaldo la deuda pública y colapsando el sistema financiero del país, que terminaría arruinado. Pretendo rechazar una cinematografía que apologiza el delito, presentando a los delincuentes como héroes nacionales admirados por la población, y presentando a la policía y a quienes la dirigen como un conglomerado de torturadores y manipuladores de la información en beneficio de oscuros intereses. Una oficial de policía, encargada de manejar la situación, se enamora de “El Profesor” y termina formando parte del grupo de ladrones; otro trata de ocultar que uno de los asaltantes fue una vez torturado por la policía al ser detenido en un hecho anterior; otro considera entrar a la fuerza, poniendo en riesgo la vida de los muchos rehenes, hombres, mujeres y niños que se encontraban en el interior del banco al inicio del atraco, llamando sus posibles muertes “daños colaterales”.

“El Profesor” lo tiene todo pensado. Es hijo de un asaltante de bancos muerto por la policía en un atraco frustrado, y considera una cuestión de honor que su familia se dedique al delito: su hermano también es un ladrón, y espera que su hijo también lo sea. Manipula a la opinión pública e interviene los sistemas de comunicación de la policía mediante sofisticados sistemas de “hackeo”, falsifica billetes y los esparce sobre la capital española mediante dirigibles que nadie sabe de dónde despegaron, tiene cómplices en el mundo entero, sus secuaces le siguen ciegamente y viajan entre países sin ser detectados en los servicios de inmigración, falsifican billetes que hacen circular sin que nadie los rechace. La trama omite explicar esos detalles y muchos otros como, por ejemplo, de dónde sacan los asaltantes los alimentos (desayuno, almuerzo y cena) que dan a los muchos rehenes durante los días que dura el asalto, sumados a los que ellos mismos consumen, o cómo aguantan los vahos que de todos ellos emanan luego de tantos días sin bañarse ni cambiar de ropa. El desenlace deberá averiguarlo el lector, si le interesa; pero sí debo comentar que los delincuentes se salieron con la suya y que el pueblo español resultó engañado por sus gobernantes para ocultar los bochornosos actos cometidos durante las incidencias del asalto al banco.

Mientras observaba la serie hasta el final, tuve la sensación de estar experimentando un “déjà vu”, esa sensación de haber vivido ya lo que se va viendo y que se conoce con ese galicismo. Y pensé que cada venezolano que vea “La Caja de Papel” sentirá ese mismo déjà vu. Unos ladrones se robaron el oro del Banco Central de Venezuela y negocian su impunidad sin devolver lo robado. Sólo que en este caso autoridades y ladrones se fusionan en un solo ente monstruoso que tortura, mata, o deja morir en sitios ignotos, a sus víctimas.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM