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Los economistas coinciden, sin la participación del FMI Venezuela no puede renegociar de su deuda

 

Cuatro economistas fijaron sus posiciones sobre el anunciado proceso de renegociación de la deuda externa venezolana. Sus análisis en redes plantean un panorama complejo y lleno de retos.

Economistas coinciden: Venezuela debe acudir al FMI para una “larga y compleja” renegociación de deuda.

El economista, investigador y experto en mercados financieros, Daniel Lahoud, advirtió que el servicio de la deuda externa, luego de una reestructuración, podría comprometer alrededor de 50% del ingreso petrolero anual y propuso el canje de activos estatales por pasivos, como un mecanismo para reducir la presión sobre las finanzas públicas.

Consultado sobre el monto de la deuda, Lahoud indicó que la deuda pública externa supera los 150.000 millones de dólares. Indicó que puede pasar algo «que ya nos pasó una vez en 1989, cuando se fue a negociar la deuda con alta morosidad de pagos. El ministro Miguel Rodríguez llegó a Nueva York y los banqueros le dijeron que la cifra que él traía no era, que la cifra era otra».

«Desde 2017 no se pagan los intereses de la deuda y esos intereses se capitalizan, lo que complica la situación. Además de eso, tenemos una deuda cuyo monto no se conoce efectivamente, porque los pasivos con China no pasaron por la Asamblea Nacional. En consecuencia, es dificil estimar un monto concreto, pero la deuda puede ubicarse entre 120.000 y 200.000 millones de dólares», apunta el experto.

Lahoud manifestó, entrevistado en Unión Radio, que los pasivos externos podrían estimarse en 145.000 millones de dólares sin contabilizar los intereses acumulados.

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Más de 400 empresas se podrían privatizar, a través de un canje de deuda por activos dentro de la reestructuración: Daniel Lahoud, economista.

Privatizaciones para pagar deuda

El economista Daniel Lahoud advirtió que el proceso apenas anunciado de reestructuración de deuda será «largo y complicado», porque habrá que negociar una «quita» o descuento importante.

Un mecanismo interesante «sería que se privatizaran, a través de un canje de deuda por activos que sería lo ideal, porque el Estado tiene en este momento más de 400 empresas, de las cuales hay muchas de ellas no están funcionando», apunta el experto.

Entre las empresas que podrían ser objeto de canje por deuda están las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), especialmente las del sector aluminio; las cementeras y las empresas del sector eléctrico, entre otras. «Esta iniciativa puede ayudarnos a disminuir un monto importante de la deuda».

«Normalmente, la deuda nunca tiene respaldo más allá del mismo Producto Interno Bruto, por lo que cuando se renegoció en 1989, Venezuela tuvo que adquirir bonos estadounidenses como colaterales o garantía», explicó Lahoud.

Leonardo Vera

La negociación de cualquier reestructuración y, en particular de una tan compleja como la de Venezuela, no puede tomarse a la ligera: Leonardo Vera, economista.

Ni un dólar para Venezuela

El economista Leonardo Vera, expresidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE), apunta que la reestructuración de la deuda externa será «sumamente delicado» y podría llevar a Venezuela a una nueva frustración.

«Estados Unidos no quiere poner un dólar en Venezuela y el gobierno de Venezuela no quiere asistencia financiera del FMI; pero el país necesita urgentemente financiamiento», por lo que la renegociación de la deuda parece ser un imperativo financiero.

«La negociación de cualquier reestructuración y, en particular de una tan compleja como la de Venezuela, no puede tomarse a la ligera. Requiere equipos internos altamente calificados y excelente asesoría independiente. Más aún, la actuación previa del FMI es altamente conveniente», sostiene Vera en su cuenta de la red social X.

«Nada de eso está hoy garantizado. Para nadie es un secreto que nuestros equipos técnicos en Finanzas y el BCV están disminuidos. Así que podemos ser presa de una asesoría financiera con solvencia, pero sin independencia de los acreedores y del gobierno de Estados Unidos», añadió.

Vera es claramente partidario de que el gobierno nacional solicite la participación del Fondo Monetario Internacional (FMI) para el levantamiento y evaluación de la información económica y financiera del país, así como en el análisis de la sostenibilidad de la deuda.

«Todo esto es importantísimo para saber cuál es la capacidad de repago del Estado venezolano y el esfuerzo de los acreedores en términos de reducción de principal (quita), intereses y plazos de modo de garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas y el repago», enfatizó

Igualmente hizo una advertencia clara: «un mal acuerdo, por no tener buena inspección, un buen estudio de sostenibilidad de la deuda, por no tener buenos negociadores y asesoría independiente, por no negociar integralmente todas las deudas internacionales, o por terminar canjeando con un mal papel, puede llevar en poco tiempo a un nuevo default».

Alejandro Grisanti

El primer paso debería ser una misión técnica del FMI para revisar las cifras oficiales. Luego tendría que realizarse un Artículo IV, algo que Venezuela no hace desde hace más de 20 años: Alejandro Grisanti (Ecoanalítica).

