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Rubén Contreras: ¿La impunidad tiene perdón?

 

Muchas veces a través de múltiples lecturas, revisando los periodos históricos durante nuestros estudios y también, hurgando para preparar los programas de algunas de las materias que hemos administrado, en las universidades, en las cuales hemos impartido la docencia, hemos conocido de diversos enfrentamientos entre adversarios por lograr sus metas, y muchos de ellos siguiendo la máxima de Maquiavelo, de que fin justifica los medios.

Por ello, hemos podido conocer de trágicos desenlaces, como el acaecido a Julio César, en el propio Senado de Roma, atribuido a Bruto y otras personas.

Pero quiero referirme en esta oportunidad a nuestro país, Venezuela, y pudiéramos señalar la historia del Tirano Aguirre, pero hay otros casos como fue el de la guerra a muerte, cuando Simón Bolívar, como respuesta a las atrocidades cometidas a la población por Domingo Monteverde y sus secuaces como Antoñanzas, Rosete, Cerveriz y otros, emitió esa famosa proclama, para responderle a Monteverde.

Aunque también podemos mencionar que a Simón Bolivar se le endilgan la muerte de dos proceres de la Independencia venezolana, como fueron Manuel Piar y el Almirante Prudencio Padilla.

Luego en tiempos de Guzmán Blanco, tenemos el caso del enfrentamiento de este con Matias Salazar, quien fue pasado a las armas por órdenes de Guzmán.

Durante el periodo de Gómez hay varios casos perdidos en la famosa cárcel de La Rotunda  y también el caso de Román Delgado Chalbaud, cuando desembarcó del Falke en 1928, e igualmente tenemos la muerte de un estudiante en las escaleras de la universidad, del cual no recuerdo su nombre, durante la protesta de 1928 y seguimos con las muertes de los dirigentes y líderes políticos, Leonardo Ruiz Pineda, Alberto Carnevalli y Antonio Pinto Salinas, entre otros, pertenecientes al partido Acción Democrática durante el periodo atroz de Marcos Pérez Jiménez.

Pudiéramos decir, qué a partir de 1959, tuvimos un periodo en el cual las diferencias políticas, se expresaban a través del verbo ya qué esa camada de dirigentes que asumieron el poder, habían estudiado los acontecimientos anteriores y pulsaban muy bien sus propuestas, y a pesar de los encuentros con la guerrilla inspirada en la revolución cubana, tenemos contadas desapariciones de los adversarios, como la del profesor Alberto Lovera.

Pero en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, ocurrió un hecho que quedó para la historia, cuando un grupo de resentidos y desalmados, encabezados por un dirigente ultroso, Jorge Rodríguez, que había transitado por el MIR, de Moises Moleiro y Américo Martín, se desprendió de dicho partido y fundó el partido Liga Socialista, que era lo más parecido a una organización terrorista, y decidió conjuntamente con otros facinerosos como Soto Rojas, secuestrar a un empresario norteamericano, William Niheous, quien era el presidente de una importante fábrica de vidrio del país, La Owen Illinois, por el cual pidieron un rescate de 20 millones de dólares, los cuales iban a utilizar para armar grupos subversivos.           La empresa pagó el rescate, pero según las  fuentes que informaron al gobierno, Jorge Rodríguez se adueñó del dinero y por eso fue denunciado por sus seguidores, quienes quedaron claros y sin vistas y sin ver un dólar.

Jorge Rodríguez fue apresado y murió en los calabozos de la cárcel y los funcionarios declarados culpables, fueron sometidos a juicio y pagaron el hecho con cárcel.

Ahora, desde 1999 nuestro país, se ha visto sometido a la mayor concentración del poder a manos del déspota teniente coronel Hugo Chavéz, luego del detestable Nicolas Maduro y ahora por una interina Delcy Rodríguez, la cual trabajó con ambos dictadores y ha demostrado, tal como lo dijo ella y su hermano, el psicópata de Jorge Rodíguez, en alocuciones trasmitidas por los medios de comunicación, que tienen una venganza personal hacia el pueblo venezolano, porque son los hijos de ese dirigente pendenciero que dirigió el secuestro del presidente de la Owens Illinois de persona.

Y esa venganza, la han cobrado en varios ordenes, como lo acontecido con La Cruz Roja Venezolana, que fue despojada de su directiva en una venganza personal de Jorge Rodríguez, quién como estudiante de medicina de la UCV, había realizado una actuación indecorosa en una práctica médica en dicha institución y fue recriminado por su presidente Mario Villarroel, a lo cual este siniestro personaje, juro cobrársela.

El caso es que a partir de 1999, con el teniente coronel Hugo Chávex, Venezuela ha vivido una tragedia, debido a que en los poderes públicos del país, se ha enquistado una mafia de resentidos sociales, como José Vicente Rangel en adelante, quienes se han caracterizado con una sed de venganza por no haber logrado sus objetivos de la obtención del poder, por su fracaso en las guerrillas de los años de 1960, entre otros objetivos, y hemos visto casos como lo acontecido en el Puente Llaguno en Caracas, donde los asesinos de muchas muertes quedaron en libertad por ser adeptos a Chávez y así seguimos con la Plaza Altamira, con la orden de echarle a los estudiantes que protestaban Gas del Bueno y ponerlos Presos.

