Los comportamientos humanos -individuales, colectivos- suelen verse afectados por eso que podríamos calificar de absurdos contrasentidos entre lo propuesto y lo asociado a su contrario.
La palabra “reconstruir” todo tiene que ver, claro, con la idea de construir; esto es: de volver a construir, de rehacer lo deshecho; de restaurar lo perdido, lo destrozado, lo inutilizado, lo desvanecido…
Sería una absurda incoherencia asignar cualquier labor de “reconstrucción” a un connotado destructor. Quien ha destruido; o peor: quien ha ido muy conscientemente destruyendo a lo largo de décadas, difícilmente podría convertirse de la noche a la mañana en “reconstructor”. No: la reconstrucción solo puede provenir de quien no acarree sobre sí, sobre su imagen, sobre su (in)capacidad, todos los elementos identificados con ruptura, quiebre, disolución… Se reconstruye solo si se ha sido capaz de construir; y si únicamente se ha sido capaz de “apañar” aquello que el tiempo y las impredecibles circunstancias naturales destruyeron, entonces es lógico deducir que la labor de reconstruir lo destruido debería asignarse a algún nuevo constructor, sin duda, mucho, muchísimo menos incompetente.
La coherencia de los proyectos y las acciones será siempre una condición elemental para la predicción de un resultado favorable. Sin esa coherencia, sin la lógica relación entra la expectativa y la realidad de lo realizado, cualquier racionalidad se pierde. No puede existir logro alguno en la absurda paradoja que encierra en un resultado cualquiera la contradicción de lo efectivamente esperado. No puede haber posibilidad alguna de reconstrucción cuando la responsabilidad de reconstruir se entrega a quien solo supo destruir.
Cierto kafkiano giro del tiempo humano -individual, colectivo- permite previsiblemente concluir cuál será el destino de lo reparado en la responsabilidad del irresponsable, del incapaz, del corrupto.
Es una conclusión irrefutable: jamás reparación alguna podría provenir del artífice de lo irremisiblemente dañado, jamás un destructor podría devenir reconstructor.

