Que el tener ganancias es reprochable es un concepto socialista. Yo considero que lo verdaderamente reprochable es tener pérdidas. Winston Churchill.
En los anales de la historia económica venezolana jamás habíamos experimentado el dilema de lograr crecer económicamente, con inflación elevada y desabastecimiento simultáneamente. Ëste tiende a generalizarse hacia distintos rubros de la dieta alimentaria, de la salud y del parque de repuestos automotores, por nombrar los más sentidos por la población.
La explicación a esta inexcusable situación ameritaría un análisis más profundo que la brevedad de un artículo torna imposible. Sin embargo, podemos adelantar algunas apreciaciones tendientes a explicar este desaguisado tan peligroso como irresponsable.
Desde la época de la Venezuela saudita de Carlos Andrés Pérez, nunca país latinoamericano alguno ha contado con el caudal de ingresos y de recursos como los que tuvo nuestra nación en esos años. Sin embargo, hoy somos mucho más dependientes y vulnerables que antes.. Vivimos, casi exclusivamente, de la explotación y exportación de petróleo y pendientes de la altísima volatilidad de sus precios en el mercado internacional.
Los gobiernos siempre han considerado que el gasto público lo puede todo, por tanto, desestimula y menosprecia la capacidad generadora e impulsora del desarrollo que tiene la inversión privada. La euforia del nuevorriquismo venezolano los ha impulsado a exportar su mal llamada revolución bolivariana haciendo enormes transferencias de capital hacia otros países y asumiendo compromisos de sostenimiento de gobiernos afines ideológicamente en América Latina en lugar de invertirlos en el país. Al mismo tiempo, aumenta a lo interno la servidumbre de la población con respecto al Estado, incrementando la burocracia estatal y montando otra estructura paralela. La gran decisión y la tragedia a futuro será decidir entre el liderazgo continental y el clientelismo nacional cuando bajen los precios del petróleo, situación no deseada, pero posible.
Una gran contradicción estriba en plantearse un desarrollo endógeno, que supone la aplicación de un modelo de sustitución de importaciones, a la vez que éstas se han elevado a niveles históricos, afectando a los productores nacionales, las cuales se han convertido en un mecanismo de ayuda a la chulería internacional. La justificación es siempre la misma, la lucha contra la especulación y el desabastecimiento. No toman en cuenta que el fenómeno de la escasez es consecuencia producida por el desaliento de los sectores productivos ante las medidas de control de precios y de cambios usadas como armas políticas contra los defensores de la libre iniciativa privada.
Thomas Sowell proclamaba que la primera enseñanza de la Economía es la escasez: nunca hay suficiente de algo para satisfacer plenamente a todos los que quieren y que la primera ense:anza de la po[itica consiste en ignorar la primera ense;anza de la economia. Por eso, se dice tambi[en que las revoluciones autenticas trascienden cuando verdaderamente transforman positivamente a la sociedad.
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