Crisis vial en Barquisimeto: Obsolescencia de tuberías y mala gestión del pavimento causan fallas estructurales.
El deterioro progresivo de las calles en Barquisimeto no es un hecho aislado ni reciente. Detrás de los constantes huecos, hundimientos y fallas en el pavimento existe un problema estructural vinculado a la falta de planificación y mantenimiento adecuado, según explicó el ingeniero Julio Gutiérrez, presidente del Colegio de Ingenieros del estado Lara.
El especialista aseguró que en la ciudad no existe una gestión eficiente del pavimento, responsabilidad que recae principalmente en la alcaldía, en coordinación con los entes encargados de los servicios hidráulicos. Esta ausencia de planificación ha derivado en intervenciones superficiales que no resuelven el problema de fondo.
Un sistema debilitado desde su base
Gutiérrez detalló que la estructura del pavimento está compuesta por varias capas: el terreno de fundación, una subbase y una base de material granular, como el granzón proveniente del río Turbio, y, finalmente, la carpeta asfáltica que permite la circulación vehicular.
Sin embargo, explicó que la obsolescencia de las tuberías de aguas blancas, que operan bajo presión, genera filtraciones que comprometen toda esta estructura desde sus niveles más profundos. Mientras existan tuberías deterioradas, cualquier inversión en la superficie se pierde, porque el agua socava las capas internas. Es como echar dinero en un saco roto, advirtió.
Técnicas inadecuadas agravan el problema en Barquisimeto
A esta situación se suma, según el ingeniero, la aplicación de métodos incorrectos en los trabajos de bacheo. Indicó que muchas de las reparaciones no cumplen con las normas técnicas establecidas, como las reguladas por las normas Covenin de vialidad.
Explicó que, ante fallas visibles como el llamado “piel de cocodrilo”, grietas en forma de malla, es necesario intervenir más allá del área afectada, ampliando el corte entre 20 y 30 centímetros adicionales para garantizar que no queden zonas vulnerables a la filtración de agua.
Asimismo, subrayó que los cortes deben realizarse en ángulos de 90 grados, lo que permite una mejor adherencia entre el pavimento viejo y el nuevo. Este proceso debe incluir la aplicación de un riego de adherencia con emulsiones asfálticas de curado rápido, como el RC-250, que garantiza la correcta compactación y durabilidad de la reparación.
No obstante, señaló que en la práctica se observan cortes irregulares y procedimientos incompletos que reducen significativamente la vida útil de los trabajos realizados.
Una problemática que se repite
Estas deficiencias explican por qué los huecos reaparecen rápidamente en distintas zonas de Barquisimeto, incluso después de haber sido intervenidos. La falta de coordinación entre organismos, sumada al incumplimiento de normas técnicas, profundiza la crisis vial que afecta tanto a conductores como a peatones.
Para Gutiérrez, la solución pasa por abordar el problema de manera integral: renovar las redes de tuberías, aplicar técnicas adecuadas de reparación y establecer una gestión eficiente del pavimento. Mientras esto no ocurra, advierte, las calles de Barquisimeto seguirán deteriorándose y las soluciones seguirán siendo temporales.
Carmenmilagro Aulino – El Impulso