Luego bajo el despotismo de Nicolas Maduro, se han sumado innumerables muertes de dirigentes estudiantiles, militares y de adversarios políticos, y los organismos del estado, responsables de dirimir esta situación, como son la fiscalía general de la república, presidida por Tarek William Sab y la defensoría del puesto, también dirigida por un oscuro personaje llamado Alfredo Ruiz, hicieron caso omiso a dichos hechos, y hemos visto como las muertes de Franklin Brito, Oscar Pérez, del general Baduel, de Pernalate, de Fernando Alban, del Capitán Arevalo y muchos más, quedan en el ostracismo y son pasados al archivo muerto del gobierno, pero no han sido olvidados por los venezolanos que los tienen en la memoria histórica de estos nefastos años.

Ahora, desde hace más de un año, se ha dado el caso que a raíz del robo de las elecciones del 28 de julio de 2024 y la protesta de variados sectores de ciudadanos en el país y del golpe de estado dado por Maduro, en enero del 2025, la represión ha llegado a niveles estratosféricos, sumando más de 2000 presos políticos, y algunos de ellos, no han vivido para contar su historia y los han sacado de las mazmorras del régimen con los pies para adelante.

Uno de estos casos el de Víctor Quero Navas, quien fue ´puesto preso el 3 de enero de 2025, acusado de terrorista, como agente de una organización española, de delinquir y le aplicaron también el adefesio de la ley del odio. Y el delito cometido por Víctor Quero, era su relación de haber conocido a Iván Simonovis.

La cuestión es que su madre, una ciudadana octogenaria, desesperada y preocupada por conocer acerca de la realidad de su hijo, conociendo las atrocidades cometidas por este régimen despótico durante los 27 años de desgobierno, empezó a indagar el paradero de su hijo, recurriendo a todos los organismos del estado, que según su papel, son los encargados de atender los reclamos y solicitudes del pueblo llano y visitando los centros de reclusión y de tortura del país, sin conseguir respuesta acerca del paradero de su hijo, y como se dice en criollo venezolano y vernáculo, jugaron la pelota con ella, sin importarle el dolor de esa madre y actuaron con el cinismo acostumbrado, le negaron que había muerto a manos de los esbirros del régimen, y ha sido ahora, que ante la insistencia de dicha madre, el ministerio público anuncia que murió en julio del 2025.

Y estos rapaces, delincuentes chavistasmaduristas y delcistas son tan faltos de ética y de seriedad, que cometen fechorías de todo tipo sin cuidar las formas y normas, como fue la contradicción que han plasmado en la fecha de la muerte de Víctor Quero.

Ahora, en la desesperación que tienen estos déspotas, dado que tienen el sol en las espaldas y la espada del norte está observando su desempeño, que el psicópata de Jorge Rodríguez, en una de esas alocuciones tratando de mostrarse como la caperucita roja, le pide a los ciudadanos que superen y olviden lo acontecido y vuelvan al país.

Qu fácil es decir eso, cuando ellos todavía tienen el resquemor de su pasado y viven con el en todos los actos de su vida, como ha sido la actuación tautológica de este funesto personaje al frente de la ilegitima asamblea nacional, porque dentro de dicho recinto todavía resuena la mentada de madre a María Corina, por mencionar un solo hecho.

Entonces según ellos, las atrocidades cometidas en estos 27 años de oprobio, deben quedar impunes y que los venezolanos pasen la página, para reencontrarse con esos criminales, como quienes dirigen los centros de tortura.

Es fácil decirlo cuando se quiere tapar con un antifaz las tropelías y desafueros cometidos al amparo del poder dictatorial que han ejercido usurpándolo al pueblo, pero este hecho, echa por tierra ese llamado al olvídense, superen y vuelvan que realizó el cínico de Jorge Rodríguez, porque quien quiere volver a un país gobernado por delincuentes.

El caso de la madre de Víctor Quero, a quien le fue negada la oportunidad de saber el paradero de su hijo, por los funcionarios de la dictadura y el triste final de este, muerto por los esbirros de este régimen, refleja y desnuda el respeto a la vida humana, violentando impunemente la constitución de la república de Venezuela, lo cual han hecho desde el mismo momento de su aprobación en 1999, al imponer el abuso y el crimen de los adversarios sin concederle ninguna oportunidad de su defensa, en contra de los parametros de la legalidad.

Hoy todos los venezolanos decentes, de buenas costumbres, formados con valores y principios, nos solidarizamos con el dolor de la madre de Víctor Quero, y sumamos nuestra voz denunciando este hecho ante los ciudadanos y gobiernos del mundo y exigimos la libertad de todos los presos políticos de Venezuela, los cuales están expuestos a tener el mismo destino de Víctor Quero.

Historiador.

 

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