La democracia no es un concepto estático ni se limita a un evento electoral cada cierto tiempo. Es, en su esencia más pura, un sistema de participación activa. Ya los griegos, a quienes debemos la patente de este sistema, entendían que la política se hacía en la plaza pública (el Ágora), donde los ciudadanos se reunían orgánicamente no solo para elegir representantes, sino para debatir soluciones reales a los problemas de la colectividad.
Hoy, el movimiento sindical venezolano clama por retornar a ese espíritu. Para enfrentar los retos del presente, nuestra estructura gremial necesita tres pilares fundamentales: democracia, renovación y debate.
Un llamado a las urnas: Legitimidad y Transparencia
Es imperativo que el movimiento sindical produzca un gran debate nacional. Pero para que este diálogo tenga validez, debe nacer de la legitimidad. Por ello, es necesario iniciar un proceso electoral general que involucre a la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), así como a todas las federaciones nacionales, regionales y sindicatos de base.
Proponemos la realización de elecciones directas, secretas y universales. El objetivo es simple pero ambicioso: que sea la masa trabajadora, de la manera más amplia posible, quien decida quiénes deben dirigir los destinos de la CTV.
Hacemos un llamado respetuoso pero firme a la directiva actual: es tiempo de renovación. Solicitamos que se elaboren las condiciones necesarias y se exija al Consejo Nacional Electoral (CNE) un plan técnico que garantice una jornada donde cada trabajador venezolano pueda expresarse democráticamente.
Del voto al Congreso: Construyendo una nueva hoja de ruta
La elección de una nueva directiva es solo el primer paso. El verdadero trabajo intelectual y organizativo debe darse en un Congreso de los Trabajadores.
Este espacio debe ser una plataforma nacional para escuchar a los ciudadanos trabajadores en cada rincón del país. No se trata solo de quejas, sino de formular propuestas que nos permitan elaborar las líneas maestras de nuestra acción en los próximos años:
Filosofía y Política: Definir nuestra postura ante el nuevo orden económico.
Defensa de Derechos: Blindar los derechos contenidos en la Constitución y las leyes laborales vigentes.
Actualización Tecnológica: Adaptar el sindicalismo a los avances de la era digital y a los nuevos modelos de producción.
El futuro productivo de Venezuela
se encuentra ante una coyuntura de transformación. La explotación petrolera y minera sigue siendo clave, pero sectores como el turismo y otras ramas emergentes exigen un movimiento sindical moderno, preparado y con visión de futuro.
Contamos con una masa laboral talentosa y profesional capaz de diseñar el plan estratégico que el país necesita. No podemos quedarnos atrás mientras el mundo avanza.
Hagamos, entonces, una gran revolución dentro del movimiento sindical venezolano. Renovemos nuestras estructuras para defender con claridad, fuerza y coherencia los derechos de la clase trabajadora. La plaza pública nos espera; es hora de volver a decidir nuestro destino.
!Viva la clase trabajadora¡
Es auténtico – Arsenio Henríquez – Secretario Sindical del MIN-UNIDAD.

