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Gloria Cuenca: Provocaciones en política

 

De algo me sirvió el paso por la militancia política en el Partido Comunista de Venezuela, allá por la década del 60, la terrible como la etiquetó Américo Martín, (QEPD) en su interesante auto biografía. Por mucho tiempo avergonzada y arrepentida de mi locura izquierdista-maoísta, no le veía nada bueno a ese intenso proceso que vivencié con pasión y profundidad. No obstante, ahora, me he dado cuenta: la militancia me permitió conocer las artimañas, maniobras, estrategias de muchos de quienes me acompañaban en aquellas jornadas. Educada con severidad, considero que era   ingenua. En las reuniones de la Juventud Comunista,  una militante más y  quedaba asombrada con algunos eventos, que allí se programaban, se planteaban y se discutían. Quedaba estupefacta, la mayoría de las veces me arriesgaba y decía lo que pensaba, para burla o molestia de los “camaradas”: “es que eres una pequeño burguesa”, “no entiendes lo principal, la toma del poder, lo demás no interesa”. A menudo, como he comentado en varias oportunidades, me mandaban a leer “tal o cual texto”, para “reducir” mi desconocimiento y mi imposible comprensión, dada mi extracción de “clase,” de las verdades revolucionarias.

Hechos considerados simples provocaciones,  realizados para saber qué hacía, tal o cual persona, ¿cómo sería su reacción? al escuchar determinada cosa: escandalosa, incierta y en muchos casos, imposible. Así ponían a prueba a los “tontos útiles”,[1] a los “amigos cercanos” y también algún militante que consideraban no daría la talla, en la “inmediata y cercana revolución”.

Tuve amigos de todos los partidos: de Acción Democrática, de Copey y especialmente de Unión Republicana Democrática. Me casé con Adolfo L. Herrera E. cuando era militante de URD, seguí a su lado cuando pasó a Vanguardia Popular Nacionalista, (VPN) y, también cuando regresó a URD. Puedo decir, “que en todas partes se cuecen habas”. Conocí de cerca provocaciones, amenazas e intentos de chantaje. Amigos y amigas lo comentaban, algunos con burla, otros sorprendidos; también otros, no lo aceptaron, se molestaron. Se salieron de la militancia, abandonaron el mundo de la política, para siempre. Yo, inocente, creía sé trataba de fallas “humanas” En el mundo internacional, modernamente, sospecho que surgieron, cuando el primer ministro de la Unión Soviética Nikita Jhrouchev, participó en una Asamblea de las Naciones Unidas, sé sacó el zapato y le cayó a zapatazos al escritorio que le correspondía. Las fotos del hecho le dieron la vuelta al mundo. Existen numerosos eventos provocadores, casi siempre entre los irreverentes dirigentes de la política mundial, sin embargo, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump está en la lista de los principales provocadores, en este momento. Debe ser que, su pasantía por el Concurso de Miss Universo, hace que se sienta con necesidad de “escandalizar” para ser sensacionalista, agarrar “prensa y titulares” como se decía, y si le mortifican mucho, capaz de caer en el “amarillismo” perverso. Cosa distinta ocurre, cuando los líderes hacen, o les pasa algo que convoca la curiosidad mundial. El caso reciente del presidente de Francia, que recibió, mientras se bajaba del avión, tremenda cachetada de la Primera Dama de Francia, para sorpresa y curiosidad  de quienes vimos qué pasó, casi en “vivo y directo”. Causado por la fama y la notoriedad, que gusta a algunos y molesta a otros/as. Un presidente cacheteado en la puerta de un avión es una noticia imperdible. No se culpe a mis colegas, les tocaba transmitir y divulgar la situación. Además de especular las causas. Soy mal pensada sospecho: el buen presidente se entusiasmó con la aéreo-moza, ¿será? La rabia, que conduce a que se de una cachetada, parece de origen celoso.

En oportunidades, las provocaciones “son un globo de ensayo”. Es decir, se lanzan para ver qué pasa, como reacciona la gente. A veces ocurren sorpresas y se puede conseguir algún objetivo con las acciones, además, conocer qué opinan los interesados. En el caso nuestro, el “catire” ha lanzado varias provocaciones: al decir que iba a comprar a Groenlandia, cuando habló de incorporar Canadá a los Estados Unidos y ahora, al afirmar que ha pensado hacer de Venezuela el estado 51 de la Unión. Por supuesto, han puesto el “grito al cielo” quiénes consideran esto puede ser verdad, y especialmente, que el “interinato” puede estar dispuesto a seguir transando por su bien estar.

Conozco ese tipo de provocaciones, de exclamaciones y el procedimiento que acompaña a esas situaciones. No me horrorizo, ni me espanto. Más me angustia la situación que tenemos enfrente: que se le de protección a MCM, fundamental. Hay que enfrentar a los “colectivos”, al hombrecillo que habla y habla, como sí, no pasa nada. Es terrible, eso sí. ¿Las bravuconadas de Trump? No me quitan el sueño. Estudiar las biografías de los grandes hombres y mujeres, nos sirven para conocer muchas de sus estrategias y debilidades. También su grandeza. No es pérdida de tiempo, sino conocimiento del humano. Dios, nunca quiso que Venezuela fuera de ellos. Quedó claro desde el siglo XVIII y más transparente en el XIX, como la canción: “Amigos, siempre amigos”. Con el Amparo de Nuestro Dios y la protección de nuestra amada Madre la Virgen de la Coromoto.

[1] Los “tontos útiles” es la denominación que los comunistas soviéticos les daban a algunos amigos, ingenuos, que colaboraban con el Partido Comunista. Una vez “utilizados” eran desechados, habían servido en un momento dado. Sin embargo, no había ninguna consideración desde el Partido hacia ellos. Por eso eran “tontos útiles”.

 

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