pancarta sol

Neuro Villalobos: La falta de liderazgo en Venezuela

 

Ser libre implica equivocarse y aún hacerse daño a sí mismo al usar la libertad; si por ser libres jamás puede pasarnos nada malo o desagradable. . . Es que no lo somos. Fernando Savater.  

Según Konzes y Posner, la experiencia vivida por millones de aventureros permiten aprender por lo menos siete lecciones para emprender el viaje hacia el futuro: 1.- Los líderes no esperan. 2.- El carácter es importante. 3.- Los líderes deben tener la cabeza en las nubes y los pies en la tierra. 4.- Los valores compartidos tienen mucha importancia. 5.-El líder no lo puede hacer todo solo. 6.- El legado que usted deja es la vida que usted lleva. 7.- El liderazgo es un asunto de todos.

Una de las debilidades, y quizás la mayor de nuestra sociedad democrática, es la carencia de un liderazgo con visión futurista que sepa aprovechar la debilidad más clara del gobierno, como lo es su mal desempeño en términos de definición y ejecución de políticas públicas en temas como la seguridad personal, empleo, la seguridad social,  la desbordada corrupción, así como el mal ejemplo de latrocinio público generalizado.

Según el consultor político John Magdaleno, “la diversidad política de la oposición le permite manejar la política con una dinámica lúdica, un juego de toma y dame, una suma de alternativas que favorezcan el consenso.” Otra fortaleza es que “hay un enorme sector de la población esperando unas ofertas distintas a las que se han ofrecido hasta ahora.

De acuerdo con el analista en referencia, debemos tomar en consideración las acciones positivas de la gente que asocia capitalismo con riqueza y progreso, y socialismo con solidaridad y responsabilidad social, En todo caso, hace falta que el liderazgo se conecte con la forma de pensar de la gran mayoría. La que sin embargo, no debate sobre esos temas, sino cómo hace para sobrevivir cotidianamente. Cómo se va a mitigar su hambre, calmar su dolor, conseguir empleo, educar a sus hijos, y tener una vivienda digna. En ese sentido, la política social, aún cuando de característica remedial, seguirá siendo una prioridad hasta que una política económica coherente rinda sus frutos.

La acción debe ser de inmediato, si bien el clima electoral nos atosiga, también es cierto que la gente empieza a pensar y cuestionar la eficacia real de la abstención y la no participación. Hay que luchar por garantizar procesos electorales transparentes por lograr la unidad de la diversidad, y por una oferta dirigida a la solución de problemas vitales para la población no para solucionar mezquinas aspiraciones particulares. Debemos sacudirnos el quietismo irónico. Ese que según Harold Bloom “cuando mejor estamos es cuando no hacemos nada con respecto a las realidades mundanas. Rechazamos el orden de la sociedad de manera tan absoluta que, en la práctica, es como si lo aceptáramos todo.” Es una cuestión de sensatez y de inteligencia. Es una misión para líderes futuristas, no líderes diádicos.

No quiero ser trágico, pero a mi también me angustia el sombrío silencio y el quietismo que en ocasiones cubre a la universidad venezolana. Sobre todo en momentos en que peligra aterradoramente su propia esencia. También los universitarios debemos interpelarnos, porque en los momentos más aciagos en la vida del país la universidad venezolana ha permanecido muda e impasible. Ha pesado mucho su silencio y su quietismo. Confiemos en que la universidad venezolana no ha perdido su miedo a la libertad y a ejercer su liderazgo.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM
Tradución »