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María Corina Machado exige justicia por caso de Víctor Hugo Quero y Carmen Navas

 

El caso encendió alarmas internacionales debido al patrón de opacidad institucional que rodeó la detención del joven y el calvario que sufrió su familia.

La crisis de derechos humanos en Venezuela suma un nuevo e impactante capítulo que expone la vulnerabilidad de los presos políticos y el sufrimiento de sus familiares. La líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, denunció con profunda conmoción el caso de Víctor Hugo Quero Navas, un joven cuya muerte bajo custodia del Estado fue confirmada tras meses de desaparición forzada, y el posterior fallecimiento de su madre, Carmen Navas, quien perdió la vida luego de una incansable y desgastadora búsqueda.

El caso encendió alarmas internacionales debido al patrón de opacidad institucional que rodeó la detención del joven y el calvario que sufrió su familia. Machado reveló detalles de una dolorosa conversación privada que sostuvo con la madre poco antes de su fallecimiento, provocado por el deterioro físico y emocional generado por la incertidumbre.

Una búsqueda desesperada a ciegas

La tragedia de la familia Quero Navas comenzó en enero de 2025, momento en que el joven fue arrestado por cuerpos de seguridad del Estado. Desde entonces, Carmen Navas inició un verdadero viacrucis. Durante más de un año, recorrió incansablemente cárceles, hospitales y organismos oficiales exigiendo una fe de vida o información básica sobre el paradero de su hijo.

Según denuncias presentadas por organizaciones defensoras de derechos humanos y sectores de la oposición, las autoridades venezolanas mantuvieron el caso bajo un absoluto aislamiento informativo.

La familia permaneció durante meses sin respuestas, sin acceso a visitas y sin conocer el estado de salud de Víctor Hugo, una práctica que la legislación internacional cataloga como desaparición forzada temporal.

Finalmente, la peor sospecha de la familia se confirmó de la manera más cruel: las autoridades notificaron oficialmente el fallecimiento del joven, el cual presuntamente ocurrió meses antes de que sus allegados pudieran conocer la noticia. El impacto devastó la salud de Carmen Navas, quien murió poco tiempo después.

Un electrocutazo para la comunidad internacional

La ganadora del Premio Sájarov y líder del movimiento democrático, María Corina Machado, se pronunció de manera contundente tras confirmarse el doble deceso. La dirigente relató el dolor que sintió al escuchar el testimonio directo de la madre en sus últimos días de vida.

Pude hablar con ella poco antes de morir. Esto tiene que ser un electrocutazo para el mundo, para entender la crueldad de lo que pasa en Venezuela, sentenció Machado en un mensaje dirigido a organismos internacionales de justicia.

Para la oposición, este suceso no representa un hecho aislado, sino el reflejo de una política sistemática de persecución política y violación al debido proceso.

Machado insistió en que la comunidad internacional no puede normalizar la situación de los presos políticos en Venezuela, señalando que la falta de garantías judiciales termina traduciéndose en la pérdida de vidas humanas dentro de los centros de reclusión estatales.

El deterioro de los Derechos Humanos

Este trágico desenlace coincide con un incremento de las denuncias sobre torturastratos crueles e inhumanos y negación de asistencia médica dentro de los centros de detención administrados por los servicios de inteligencia y el sistema penitenciario venezolano.

Diversas ONG locales e internacionales solicitaron con urgencia que la Corte Penal Internacional y la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela coloquen especial atención sobre los casos de fallecimientos bajo custodia, argumentando que el Estado venezolano incumple el principio constitucional de garantizar la vida y la integridad de toda persona privada de libertad.

El caso de Víctor Hugo Quero y Carmen Navas se convierte así en un lamentable símbolo de la indefensión ciudadana y en un urgente llamado a la justicia que, para esta familia, lamentablemente llegó demasiado tarde.

Alejandra García – El Impulso

 

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