La cosa está que arde en España. La Audiencia Nacional de ese país imputó al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero por liderar una presunta red de tráfico de influencia a nivel internacional donde no escapa Venezuela. Es la primera vez en la historia republicana de la nación ibérica que se abre una investigación por corrupción a un ex mandatario.
El caso tiene gran significación mundial porque Rodríguez Zapatero, hombre vinculado a las filas de PSOE, tras gobernar España entre 2004 y 2011, asumió un papel activo como mediador político entre el gobierno y la oposición en Venezuela en la búsqueda de una salida pacífica y democrática. No es casual que se le haya bautizado “el mensajero de la paz”.
El caso es que mediante auto el juez de la Audiencia Nacional de España, José Luis Calama – por cierto, tocayo del imputado -, citó a Rodríguez Zapatero a declarar el próximo 2 de junio por los delitos de organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental. El ex mandatario, a través de un video divulgado, ratificó su inocencia y su disposición de colaborar con la justicia de ese país.
La causa que se le lleva a Rodríguez Zapatero, hasta ahora de 85 páginas, lo señala de “haber puesto sus contactos personales y su capacidad de acceso a altos cargos de la Administración al servicio de terceros interesados en obtener decisiones favorables”. En esa presunta red usó empresas pantallas, contratos de asesoría y estructuras financieras opacas para ocultar el movimiento de dinero y obtener beneficios económicos.
Es así que se le acusa de haberse beneficiado, junto a su entorno personal, de la suma de 1,9 millones de euros, incluida la empresa administrada por sus hijas. Además, figura la creación de una empresa en Dubai que podría haber sido utilizada para recibir fondos fuera de España, así como el rescate por 53 millones de euros de Plus Ultra, una aerolínea española con conexiones de vuelo entre Madrid, Caracas y otras ciudades. Se sospecha que los fondos para ese rescate provienen de operaciones fraudulentas vinculadas a PDVSA, al oro venezolano y al programa de alimentos CLAP.
El asunto pica y se extiende. Se señala a Rodríguez Zapatero de tener estrechos vínculos financieros con los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, quienes detentan el poder en Venezuela y han defendido al hoy imputado exmandatario como ejemplo de dignidad y gran mensajero de la paz en este país suramericano. Este nuevo escándalo sería, en términos coloquiales, una nueva raya para los referidos hermanos, quienes tienen un gran repudio del pueblo venezolano.
Mientras tanto, en España es un hervidero este escándalo. Por un lado, el presidente Pedro Sánchez lo apoya por su labor a la causa socialista. Por el otro, Alberto Núñez Feijóo (PP) y Santiago Abascal (VOX) lo acusan de corrupto y exigen la dimisión del gobierno de Sánchez por ser cómplices de esta trama de corrupción. Esperemos a ver qué pasa cuando “el mensajero de la paz” dé la cara ante la Audiencia Nacional de España.

