Los últimos acontecimientos ocurridos en la zona minera de Venezuela, específicamente, en el municipio Sifontes en el estado Bolívar es una evidencia de pérdida de soberanía y de saqueo.
Solo hay un cambio de saqueador…
Las noticias oficiales es un chiste que se cuenta solo. Desde el 2016 se decreta el Arco Minero del Orinoco, cuya demarcación territorial otorgaba concesiones para la extracción de oro y diversos minerales en abundancia en la región. Desde hace 10 años la extracción ha estado controlada por grupos paramilitares, bandas armadas como el Tren de Aragua y grupos vinculados a la Fuerza Armada Nacional. Todo lo que se ha extraído no se ha visto reflejado en la calidad de vida de los venezolanos. Por el contrario, en la última década, la vida del venezolano ha desmejorado profundamente, tanto, que hemos perdido el 20% de de nuestra población por el éxodo en busca de mejores condiciones de vida en varios países de la región y del mundo.
Hoy, a partir de la nueva ley entreguista de minas y el estado de pérdida de soberanía y tutelaje norteamericano, las fuerzas militares gringas hacen un operativo para eliminar al “Niño Guerrero” y tomar control del territorio para que las empresas norteamericanas tomen el control del negocio.
En medio de los acontecimientos, el Alcalde de municipio Sifontes, ha declarado que de ese municipio se extraen, aproximadamente, 5.000 kg de oro al mes. El kilogramo se cotiza en 135.000 dólares, eso quiere decir, que 675.000.000 de dólares es el monto total del ingreso estimado de esa extracción mensual. Eso evidencia el saqueo y el robo histórico al que hemos sido sometidos los venezolanos.
La pregunta que recorre todos los rincones del país es ¿Dónde están los reales?

