La historia de las naciones se escribe con la dignidad de sus ciudadanos, pero también con la justicia que se le debe a quienes, portando el uniforme de la República o alzando la voz civil, han sido privados de su libertad por convicciones patrióticas. Hoy, la situación de los presos políticos, y con especial dramatismo la de nuestros militares, no solo es una preocupación humanitaria; es una herida abierta en el corazón de la institucionalidad.
El compromiso internacional: Un rayo de esperanza
Las recientes declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, marcan un punto de inflexión. Al asegurar con contundencia que “los vamos a sacar a todos”, el mandatario estadounidense eleva el costo político de la persecución. Esta promesa no debe ser vista como una simple frase diplomática, sino como un compromiso vinculante que pone la mira sobre las condiciones inhumanas en los centros de reclusión.
La deuda con la familia militar
Es imperativo hacer un llamado sobre el caso de los militares. La justicia castrense no puede ser utilizada como una herramienta de retaliación. La opacidad en sus procesos, las denuncias de tratos crueles y el aislamiento al que son sometidos vulneran no solo los tratados internacionales, sino el honor mismo de la institución armada. Una nación que encarcela a sus cuadros técnicos y operativos por disentir es una nación que debilita su propia soberanía.
Exigencias Innegociables
Desde esta tribuna, reafirmamos que la libertad no se administra “a cuotas” ni se negocia bajo sombras:
1. Libertad plena y sin restricciones: No basta con medidas cautelares o arrestos domiciliarios que mantienen la espada de Damocles sobre el ciudadano.
2. Transparencia y verificación: Es urgente que organismos internacionales, encabezados por la Cruz Roja, verifiquen el estado de salud de cada detenido, especialmente tras los recientes y lamentables decesos bajo custodia.
3. Cese de la persecución: La reconstrucción democrática exige el desmantelamiento inmediato del aparato de represión.
El mundo observa y el tiempo de las excusas se ha agotado. La libertad de cada preso político, civil o militar, es la única prueba de que el camino hacia la democracia es irreversible.
¡Libertad para todos los presos políticos ya! 🇻🇪
Dirección Ejecutiva de Poder Ciudadano
El Poder Ciudadano Es La Gente.


