Para los brillantes psicólogos y psiquiatras venezolanos, en esta hora “amarga, como un sorbo de mares”.
Se preguntarán los amables seguidores y lectores, ¿por qué esa dedicatoria con elogio y compasión? En realidad, me doy cuenta de lo complicado que debe ser para los profesionales de la conducta y de la mente, el análisis del comportamiento de los elementos que supuestamente están en la dirección, ¿sometidos por el imperio? de nuestro país. Les cuento, si no sufriéramos tanto, esto parece una comedia entre costumbrista y falsa; grotesca a más no poder, nos pondría a reír a carcajadas. No se puede. Suspiro, y sigo con lo que les quiero decir. No se mucho de psicología, menos de psiquiatría, les confieso he sido una persona bastante conflictiva y conflictuada en mis años juveniles. ¡Ah! Eso sí, me di cuenta y me fui a ver con un sicólogo, el Dr. Manuel Barroso (QEPD) extraordinario, me ayudó, me orientó y especialmente despertó en mí el convencimiento de que el crecimiento como persona, es decir emocionalmente, no se realiza, en la mayoría de las oportunidades de manera espontánea. Saqué una primera conclusión, que todavía mucha gente, a estas alturas no ha entendido. “Tengo que hacer terapia, me dije, para seguir adelante, con mi crecimiento emocional”. Me costó convencer a Adolfo, (QEPD). Una vez convencido, se interesó tanto que agregó a sus múltiples saberes el transformarse en un excelente “facilitador de procesos de crecimiento”. Creó seminarios en la Escuela de Comunicación Social, resultaron inolvidables para aquellos afortunados que los cursaron: Laboratorio de Comunicaciones I y II. Además, el llamado “Liderazgo y comunicación”. Maravillosos ambos. Esos jóvenes aprovecharon esos seminarios. Los recuerdan con gratitud. Bueno, el caso es la pregunta con la que titulo el artículo: ¿existe la doble personalidad? Muchas veces, hemos pensado que se trata de doble personalidad, cuando se trata de gente que dice una cosa, y hace otra. ¿Ocurre conscientemente? Añoro, permanente, a otro de mis grandes terapeutas, el Dr. César Arbeláez M. seguro y con rapidez, me sacaría de esta confusión, de la duda.
Esto me sucede, compartido en diversas oportunidades, al ver las acciones de los hermanitos y del llamado “interinato”. Las incongruencias, la incoherencia, no puedo negarlo, resultan complejas y difíciles de aceptar. Lo saben, quienes me conocen y tratan, soy excesivamente sincera, franca y bastante trasparente. No son cualidades, aun cuando, en oportunidades de la vida, lo he creído así; para darme cuenta después, que he resultado “metiche”, habladora y hasta chismosa· La discreción, la prudencia -al ser tan reactiva- resultan difíciles. ¿Qué se hace? Mi padre insistía en la necesidad de la sinceridad y la franqueza, ¿serían otros tiempos? ¡tal vez! He tenido inmensos tropezones en la vida a causa de ser muy habladora y expresar lo que siento. Admiro y me inspiro en el valioso y piadoso silencio de la Virgen María, Ella está más allá de la consideración humana. Me encantó la serie sobre la Reina Isabel II, cuando la Reina Madre, con evidente talento y perspicacia, le reconoce entre sus principales méritos, a su hija, “Lilibeth” (Isabel II), aprender a callar, especialmente, frente a dos colosos de la palabra: Sir Winston Churchill, gran y victorioso Primer Ministro Inglés, durante la Segunda Guerra Mundial, siendo ella muy joven todavía y frente a Sir Anthony Edén, otro líder, con quien tuvo que compartir decisiones trascendentales. ¡Por supuesto hay una distancia abismal entre estos “usamunistas” y la gran Isabel II! No se puede pensar en nuestra gloriosa y muy amada Madre la Virgen María, no tiene comparación en la tierra, tampoco creo que en los cielos. La cuestión que me preocupa es, ¿tendrán los gringos psiquiatras o psicólogos expertos en esta patología? Mi hijo, que allá vive, me dice que, la psiquiatría está muy desarrollada: hay muchos pacientes. También existen bastantes sin tratamiento, andan por la calle, con cara de”yo no fui”, como el quiso asesinar al presidente, recientemente. Para nosotros en la situación actual, es conveniente, tener presente este tipo de enfermedad: bipolares y /o esquizofrénicos; ambos complicados: pasar de la euforia a la depresión, complejo; desconocer la realidad, negarla, es también un proceso de enfermedad. ¿Estamos en una situación confusa, simplemente? ¿Se trata de un grado de enfermedad mental evidenciada por las conductas extremamente raras y confusas?
De cierta manera, se nota la contradicción, en las acciones que se llevan a cabo, lo que se informa, lo que se expresa. Impresionante los cambios de color, del rojo al azul, el uso de los rosarios como collar, hablar en tono conciliador, expresar la necesidad de reunificarse. Al lado de esto: ningún aumento para calmar la desesperación de la inflación, continua la represión contra colegas periodistas y a las marchas de protesta, al cerrarles el paso. Insisten en mentir, sin darse cuenta de que todos están atentos a lo que dicen y hacen. ¿Será en efecto casos de doble personalidad? No les auguro un buen fin al pretender burlarse de las creencias religiosas, de Nuestro Señor, de la Virgen y del Espíritu Santo. Con certeza observo un desastre a corto plazo si siguen en la confusión mental-psicológica y espiritual.
¡Dios nos proteja y ampare!

