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Omar González Moreno: El único camino

 

El pueblo venezolano lo ha dejado muy claro: Hoy, la gran exigencia nacional es la convocatoria de elecciones libres.

La designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) es una prioridad para millones de venezolanos que aspiran a decidir su propio destino. No se trata de una aspiración lejana ni de una promesa difusa.

La encargada ha dicho que “algún día” se realizarán elecciones, pero se equivoca. No es “algún día”. La exigencia colectiva es clara: elecciones ya, de forma perentoria y urgente.

Todos los venezolanos —y la comunidad internacional— saben que la prolongación de los hermanos Rodríguez en el usufructo del poder es ilegal y contraria a la Constitución.

La permanencia de Delcy Rodríguez representa, en sí misma, un golpe a la institucionalidad. Por ello, es imprescindible convocar elecciones para que sean los ciudadanos, con su voto, quienes determinen el porvenir del país.

Se trata de elecciones reales: un proceso abierto, amplio y transparente, con veedores y observadores internacionales, y con garantías plenas para los venezolanos dentro y fuera del territorio nacional.

Un proceso sin inhabilitaciones políticas; una jornada en la que se respeten los resultados y donde la voz del pueblo sea expresada, escuchada y acatada.

Venezuela necesita un proceso electoral que devuelva la estabilidad, que reoriente el rumbo de la República y que permita que la voluntad popular se exprese sin intimidaciones ni presiones.

La concreción de elecciones no es solo una propuesta de liderazgo político, sino el clamor de millones de venezolanos que entienden que el ciclo actual está agotado y que el país atraviesa una transición inevitable hacia una nueva etapa.

Desde Miraflores intentan ignorar esta realidad, mirar hacia otro lado, pero eso no detendrá lo que ya está en marcha.

Las condiciones políticas comienzan a alinearse para una renovación que nazca desde el mandato popular expresado en las urnas.

Ese sentimiento recorre cada municipio, cada estado y cada rincón del país.

Delcy Rodríguez y su hermano, Jorge Rodríguez, buscan retrasar cualquier proceso electoral porque saben que no cuentan con respaldo ni capacidad competitiva ante el voto ciudadano.

Incluso dentro de sus propias filas, la confianza se ha erosionado profundamente.

El camino es claro: elecciones libres donde la voluntad popular se exprese sin obstáculos. Así de sencillo.

Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.

 

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