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Daniel Gascón: Dónde está la pasta

 

Cada vez pagamos más con tarjeta, pero eso no significa que haya menos efectivo. En 2022 el estadounidense medio tenía 418 dólares en efectivo, pero había 7.357 dólares en circulación por persona. En una casa de cuatro, son 27.756 dólares en efectivo desaparecidos; el 80% en billetes de 100 dólares, que se ven poco. Lo cuenta Oliver Bullough en Everybody loves our dollars, su ensayo sobre la floreciente actividad del blanqueo de capitales. Según Bullough, periodista especializado en chanchullos financieros, la pujanza de esta actividad obedece a dos factores. Uno, relativamente moderno, es una globalización parcial: el dinero viaja, pero la legislación es nacional o regional. Otro nos acompaña desde siempre: la codicia. Por su naturaleza es difícil valorar el tamaño del blanqueo.

Los cálculos que maneja Bullough oscilan entre el 2% y el 5% del PIB mundial. Como señala el novelista y ensayista John Lanchester en un artículo reciente, si se contara como industria, sería el tercer negocio del mundo, detrás de la propiedad comercial y por delante de las pensiones. Para Lanchester, el blanqueo de capitales se parece al dopaje en el deporte. Las leyes van por detrás de las infracciones. No sabemos lo que hacen ahora los blanqueadores de éxito. Sabemos lo que hacían los que fueron detectados. “Somos borrachos que buscan las llaves en un gran espacio vacío con una sola farola, y lo único que encontramos son pruebas de las raras ocasiones en que otros perdieron las suyas”, escribe. Los trucos van cambiando: desde ejemplos clásicos de “colocación” como casinos, peluquerías o salones de manicura, a otros más ingeniosos, como la compra de billetes de lotería, antigüedades, bolsos y relojes de lujo. El dinero de la droga puede regresar en forma de material agrícola. Y por supuesto, están el oro y las criptomonedas. Las redes conectan el mundo: el vínculo entre Medellín y Moscú, dice Bullough, es el billete de 100 dólares.

El problema no es que se haga poco: los Gobiernos y el sistema financiero hacen esfuerzos para combatir el blanqueo. Pero las medidas no cambian el statu quo y generan incentivos erróneos. Entre las recomendaciones de Bullough están suprimir los billetes grandes y dedicar a investigación lo que se gasta en compliance. Según Lanchester, “el blanqueo de capitales es lo que hace posible casi toda la delincuencia, especialmente los delitos que más preocupan a los Estados: las drogas y el terrorismo”. El sistema para combatirlo es caro, genera obstáculos e ineficiencias, y parece que no funciona.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM
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