La confusión generada esta quincena, derivada, además, de la denominación del “Bono” -que nada de bueno tiene, ni el monto, por supuesto- “Integral de los Trabajadores”, el pago anticipado en un día y por un monto menor del que la gran mayoría esperaba, quizá sirva para “entretener” a los trabajadores de la administración pública, para generarles ansiedad y desesperación, pero nunca para calmar.
Como complemento, ningún vocero oficial se propuso salir a atajar la incontrolable angustia en medio de la precariedad económica de tan amplio sector nacional. Aclarar no parece ser la política comunicacional en medio de la turbidez. ¿O será que ningún ente oficial tenía claro, en un día, el concepto y la forma en que cancelaron ese bono? ¿O, más bien, temían la represalia que les caería por errar en la explicación? Cualquiera cosa podemos esperar en medio de las incertidumbres afianzadas este año.
El Sistema Patria yo lo eliminaría completo. Por malamente centralizador. Por evitar, también malamente, que alguien pueda ejercer dos empleos al menos, para taparear sus carencias elementales en la vida y las de su familia. Por servir como medio para el dolo que se le causó a cajas de ahorro, sindicatos, gremios e Institutos de previsión social. Es un elemento surgido por la desconfianza en la administración descentralizada de los recursos, en un país que ha ocupado estos últimos años los primeros lugares de la corrupción mundial. Por ser un perverso mecanismo igualador de lo desemejante. Por ser, del mismo modo, un asidero para la propaganda oficial más vergonzosa, como fácilmente puede verse. Pero, principalmente, por servir de mecanismo de control e identificación de la población laboral: tienen ubicada tu estancia o no en el país, tu dirección, tu existencia. Es un dron policial, con cara de viejecito bueno que paga, engañador.
Lo de ayer fue solo una muestra del desastre que puede causar en la población el Sistema Patria. Ese que además hace ver que todos los ciudadanos somos aliados y queremos con mucho cariño al gobierno, donde exaltan su tenebrosa figura los gobernantes.
Si algo debe ser un decreto presidencial inmediato al darse inicio a la transición, a la ruta democrática y de libertades, de derechos humanos, que incluyen lo laboral, desde luego, es la eliminación del despreciable Sistema Patria y sus pagos igualadores de bonos. La población laboral, el país general lo agradecerá profundamente.