La ruta correcta pasa por el FMI

El presidente de la consultora Ecoanalítica, Alejandro Grisantila «ruta correcta» para una renegociación exitosa de la deuda externa «pasa por el FMI»

«El primer paso debería ser una misión técnica del FMI para revisar las cifras oficiales. Luego tendría que realizarse un Artículo IV, algo que Venezuela no hace desde hace más de 20 años. Ese diagnóstico técnico es fundamental para estimar el verdadero tamaño de la economía, su capacidad productiva y, sobre todo, su capacidad de pago», advirtió Grisanti.

«Solo estas dos etapas podrían consumir fácilmente entre 10 y 12 meses. Además, el mercado enfrenta uno de los casos de deuda más complejos del mundo emergente. Los bonos soberanos y de PDVSA rondan los 70.000 millones de dólares, pero los reclamos totales —incluyendo litigios, arbitrajes e intereses acumulados— podrían superar los 180.000 millones», escribió Grisanti también en la red social X.

«Las experiencias internacionales muestran que las reestructuraciones más rápidas toman alrededor de dos años, mientras que los procesos complejos consumen cuatro años o más», añadió Grisanti, quien vaticinó que no prevé una reestructuración integral de deuda no estaría cerrada antes de cuatro o cinco años.

Omar Zambrano

«Venezuela tiene un stock de deuda externa que incluye bonos, deuda comercial, impago de proveedores, deuda multilateral, deuda bilateral y un montón de laudos arbitrales en contra de la República por expropiaciones»: Omar Zambrano, economista ANOVA Policy.

Los ingredientes necesarios y los riesgos implícitos

Omar Zambrano, economista-jefe de ANOVA Policy Research y profesor de la UCAB, dijo que una iniciativa de reestructuración de deuda externa requiere cuatro ingredientes esenciales: «legitimidad del emisor; cifras auditables; ancla multilateral (FMI/Banco Mundial), y un plan macroeconómico creíble».

Por ahora, el experto opina que el Ejecutivo de Venezuela no cuenta con ninguno de estos requisitos, aunque se han anunciado algunos avances, como una reunión prevista de la directiva del Banco Central de Venezuela con representantes del Fondo Monetario Internacional, junto con una visita de una misión del Banco Mundial.

Zambrano señala que no se debe negociar «con una contraparte que sacará todas las ventajas posibles» en su cuenta de la red social X.

El economista sostiene que el primer riesgo que implica una renegociación inadecuada es un a «quita» o descuento insuficiente.

«Sin un análisis de sostenibilidad de deuda refrendado por el FMI no hay forma técnica de defender una quita (haircut) grande. La evidencia comparada es contundente: Argentina 2005 logró una quita cercana al 65%; Grecia 2012, 53%; Ucrania 2015, alrededor del 20% en VPN».

«Sin ancla multilateral, puede haber un descuento, pero este será negociado sobre la inferencia que hagan los acreedores sobre la capacidad de pago de un soberano débil. Imagino que habrá muchos tenedores de bonos interesados en un haircut pequeño, pero el interés nacional es exactamente lo opuesto a eso», añadió.

El segundo riesgo está en la posibilidad de enfrentar mayores costos de financiamiento futuro.

«Es bastante posible que el stock de deuda resultante no sea lo suficientemente bajo para poner a la economía en una trayectoria de deuda sostenible, por lo que la curva soberana venezolana post-reestructuración nacerá pagando un spread estructuralmente más alto que el de pares emergentes con similar ratio deuda/PIB».

Esta situación «alimenta la dinámica fiscal insostenible en el futuro», apunta Zambrano.

El tercer riesgo puede ser el establecimiento de plazos cortos de pago y períodos de gracia mínimos.

«La experiencia nos dice que cuando un soberano débil se sienta a negociar con acreedores fuertes y sin árbitro multilateral, el acreedor impone y el soberano acepta. Mi intuición es que esto probablemente afectará las condiciones generales que se pueden obtener de este proceso, incluyendo plazos y períodos de gracia, por lo que habrá menos tiempo para que el flujo de caja externo se recupere y, por tanto, mayor probabilidad de un nuevo default técnico en pocos años», apunta el economista.

Por último, Zambrano cuestionó la posibilidad de que el proceso de reestructuración se limite a la deuda expresada en bonos.

«Venezuela tiene un stock de deuda externa que incluye bonos, deuda comercial, impago de proveedores, deuda multilateral, deuda bilateral y un montón de laudos arbitrales en contra de la República por expropiaciones. Todo esto se estima en unos US$ 200 mil millones».

Si la negociación se limita a los bonos -unos 100.000 millones de dólares, según Zambrano- el alivio fiscal a futuro «será marginal».

El economista advierte que, además, existe el riesgo de que «se terminen introduciendo cláusulas que comprometan ingresos petroleros futuros, activos en el exterior y hasta políticas fiscales futuras».

El costo de oportunidad

Para Omar Zambrano, economista-jefe de ANOVA Policy Research y profesor de la UCAB, el Estado venezolano podría pagar un elevado costo de oportunidad, lo que implica, en su opinión, el mayor riesgo de todos los posibles.

«Una reestructuración mal hecha hoy, hipoteca la posibilidad de una reestructuración bien hecha en el futuro, por un gobierno democrático legítimo, con planes coherentes para la estabilización y el crecimiento económico», concluye.

Banca y Negocios – Unión Radio

 

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