El 21 de mayo de 2026, el movimiento sindical mundial conquistó una victoria histórica. La Corte Internacional confirmó que el derecho a huelga forma parte de la libertad sindical protegida por el Convenio 87. Se derrumba así el discurso de gobiernos y empleadores que criminalizan la protesta obrera. La huelga no es delito: es un derecho legítimo de los trabajadores para defender salarios, contratos y dignidad. Esta decisión fortalece las luchas sindicales en Venezuela y el mundo, y envía un mensaje claro: ningún poder podrá silenciar para siempre la voz organizada de la clase trabajadora.

