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Zulima Quiñones: Del Helicoide al mismo infierno

 

La salida de presos políticos de El Helicoide debería ser motivo de alivio. Sin embargo, cuando el destino es otro centro de reclusión señalado por las mismas prácticas de aislamiento, maltrato y violación de derechos humanos, el traslado deja de ser una medida humanitaria para convertirse en un simple cambio de escenario.

Durante años, El Helicoide se convirtió en un símbolo internacional de la represión venezolana. Allí estuvieron recluidos militares, activistas, dirigentes políticos, periodistas y ciudadanos cuyo único delito fue pensar diferente. Su nombre trascendió las fronteras porque representó una política de persecución sistemática denunciada por víctimas, familiares y organizaciones de derechos humanos.

Por eso resulta preocupante que algunos intenten presentar los recientes traslados como una señal de avance. No lo son.

Mover a un preso político inocente de una celda a otra no es justicia. Trasladarlo de un centro cuestionado a otro donde persistan condiciones incompatibles con la dignidad humana tampoco es una solución. El problema nunca ha sido únicamente el edificio. El problema es la utilización de la prisión como herramienta de castigo político.

Las familias no han luchado durante años para obtener un cambio de dirección. Han luchado por la libertad de sus seres queridos. Han exigido debido proceso, respeto a los derechos fundamentales y el fin de una práctica que ha convertido la disidencia en motivo de encarcelamiento.

Ningún traslado puede ocultar una realidad elemental: un preso político sigue siendo un preso político, independientemente del nombre que aparezca en la fachada de la cárcel donde permanezca recluido.

La verdadera noticia no será que El Helicoide se vacíe. La verdadera noticia llegará cuando ninguna persona inocente sea encarcelada por razones políticas en Venezuela. Cuando las celdas dejen de albergar conciencia crítica. Cuando la justicia deje de ser utilizada como instrumento de persecución.

Hasta entonces, cambiar de prisión no será sinónimo de libertad.

Será apenas el traslado de la injusticia de un lugar a otro.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM
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