Ayer domingo, 17 de mayo de 2026, los distintos medios y plataformas digitales reseñaron la muerte de Carmen Teresa Navas, la madre del fallecido preso político Víctor Hugo Quero Navas. La noticia generó más indignación en un país donde está de moda las desapariciones forzadas de personas y las torturas a la disidencia política y el oscuro laberinto del sistema de justicia.

Carmen Teresa Navas se había convertido en símbolo de peregrinaje y dolor de esa madre que perdió a su hijo en las mazmorras del régimen. Toda Venezuela se sensibilizó con esa gran mujer que recorrió las cárceles del país tratando de dar con el paradero de su hijo Víctor Hugo Quero Navas, detenido el 1 de enero de 2025 en las cercanías de la Plaza Venezuela por funcionarios de la Dirección de Contrainteligencia Militar por presuntos delitos de terrorismo, asociación para delinquir y traición a la patria.
La abnegada madre pasó más de 16 meses en esa titánica tarea sin recibir información alguna de su hijo. Denunció con cartel en mano la desaparición de Víctor Hugo, se unió a los familiares en defensa de la amnistía a los presos políticos y todo fue en vano. El 7 de mayo de este año se enteró oficialmente de que su hijo había muerto el 24 de julio de 2025 bajo custodia del Estado y enterrado de manera secreta en una fosa común con una lápida de papel. ¡Qué inmenso dolor para una desesperada madre!
El 15 de mayo de este año a Carmen Teresa Navas se le había visto con un ramillete de flores y un inmenso dolor en la misa que se le hizo en honor a su hijo Víctor Hugo, destacado karateca y vendedor informal de blue jeans en el centro de Caracas. La imagen de esa sufrida mujer venezolana, con 81 años a cuesta, portando un cartel con la foto de su hijo le dio la vuelta al mundo y ha puesto al desnudo el terrible drama de los presos políticos y las permanentes violaciones de los derechos humanos en Venezuela.
La muerte de Carmen Teresa Navas ha sensibilizado aun más las fibras internas del país. Su peregrinaje y profundo dolor por la muerte de un hijo bajo detención forzada no se borrarán de la memoria colectiva de un pueblo que está deseoso de un verdadero cambio. Ese pueblo tiene plena conciencia de que quienes hoy detentan el control del Estado de manera ilegítima tienen sus días contados en el poder y que quienes le hacen comparsa se irán al precipicio con ellos.
¡Más temprano que tarde estaremos presenciando la luz de un nuevo amanecer donde reinará la justicia, el regreso de nuestros familiares y el progreso social!

