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Rodrigo Rivera Morales: Confundido y desconcertado

 

En conversación con don Pancho Carrero me decía: “En mis 86 años no he estado tan confundido como ahora, esto me produce una desorientación total”. Y me agregó: “Lo que estamos viviendo aquí en Venezuela parece no tener pies ni cabeza”. Reflexionando pensé que don Pancho se refería a que es una monstruosidad la conducción del poder en nuestra patria. Los indicadores socio-económicos lo revelan. En Suramérica somos el país con el más alto índice de pobreza. Tenemos salarios de hambre y de burla. La economía informal es la más alta de América. La devaluación e inflación erosionan los pocos ingresos del pueblo venezolano, fundamentalmente provenientes de las remesas de sus familiares en el exterior.

Pregunté a don Pancho qué le confundía tanto. Me soltó de una: “Pero es que no ves lo que hace el gobierno por órdenes de Trump”. Agregó: “Trump anunció a todo el mundo que en Venezuela había un narcogobierno, en alianza con el radicalismo iraní, el terrorismo y mafias internacionales. Que ese tráfico d drogas a Estados Unidos causaba centenares de miles de muertes. Trump dijo que sacar al narcogobierno era una tarea urgente para ellos porque significa su permanencia un problema para la seguridad del Estado norteamericano. Tanto es que ofreció millones por la captura de los capos Maduro, Padrino, Rodríguez, Reverol, Rodríguez Chacín y otros más. Desplegó en las costas venezolanas una fuerza militar descomunal. Atacó a pequeños lancheros trasportistas de droga y amenazaba que pronto iría por los cabecillas. Lo cierto es que debe haber llegado a un acuerdo con varios capos venezolanos, pues, solo se cargó a Maduro y a Cilia, y dejó al resto en el poder, incluso hoy alaba a la encargada Delcy Rodríguez”.

Me dijo don Pancho: “Uno queda totalmente confundido, ayer eran bandoleros internacionales que sobre su cabeza caía una recompensa sustanciosa y hoy son obedientes vasallos que cumplen fielmente los mandatos. Padrino y Cabello durante las primeras semanas quedaron ocultos, pero algo ha pasado, han salido de la sombra a ser nuevamente protagonistas. Padrino, de valiente guerrero contra el pueblo desarmado y desafiante al imperio yanqui, ahora de ministro de Agricultura; imagínense, hizo el ridículo defendiendo a Maduro, cómo será la torta ahora. Cabello anda de campaña, al igual que Delcy y Jorge, recorriendo al país, sin temor de que lo atrapen y exijan la recompensa, pues, parece que Trump se olvidó de eso”. Finalmente me dijo: “Uno no sabe si esta dictadura va a continuar apoyada por Trump o hay que dar una buena agitación nacional y sacarlos”.

De verdad, estas reflexiones de alguien que ha vivido diversos momentos políticos de la historia venezolana llaman la atención. No es el único que está confundido y desconcertado, es la mayoría del pueblo venezolano que no logra entender cómo es posible que continúe la dictadura, así sea con disfraz, la misma gente quienes sumieron al país en la bancarrota, que violan, en forma sistemática, los derechos fundamentales, sigue la corrupción y el lavado de dinero. Cómo van a llevar estabilidad quienes permanentemente mienten y no tiene pudor para avasallar.

Ya no tienen la excusa de que hay bloqueo económico, las sanciones han sido levantadas. Andan dándole vítores al Fondo Monetario Internacional, al que ayer despreciaban y era objeto de encendidos discursos condenándolo. Con su pana Trump están en una promoción mundial para que retornen las inversiones a Venezuela. Se gastan cifras fabulosas en esa promoción con jugosas comisiones. Mientras mantienen salarios de miseria, lo que genera una alta indignación social. Los inversores no acuden, manifestando que no hay legitimidad del gobierno, que no hay seguridad jurídica ni hay una voluntad política clara de la cúpula gobernante de respetar las inversiones y a los inversionistas.

Lo han dicho a saciedad diversos estudios políticos y económicos: que la estabilidad y el desarrollo armónico depende de diversos factores socio-económicos y políticos. Es esencial que haya paz política y social. Esto implica la existencia de un Estado de derecho que controle efectiva y eficazmente las acciones del gobierno; que las personas no tengan temor de que sus bienes pueden ser intervenidos arbitrariamente; que se pueda opinar libremente sin temor a ser perseguido; que todos los poderes públicos sean designados mediante el ejercicio de la soberanía popular. Por supuesto, acciones eficaces para solventar los problemas de los servicios básicos, políticas laborales claras para mejorar las condiciones salariales de los trabajadores y no engañarlos como ocurre ahora. No puede haber estabilidad en un país con tan profunda crisis político y social. No puede haber paz en un país que 94,6% rechaza a los actuales mandatarios. No puede haber estabilidad en un país en donde se desconoce la voluntad popular. Por eso debe haber elecciones libres pronto. De inmediato destituir el CNE y designarse uno imparcial y ético. Elecciones libres para un pueblo libre.

Doctor en Derecho Procesal y Constitucional. Bloque Constitucional Capitulo España.

 

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